Thursday, March 22, 2012

ICONOGRAFÍAS PREHISPÁNICAS DE ÁNCASH. Tomos I y II / Víctor Hugo Alvítez


Víctor Hugo Alvítez Moncada

ICONOGRAFÍAS DE ÁNCASH.
Identidad y salvaguarda de infinita tradición en manos de artistas y artesanos modernos


Tomo I

ICONOGRAFÍAS PREHISPÁNICAS DE ÁNCASH. Tomo I. Formato A4, 253 páginas; apareció el año 2009, como iniciativa y necesidad de artesanos por contar con instrumentos que amparen y vislumbren un buen trabajo y como tal productos de calidad; resultando el primer catálogo de iconografías del arte ancashino prehispánico, impulsado y publicado por Asociación Áncash, Consorcio de Recursos-Technoserve y Municipalidad Provincial de Huari; en tiraje de 2 000 ejemplares del primer catálogo, bajo el entusiasmo y edición de Jorge Luis Puerta y Eliana Castro,. Trabajo  enriquecido con aporte de conocidos arqueólogos: Francisco Bazán del Campo, Bebel Ibarra Asencios y Marcela Olivas Weston, a decir del editor y director ejecutivo del Proyecto Competitividad-Áncash Consorcio de Recursos Technoserve.

El manual incluye 197 iconografías del variado y diverso proceso cultural de Áncash, dividido en nueve capítulos según periodización de Jhon Rowe, del Período Precerámico Inicial (10 000 a 3 000 a C.) al Imperio Inca (1 450 d C.). Importante publicación que coloca en hábiles manos de artesanos, artistas, ilustradores, diagramadores, quienes trabajan diferentes proyectos del área de influencia de Antamina, con la finalidad de mejorar e innovar productos y nuevas creaciones sobre diversos materiales y soportes: arcilla, piedra, textil, madera, metal, cuero, etc. en búsqueda de ventajas comparativas y apertura de mercados en mundo globalizado, además de vigorizar identidad y salvaguardia de vasta tradición ancashina.

“El catálogo quiere darle el valor merecido a la imagen. Por eso, en cada ficha, la imagen vectorizada, resultado final del proceso, ocupa el lugar principal… Cada ficha registra también la información básica de espacio y tiempo en los que se produjo, y la fuente de donde se ha tomado…”

En prólogo “Áncash: el signo y la forma” por Arqlº. Marcela Olivas, coincide en señalar los objetivos principales de tan valiosa recuperación: “Este primer tomo de iconografías prehispánicas de Áncash es solo una reducida muestra dirigida a los artesanos, a los artistas, a los diseñadores en general, como fuente de inspiración y motivación creativa  en los íconos de las culturas desarrolladas en Áncash durante muchísimos años... las iconografías son felinos, serpientes y seres antropomorfos. Seres mitológicos estilizados como el ‘felino emplumado’, las cabeza trofeo que decoran los recipientes y adornan la vestimenta de los personajes antropomorfos y zoomorfos, probablemente con contenido simbólico.      En los motivos escultóricos cerámicos hay diversos personajes mitológicos, sacrificadores de cabezas, guerreros o pontífices con tocados ostentosos y de gran tamaño, flanqueados muchas veces por mujeres”.

La Enciclopedia virtual, ICONOGRAFIA define desde su procedencia latina y griega, lo siguiente: 

“Del latín iconographĭa, el concepto de iconografía hace referencia a la descripción de imágenes, cuadros, monumentos, estatuas o retratos. El término está vinculado a la colección de imágenes (en especial aquellas que son antiguas) y al tratado descriptivo sobre éstas. La iconografía, por lo tanto, es la disciplina que estudia el origen y la formación de las imágenes y sus relaciones simbólicas y alegóricas”.
“Del griego eikon y graphein ‘descripción de imágenes’. Rama de la historia del arte que tiene entre sus tareas determinar el contenido y temas de las obras de arte, los programas de ciclos y la investigación del surgimiento, difusión y transformación de los tipos de representaciones de estos temas y programas. Iconografía es la ciencia que estudia el origen y formación de las imágenes, su relación con lo alegórico y lo simbólico, así como su identificación por medio de los atributos que casi siempre les acompañan”.
Iconografías prehispánicas de Áncash, tomo I, Incluye mapa de sitios arqueológicos mencionados en referido catálogo y referencias precisas extraídas de los capítulos siguietes:

Capítulo I. Período Precerámico Inicial. (10 000 a 3 000 a.C.). Trata sobre las primeras manifestaciones artísticas del hombre. Como conocemos los primeros grupos de recolectores, pescadores y cazadores se establecieron en los Andes, ocupando distintos pisos ecológicos y aprovechando  cuevas en las alturas donde plasmaron pinturas de animales que conocieron, rescatándose además textilería: cordeles, redes, cestas, más presencia de maíz, frijol y ají, según hallazgos de Thomas Lynch en Cueva del Guitarrero. 
 

Capítulo II, Período Precerámico Tardío (3 000 a 1 600 a C.), “ya existía un arte maduro expresado en tejidos entrelazados y petroglifos cuya iconografía se regía por convenciones que perdurarían en todo el pasado andino prehispánico”, caso La Galgada. La representación de la serpiente era frecuente, composiciones antropomorfas y aves.

Capítulo III, Período Inicial (1 800 a.C. – 200 d.C.). El culto marino a través de la iconografía de Sechín. “Las imágenes del edificio del Cerro Sechín, (1 400 – 1 300 a.C.) Representan parte de una ceremonia religiosa que solo puede ser entendida si se consideran, además de sus relaciones y su contexto arquitectónico, en entorno geográfico donde se ubican los templos que fueron el teatro de dichas ceremonias”. Están presentes: sacerdotes, guerreros, cabeza degollada, hombre sacrificado, ídolo de barro; pez marino, ser natural con rasgos ictiomorfos, cangrejos, seres mitológicos; abstractos, petroglifos, etc.

Capítulo IV. Horizonte Temprano (1 000 a C. -200 d C.). El arte de Chavín. “Plasmadas en su lítica y alfarería se muestran complejas y difíciles de entender, porque estamos tratando de un arte religioso cuyas convenciones artísticas, escenas, personajes, seres mitológicos y contenidos ideológicos son muy distintos de nuestro pensamiento cristiano y occidental”. Aquí se muestran iconografías de sacerdotes, sacerdotes felinizados, lápidas antropomorfas, felinos, lechuzas, felino volador, peces, aves, plantas alucinógenas, flores, seres mitológicos; vasijas, morteros, columna monolítica, hileras de felinos, entre otras.

Capítulo V. Intermedio Temprano (200 a 600 d.C.). El arte de la Cultura Recuay. “Los personajes principales y los artesanos de esta cultura cultivaron un arte religioso y funerario, con una iconografía particular plasmada en la alfarería, escultura, tejidos y metales”. Tuvo su desarrollo durante los siglos III y VIII de nuestra era, legándonos resaltantes motivos iconográficos de seres naturales, rostros frontales radiantes, vasijas, botellas o ‘pacchas’; felinos, seres híbridos, dragones, motivos zoomorfos, serpientes bicéfalas, versiones geométricas, monolitos, guerreros, lápidas, aves, lápidas zoomorfas, etc.

Capítulo VI. Horizonte Medio (100 a.C. – 1200 d.C.). Época de cambios. “se caracterizó por ser un tiempo de numerosos cambios culturales en lo social, económico, político, religioso y por ende, también en el arte”: Escenas de deidades copulando, connubio entre deidades, composiciones de seres sobrenaturales, estelas de felino y relieve en piedra.

Capítulo VII. Intermedio Tardío (Reinos y señoríos) 700 – 1 400 d. C. La ocupación Chimú de Casma. “Cuando el estado Chimú ocupó el valle de Casma en una etapa avanzada del período Intermedio Tardío (1 300 d.C.), se edificó Manchán, un centro administrativo regional, al sur del largo territorio dominado por los reyes del Chimú”. Resaltan esquemas de peces, camélidos, aves, pintura rupestre, motivos zoomorfos y antropomorfos

Capítulo VIII. Imperio Inca (1 450 d.C.). Los estilos Casma y Aquilpo. “Este período no se caracteriza por sus grandes logros en el campo artístico”. Expone diseños decorativos, rosetas, diseños sobre cerámica.

 

Capitulo IX. Por determinar o sin filiación cultural ni datación exacta. 1 450 d.C.: representaciones de camélidos, guerreros con escudo, degollador, tortuga marina y pinturas rupestres zoomorfas.

Dice en epílogo: “Hoy, all inicio del Siglo XXI, la cerámica tradicional del Callejón de Huaylas casi se ha perdido, si entendemos por cerámica tradicional aquella que es producto de un largo proceso de maduración y evolución local, con formas y técnicas características que la distinguen de la alfarería de otras zonas o regiones”; glosario de términos utilizados y referencias bibliográficas. Catálogo que inmediatamente de su publicación dio valiosos frutos, dichas iconografías inspiraron finos e innovadores trabajos artesanales en cuero, tejido, cerámica, joyería, souvenirs, etc. a nueva generación de artesanos ancashinos, como fuentes de ingresos económicos y mejores condiciones de vida; motivando además continuidad de nueva publicación de íconos culturales que servirán de herramienta de trabajo, expansión de productos e inclusión de artistas, artesanos y familiares en significativos avances económicos e identidad, alegría y experiencias que comparten beneficiarios, encaminados indudables en halagüeño futuro promisorio.

Tomo II

 

ICONOGRAFÍAS PREHISPÁNICAS DE ÁNCASH. Cultura Recuay. Tomo II. Renovado libro a cargo de reconocido Arqueólogo Steven A. Wegner, aparece en 318 páginas a color y fino papel couché, formato A4, donde resaltan iconografías más importantes de cada motivo; tapas duras y anillado para mejor uso y aprovechamiento de nuestros artesanos, artistas, diseñadores y de todo aquel quien desee expresarlas en distintos soportes y libre albedrío. Ilustrado de felino natural, rostro mitológico y figura antropomorfa sobrenatural; excelente edición del Consorcio de Recursos-Technoserve y Asociación Áncash. Lima, diciembre 2 011.

Con olor a tinta, energía y aroma del Ande ancashino, llegó a nuestras manos tan preciado tratado por gentileza de su editor; dedicado exclusivamente a la Cultura Recuay y en cuyo  prólogo dice el prestigioso arqueólogo inglés, ferviente investigador de esta cultura y apasionado autor afincado en nuestro territorio,  lo siguiente: “El objetivo principal de este libro es poner a la disposición de los artesanos y artistas un conjunto de 245 figuras derivadas de objetos auténticos con iconografía de la cultura Recuay para que puedan apreciarlos, asimilarlos y usarlos directamente o con cierta licencia artística en su producción creativa. Un segundo objetivo es señalar las creaciones artísticas de una importante cultura prehispánica de Áncash que ha sido olvidada por demasiado tiempo...  Sobre la cultura prehispánica llamada Recuay, el público en general sabe muy poco. Todavía no se ha incorporado mucha información en los textos escolares o populares y, a veces, ni siquiera se menciona en los libros, al hablar de las grandes culturas del período llamado ‘Intermedio Temprano’, ‘Desarrollo Regionales’ o ‘Maestros Artesanos’, cuando se desarrollaron otras culturas distintivas como Moche y Nasca… El primer gran hallazgo de cerámica del estilo Recuay ocurrió a fines de la década 1 870 y dio origen a este término, precisamente porque se encontró en el distrito de Recuay de la provincia de Huaraz…”. 

El esmerado y meritorio libro Iconografías prehispánicas de Áncash, tomo II, contiene: presentaciones de Asociación Áncash y editores, prólogo; La Cultura Recuay, sitios arqueológicos (mapa); los mismos dan paso a ocho importantes capítulos con sus respectivas explicaciones técnicas y científicas a saber: Antecedentes del arte Recuay, Rostros mitológicos, Animales bicéfalos, Felinos, Figuras antropomorfas, Aves, Serpientes y, Diseños geométricos. Cierra el tomo minucioso epílogo, además de muestra de artesanía moderna o nuevos productos generados en base a motivos iconográficos Recuay, en tejidos, cerámica, cueros y otros soportes confeccionados por finas manos herederas y genios creadores de esta gran cultura que merecerá seguir estudiándola y conociéndola con mayor profundidad, aparte de indispensable empoderamiento para orgullo nuestro e inspiración de nuevos productos artesanales y comerciales en beneficio de todos.

“La Asociación Áncash es una organización civil sin fines de lucro, creada  el 2 002 por la Compañía Minera Antamina S.A., como parte de su compromiso social con la región, con el propósito de promover la conservación del patrimonio histórico y natural y fomentar su desarrollo sostenible. Orienta su intervención en tres líneas prioritarias: turismo, conservación de recursos naturales y revaloración de la cultura local… Con este nuevo producto cultural pretendemos reafirmar en la memoria de los ancashinos la inmensa calidad creativa, representativa y artística que ha sido recogida con tanto esmero y durante muchos años de investigación por lo que estamos seguros será innovadoramente utilizado en beneficio de la región”: refiere Abraham Chahuan, presidente y gerente general de Minera y presidente directorio Asociación Áncash, en su presentación.

Cada iconografía seleccionada, aparece realzada en primer plano y a media página en cada hoja del libro, color negro en su gran mayoría o combinadas de acuerdo a las imágenes; en plano inferior acompaña ficha del motivo con información científica respectiva: contexto, diseño, técnica, antigüedad, procedencia, fuente; además de fotografía o figura de la fuente oriunda extraída:  ceramio, textil, petroglifo u otros, sin escatimar esfuerzos donde éstos se encuentren dispersos, dígase museos de Áncash, Lima, Trujillo; Alemania, Estados Unidos; municipalidades, colegios, parroquias, universidades, instituciones locales, colecciones particulares en varias provincias, etc.

En Capítulo 1: Antecedentes del arte Recuay, corresponde a iconografías de rostros mitológicos, X con líneas verticales y crespos, grupos de líneas diagonales, greca enroscada, zaigzag con zonas triangulares, rombos concéntricos con crespos y zigzag cn crespos en los vértices.

Capítulo 2. Rostros mitológicos en el arte Recuay. Se dice que éstos son los más importantes pero los menos abundantes, expresados en tejidos, lajas, jarras, vasijas, cántaros, pacchas o botellas, esculturas, cancheros.

Capítulo 3. Animales bicéfalos en el arte Recuay. Constituye una de las figuras más novedosas de la iconografía Recuay: animales bicéfalos antropomorfos, con el rostro mitológico, cabeza estilizada con dos bocas, etc.

Capítulo 4. Felinos en el arte Recuay. “El felino es el más presente en iconografía Recuay por su abundancia y por su aspecto feroz con las fauces abiertas y dientes prominentes. Esto puede reflejar una importancia especial en cuanto a la identidad cultural de esta sociedad”: felinos naturales, felinos antropomorfos, felino (gato montés) natural, felinos de perfil con cara de frente, felino o zorro natural, cabeza de felino sobrenatural, felino serpientes, felinos naturales estilizados, felino serpentiforme sobrenatural, figura antropomorfa natural y felinos,

Capítulo 5. Figuras antropomorfas en el arte Recuay. “Este capítulo incluye figuras de dos tipos algo diferentes: las que parecen ser humanas por la configuración del cuerpo y detalles de su atuendo, aunque todavía puedan tener significados sobrenaturales, y otras figuras antropomorfas que tienen atributos obviamente sobrenaturales, tales como apéndices cefálicos, una cruz en el centro del vientre o colmillos alargados. Las figuras antropomorfas son abundantes en la escultura lítica y también en la cerámica Recuay, mayormente en las botellas paccha. Las esculturas probablemente sirvieron para adornar edificios, plataformas y muros o para señalar lugares importantes, tal vez áreas de tumbas subterráneas o de chullpas funerarias: figuras antropomorfas sobrenaturales en lajas talladas por un lado, estatua antropomorfa tallada en tres dimensiones, figuras en pacchas, cuencos, copas, laja vertical; cabezas y rostros antropomorfos, mitológicos, estilizados, sobrenaturales; cabezas trofeo, etc.

Capítulo 6. Aves en el arte Recuay. “Las aves en el estilo Recuay tienden a ser muy simples, estilizadas y uniformes. Las figuras en perfil resaltan el pico, el ojo, las garras, un ala y la cola, con pocas excepciones. El pico generalmente lleva una protuberancia redondeada que puede representar la carúncula o extensión carnosa de algún ave rapaz… Empero una representación ornitológica más específica es el búho. En Pashas (Cabana), los alfareros, picapedreros y orfebres de la cultura Recuay exageraron el tamaño de los ojos del búho y mostraron la cabeza de frente, no de perfil, maximizando el impacto de los ojos. Particularmente impresionantes son las cabezas clava de esta ave debido a las grandes proporciones de los ojos (Grieder, 1978)”: aves de rapiña, estilizadas y rostros mitológicos, naturales, sobrenaturales; rostros naturales con aves, ave felínica, rostro circular con felinos y aves, búho, etc.

Capítulo 7. Serpientes en el arte Recuay. “En el arte Recuay es raro encontrar formas estrictamente ofídicas o serpentiformes cn todos sus atributos principales, incluyendo la cabeza, el cuerpo y la cola. El arte cerámico sólo muestra algunas serpientes simples que decoran el borde ancho de un cuenco, los tubos verticales de una botella con cuello trífido, o el asa de una cuchara… Hay una forma muy estilizada de la serpiente en dnde la cabeza está simplificada a sólo un triángulo cn dos ojos, una forma derivada de una milenaria tradición decorativa textilera que se extendió a otros varios medios incluyendo la cerámica y formó un diseño complejo conocido como entrelazado o ‘interlocking’ por el término en inglés. Consistía en varias serpientes estilizadas unidas en una composición geométrica alternando su orientación de izquierda a derecha o de arriba a abajo. En forma individual, esta serpiente puede formar un apéndice de la cabeza, la lengua u otras partes de felinos sobrenaturales y otras figuras”: serpientes naturales, estilizadas; cabezas triangulares y estilizadas, etc.

Capítulo 8. Diseños geométricos en el arte Recuay. “Hay una gran cantidad de diseños diferentes agrupados en esta categoría de ‘geométricos’, algunos que tienen aspectos figurativos y muchos que consisten en círculos, triángulos, cuadrados, rectángulos, cruces, diseños en forma de una S, líneas zigzagueantes, grecas escalonadas, zonas reticuladas (en forma de red), diseños concéntricos o paralelas, etc. La diversidad de diseños lineales incluye verticales, horizontales, diagonales, paralelas, onduladas, interrumpidas, en zigzag, etc. Estos diseños se usaron solos y en diversas combinaciones en la cerámica Recuay… Ciertos diseños pueden tener su origen en el arte textil: pequeños elementos gráficos con aspectos lineales producidos por la urdimbre y la trama perpendicular del telar”…: grecas escalonadas, hélices de cuatro y seis aletas, círculo con rayos, semicírculo con crespos, cabezas triangulares de serpiente, diseños horizontales en S, semicírculos simples y ondulados, líneas en zigzag, rombos en serie, rombos concéntricos y triángulos con cruces, líneas entrecruzadas, ángulos combinados, líneas combinadas, entre otros.

El Epílogo de esta loable obra explica: “En la arqueología, los conceptos de cultura y estilo de arte están íntimamente relacionados; así es cuando hablamos de las culturas y los estilos de Chavín, Paracas, Recuay, Nasca, Moche, Chimú, Inca, etc. Como todos los estilos de cerámica y otras artes de la época prehispánica, el estilo Recuay tuvo su origen o desarrollo inicial, su evolución o desarrollo principal, y su ocaso o desaparición… Los orígenes de ese estilo se remontan a los años 100 ó 200 d.C. con posibles contribuciones complejas de otras culturas antecedentes y sus estilos de cerámica y arte lítico… El desarrollo principal de la cultura Recuay sucedió entre 200 y 600 años d.C. produciendo abundantes muestras de una ideología, iconografía, arte y tecnología vigorosas y compartidas sobre la mayoría del territorio del actual departamento de Áncash y zonas aledañas de Huánuco y La Libertad. Tenemos evidencias diversas de su arquitectura pública, ceremonial, doméstica, funeraria y defensiva en distintos sitios desde Pashas (Cabana), Yayno (Pomabamba), Aukis Pukio y Pueblo Viejo de Huandi (provincia de Huaylas) a Jancu (Huaraz), Roko Amá (Cátac) y Chuchun Punta (Aija)… El ocaso y desaparición de esta cultura y su estilo de arte sucedió entre 600 y 800 años d.C. posiblemente con variaciones regionales en el cambio o persistencia de las manifestaciones artísticas”.

Remata con atractiva exposición de productos “Artesanía moderna”, con rescate o revaloración de motivos iconográficos Recuay, en impresos para actividades culturales, textiles, cerámica; cántaros, jarrones, botellas paccha; botellas efigie, vasijas, platos, esculturas; pines, sellos; cuero repujado, de conejo, etc.
 

Debemos indicar que durante la segunda mitad del Siglo XX se tejieron varias hipótesis, defensa, enriquecedoras discusiones y propuestas sobre el nombre de esta cultura: Recuay, Callejón de Huaylas o Santa. Rafael Larco Hoyle, en breve artículo “La Cultura Santa” difundido en Antiguo Perú, espacio y tiempo (1 960); trabajos presentados a la Semana de la Arqueología Peruana (9 – 14 de noviembre de 1 959), expone: “La Cultura Recuay o Callejón de Huaylas, ha sido considerada siempre de origen serrano y se ha fijado su centro principal a lo largo del Callejón de Huaylas. El hecho que la cerámica de esta cultura no se encontrara en Recuay, a pesar de que se sostiene que los vasos de la colección Macedo, que se encuentra en Alemania, son de esta procedencia, me indujo a cambiar el nombre de Recuay por el de Callejón de Huaylas. Según los estudios que realicé años atrás, se habían extraído vasos de esta cultura de tumbas halladas en las cerámicas de Caraz, Yungay, Carhuaz y Huaraz… Entre los años 1 943 y 1 944 comprobé la existencia de cerámica del Callejón en Pur-Pur y Tomabal, en los valles de Virú y Chao y en las haciendas Guadalupito o Santa Clara y Tanguchi, en el valle de Santa. El estudio realizado en este último valle demostraba la existencia de cementerios pertenecientes a esta cultura en todo el valle y que, por lo tanto había una capa estratigráfica del Callejón… Había demostrado, pues, que los hombres de Santa no sólo habían ocupado la zona del Callejón de Huaylas sino que en el valle de Santa tenían un centro, tanto o más importante, que el mismo del Callejón. Puedo decir que la cerámica encontrada  en la Costa es tan buena, o superior, a la que se dice haber sido extraída del Callejón de Huaylas… Magníficos ceramistas y escultores de gran imaginación, escogieron el caolín que encontramos en los lugares cercanos a Suchimansillo para confeccionar la cerámica blanca de excelente cochura. El escultor, notable creador de formas, se lanza en el intrincado problema de la escultura escenográfica y nos deja, posiblemente, los más bellos ejemplares que conocemos de las antiguas culturas pre-colombinas. Son escultores de tipo moderno. Hay gran inocencia en sus creaciones, que se contrastan con los motivos pictóricos abigarrados que cubren los vasos…”.

El Diccionario Arqueológico del Perú, de César García Rosell (1 964), refiere que el nombre Recuay: “recuerda y tipifica una de las grandes culturas o estilos del antiguo Perú, fácil de identificar en el arte lítico y en la cerámica… La vasija Recuay es inconfundible con la de otras regiones del Perú. Es escenográfica,  con representaciones plásticas de grupos humanos, escenas domésticas actividades agrícolas y animales totémicos… Hoy, el estilo Recuay lleva además de la denominación tradicional, el nombre de COPA o SANTA, por la abundancia de ceramios de esa cultura hallados en este último lugar…”. Entre tanto, el maestro y recordado amigo Wilfredo Gambini Escudero, cinco veces reelecto alcalde del distrito Cáceres de Perú - Jimbe, provincia Del Santa, en su conocida obra: Santa y Nepeña. Dos valles / dos culturas, (1 984), con respecto a la cerámica, dice: “Caracterizada por el empleo de la caolinítica, reducida a pastas delgadas, peso liviano, formas y estilizaciones diversificadas, ha promovido controversia entre los investigadores para ubicarlo en el lugar-origen real del departamento ancashino… A pesar de su amplia dispersión y diversidad tipológica en suelo santeño, se aferra la mayoría en seguir llamándolo “Recuay”, contra la opinión de Rafael Larco Hoyle que le asigna origen santeño y al que nosotros nos sumamos porque creemos, sin apasionamiento, que efectivamente el valle de Santa fue cuna de la cerámica blanca, como se fundamentará después…”.
 

Finalmente, exquisitas iconografías puestas en valor que sin duda alguna enriquecerán ancestral espíritu forjador y creador de hombres, mujeres y niños, ancashinos en especial, apuntando devenir con mayor esperanza y derrota a la pobreza en cuantos casos, herramienta indispensable que debería extender su  verdadero accionar a todos los confines de esta rica e inquietante región en búsqueda de otros elementos y soportes, paralelo a forja de más identidad y reencuentro con lo nuestro. Aparte de logros alcanzados en producción artesanal, soñamos  verlos en escudos, banderas y logotipos de instituciones tutelares públicas y privadas; vestuario característico de autoridades y poblador de Ancash, danzantes, músicos, artes plásticas y muchas formas de expresar nuestra pertenencia; volcando a impresos en toda laya de documentos, invitaciones culturales; fuentes de estudio. Sin duda, esperemos que día a día siga esclareciéndose la riqueza patrimonial ancashina en todas sus provincias y áreas de influencia, incorporar esta fabulosa cultura en contenidos curriculares y libros para mayor conocimiento y difusión. Desde esta playa, nos sentimos muy complacidos y agradecidos por brindar este bagaje cultural de primer nivel y perplejos seguimos admirando el conocimiento legado por nuestros antepasados quedando prestos a emular y seguir su empeño, engrandeciendo y perennizando su monumental obra en el tiempo, distancia y recuerdo.

Discretamente nos detenemos a pensar que esta colosal labor editorial debe continuar e imaginariamente repasamos vasta iconografía del templo palacio Sechín, Palamenco, Punkurí y todo lo que tenga que ver con el caudal patrimonial costero de Áncash, entonces volveremos a mirar en inacabables senderos: sacerdotes, guerreros, astros, estaciones climáticas; felinos, aves, serpientes, peces, seres mitológicos o divinidades encarnadas para siempre en nuestros propios sentimientos y memoria colectiva de esta gran Región.

Chimbote, 20 de marzo del 2 012
 

DANIEL CORTEZ BELUPÚ: Patrimonio Cultural Vivo de Áncash


Cultura viva de nuestro Puerto


Homenaje al Maestro:
“DANIEL CORTEZ BELUPÚ y la fantasía enternecedora de una trompeta”.
Declaran “Patrimonio Cultural Vivo de Áncash”.

Víctor Hugo Alvítez Moncada


La noche del viernes 16 de marzo, cuando Google recordaba al mundo 120 años del Nacimiento del Poeta Universal César Abraham Vallejo Mendoza, en el inagotable Puerto de Chimbote, fuente inspiradora de muchos artistas y actos culturales permanentes, el Centro Cultural Centenario, rindió merecido homenaje al Maestro de la música SANTOS DIONISIO CORTEZ BELUPÚ, más conocido como DANIEL CORTEZ o “Cholo” como lo llamaban desde las tribunas cercanos amigos; dando inicio así a ambicioso ciclo de homenajes denominado “Cultura viva de nuestro Puerto”.

El reconocido artista quien nació en la cálida provincia de Sechura (Piura), en 1947, al norte del Perú, llegó muy joven a Chimbote, incorporándose al mundo porteño y vida musical a través de la Orquesta del Chiquito La Rosa. Continuó estudios en el Colegio Nacional “San Pedro” de esta ciudad y Escuela Regional de Música “Carlos Valderrama” de Trujillo, donde compartió su estancia estudiantil dentro de las más prestigiosas orquestas de la ciudad primaveral de esa época.

A dicha celebración llegó acompañado de su señora esposa Angélica Montero Sánchez, natural de Huallanca (Huaylas), de progenitores oriundos de Sihuas; sus hijos Anny, Anyela, Kelly y Daniel, más un jardín de nietos, o “Gran Familia” nombre posterior de su consagrada orquesta; parientes, amigos y sin número de admiradores que colmaron instalaciones del Centro Cultural para volver aplaudir recordando aquella inolvidable trompeta de oro que continúa delirando con tantos temas del recuerdo y agigantando el corazón, o cuando entona “A Chimbote” tema de su innata inspiración que ha perennizado cual himno bendito de este Puerto.

Hemos dicho que la década sesenta vestía las noches porteñas alucinantes, el boom pesquero asomaba por las cuatro esquinas, la ciudad se transfiguraba y fumarolas incontenibles de fábricas con olor a fortuna arrebataban poblaciones inmensas de emigrantes devastando regiones del Ande especialmente norteño, soñando con el fabuloso “Puerto de Oro”, bajo las redes de Luis Banchero Rossi; transformando Chimbote en “Primer Puerto Pesquero del Mundo” de la noche a la mañana, gracias a sus ingentes recursos marinos,  hoy a punto del colapso y desaparición. Movilizaciones y reclamos sindicales clasistas de pescadores y siderúrgicos eran pan de todos los días hasta incluso el martirologio de compañeros. José María Arguedas, el Loco Moncada, la Tía Sara Sarandonga y otros personajes aparecieron también en tal escena. La música, bohemia, luces de colores, invitaban al desenfreno y festejo: “Chimbote es una olla enorme donde se ha echado de todo. Una de esas parihuelas que preparan los pescadores, y está hirviendo y no se sabe exactamente que va a salir, ni que sabor va a tener”, ratificaba Arguedas en su póstuma novela El zorro de arriba y el zorro de abajo.

Daniel Cortez, contagiaba públicos, instituciones, centros nocturnos con el espejismo y animosidad de su maestría -que duda cabe, uno de los mejores trompetistas del Perú- así conoce a los traviesos muchachos: Germán Electo, Erasmo Gonzáles, Luis Oliva y Lucio Reynalte Coral, amantes del arte como él, siendo invitado a formar parte de “Los Rumbaney” orquesta emblemática porteña de larga trayectoria y evocación permanente, en calidad de arreglista y director musical por muchos años. Por aquel tiempo, Chimbote lucía nombres rimbombantes y era época triunfadora: en la selección nacional de voleibol brillaban Mercedes Gonzáles y Maruja Ostolaza, en fútbol el popular “José Gálvez” con César Cueto, “el poeta de la zurda” y en música “Los Rumbaney” quienes alzaron un Disco de Oro en el Festival Nacional de Salsa, realizado en el Callao; entonces, con fuerza afloró el tema “A Chimbote” letra y música del maestro Cortez, en retribución a nuestro Puerto y brazos abiertos de los chimboteros quienes continuamos elogiándolo por no haber cejado en cantarle himnos inmortales como el que nuestros oídos y cimientos se estremecen diariamente cuando radios, televisoras, emisoras de mercados; fondos publicitarios, comerciales, políticos; reuniones sociales -con o sin autorización alguna, reconocimiento a la propiedad intelectual o derechos de autor- a todo volumen oímos la hermosa, contagiante y alegre sinfonía que al final, constituirá patrimonio del pueblo; es decir pertenece al pueblo y “la voz del pueblo es la voz de Dios”, sin reclamo, murmuraciones ni egoísmos, en paraíso celeste de ilusiones y esperanzas, esta canción seguiremos cantándola por siempre:

A Chimbote, tierra bella
hoy te canto para ti
Primer Puerto Pesquero del Mundo
y  tu bahía sin igual.

Tierra de lindas mujeres
y tu ambiente tropical
donde nacen las estrellas
para el arte nacional.

En música los Rumbaney
en voley la selección
en fútbol el José Gálvez
José Gálvez es campeón.

A Chimbote canto yo
porque tú eres ideal
te cantamos para ti
bella tierra tropical.

 

Debemos recordar también su presencia en los embelesados “Pasteles Verdes”, invitado como arreglista y participar de una gira de tres meses por Centro América y Norte América, gira que duró dos años encandilando al mundo con temas románticos del prestigiado grupo y llevando en lo más alto de los mástiles el nombre del Puerto de Chimbote.

El programa bajo la atractiva conducción del maestro Jorge Álvarez Bocanegra,  inició con palabras de saludo y bienvenida del señor Arturo Torres Calderón en representación del anfitrión Centro Cultura Centenario. Justo homenaje para un hombre noble, bueno, generoso, sencillo y amigo de todo el mundo, aquella imperecedera e histórica noche Daniel Cortez, ofreció excelente concierto en solo de trompeta y cuyas reconocidas canciones seleccionados dan muestra de su maestría, dominio, experiencia y trayectoria al dejarnos escuchar en dos partes, la siguiente relación de temas: ‘La barca’, ‘Secreto de amor’, ‘Murió la flor’, ‘Amor por ti’, ‘Amigo’, ‘Hola Soledad’ y ‘Dos almas’ este último dedicado a su esposa y eterna compañera.  Luego, quien escribe estas líneas, emocionado entregó una semblanza del homenajeado, dando paso al reconocimiento de “Patrimonio Cultural Vivo de Ancash” mediante Resolución N° 0016/DRC-ANC / MC expedida por la Dirección Regional de Cultura de nuestra región a cargo de su director Mg. José Antonio Salazar Mejía. Daniel Cortez, con tal digna distinción establecida por el entonces Instituto Nacional de Cultura hoy Ministerio de Cultura que ostentan muchos ancashinos, mujeres y hombres de bien con valiosos aportes al desarrollo de nuestra cultura, fue entregada por primera vez en Chimbote y dentro de un acto tan trascendental. El festejado nuevamente levantó su trompeta de oro, se dirigió a las partituras regalando la segunda parte del concierto, esta vez para deleitar al gran público con temas del sentir nacional y local: ‘El plebeyo’, ‘Cuando llora mi guitarra’, ‘Cholo soy’, ‘Recuerdos de una noche’, ‘Hipocresía’, ‘Llora corazón’, su clásica creación ‘A Chimbote’, cerrando con la marinera ‘De Chimbote corazón’ bailada por una pareja de niños porteños campeones de la última versión del Concurso de Marinera de Trujillo. El Centro Cultural Centenario, agradeció y reconoció el talento y entrega de Daniel Cortez, mediante un trofeo en nombre del pueblo de Chimbote.

Las nuevas generaciones tuvieron oportunidad de conocer y escuchar en vivo y directo al Maestro de la Música y artífice del desarrollo cultural Daniel Cortez Belupú, entre tanto, las viejas glorias y admiradores de siempre, aplaudieron sin cesar cada una de sus intervenciones trasladándolos en alas del tiempo a mejores momentos de sus vidas con corazones latentes insuflados de recuerdos, nostalgia  y felicidad. El Maestro, agradeció a la multitud, instando una vez más a autoridades creación de una escuela superior de música, construcción del teatro municipal, apoyo a manifestaciones del alma: danzas, música, teatro, artes plásticas y aporte decidido y compromiso hacia la cultura porteña. Llovieron aplausos, abrazos, memorias, fotografías y lo más importante gratitud del pueblo enfervorizado junto al celebrado ídolo, evocando otros tiempos y esperanzas de nuevas alboradas, vuelo de gaviotas y halagos al Hacedor por las virtudes concedidas. ¡Así sea!

Chimbote, 17 de marzo del 2 012
pisadiablo100@hotmail.com
 
DANIEL CORTEZ y la fantasía enternecedora de una trompeta


Friday, February 10, 2012

ÁNCASH, LA COCINA TRADICIONAL: Recónditos hervores y sabores de Marcela Olivas Weston / Víctor Hugo Alvítez

Víctor Hugo Alvítez Moncada

ÁNCASH, LA COCINA TRADICIONAL:
Recónditos hervores y sabores de Marcela Olivas Weston

I

Áncash, territorio de belleza y riqueza infinita admirado por propios y extraños, desde la más alta cumbre nevada hasta recostar el astro rey en lecho de criptógamas o mar índigo de profundidades imperecederas, paraíso donde reina la luz, esperanza y banderas de paz. Aquí, la mano del Hacedor detuvo a tallar con especial esmero y dedicación, sembrando mieses en surcos de pisos ecológicos, pródigas semillas, bondad; a plenitud de su creación para que el hombre goce pletóricamente su libertad cual cóndor o gaviota en vuelo, pez o lobo de mar a sus anchas; descubriendo en cada grano, en cada fruto, en cada hierba o raíz, la esencia misma de suculenta vida, hecha manjar, menú, delicia, fiesta familiar o patronal, gracias al buen gusto del saber comer fusionando tradición, productos nativos y sabores que perennizan larga y legítima herencia gastronómica ancestral.

En Áncash siguen hirviendo nuestras ollas de barro expandiendo aromas todos los aires y provocando distantes entornos; entre tanto, ruido de batanes repican celebrando el acontecer de reconfortantes alboradas y felices existencias.

En octubre último apareció el libro ÁNCASH, LA COCINA TRADICIONAL, cuya autora es la distinguida arqueóloga e investigadora Marcela Olivas Weston, directora del Museo Nacional Chavín en nuestra floreciente región. Valiosa obra del Fondo Editorial y Facultad de Ciencias de la Comunicación, Turismo y Psicología -  Universidad San Martín de Porres. En gran formato, fino papel couché mate íntegramente ilustrado a full color con excelentes fotografías; 220 páginas de sabrosa información cultural y gastronómica para exigentes expertos en la vida cotidiana del hombre ancashino desde sus orígenes a la actualidad y, especialmente expectantes paladares que saciarán aludidas exigencias en vastas recetas de hereditario conocimiento recogido en pueblos y recodos, ferias y mercados, restaurantes y amistades, de costa, sierra y zona trasandina de esta gran Región. 

El libro o enciclopedia lleva palabras de  presentación del entusiasta maestro Luis Repetto Málaga desde el Ministerio de Cultura del Perú, continúa alentadora introducción de su autora, con amplio resumen dedicado a la historia regional: superficie, ubicación, climas y variada ecología: “Áncash tiene seis de los ocho pisos altitudinales del país, con tipos climáticos diferentes: desde el árido semicálido costeño hasta el gélido de los nevados. Aquí puede haber, simultáneamente, un caluroso sol en Samanco, Chimbote, Huarmey o Casma, y furiosos chubascos, nevadas o aludes de nieve en cualquiera de las cumbres de la cordillera Blanca. El departamento asimismo posee 26 de   los 34 climas existentes en el mundo, sin contar los microclimas de los pequeños valles interandinos… Ostenta además una reserva ecológica diversa, con 84 de los 101  ecosistemas existentes en el mundo. Hay especies de gran valor genérico como la oca, la papa y el chocho (tarwi); distintas especies de árboles: huarango y algarrobo en la costa; molle, tara, capulí, queñual y quishuar en la sierra. Excepcional es la puya Raimondi, enorme bromeliácea de la puna con una abundante y fugaz inflorescencia, única en el planeta, y la preciosa orquídea Wakanku”,  Concluye en: “Nuestras riquezas”, de incomparables ventajas comparativas para la diversidad de productos; la anchoveta, conchas de abanico y otras que debemos proteger y cuidar para la alimentación ante sobreexplotación de harina y aceite de pescado; recursos hidro energéticos como Cañón del Pato que genera energía al norte del país, gracias al visionario ancashino de Aija  ‘Sabio que hizo la luz’ Santiago Antúnez de Mayolo; reservas de oro, hierro, zinc, cobre, plomo, carbón, etc.; y, grandes atractivos turísticos: Parque Nacional Huascarán, lagunas Llanganuco, Parón; sitios arqueológicos, históricos, playas, etc.
 

En capítulo “Alimentación prehispánica”, ‘Los estudios arqueológicos realizados en la zona han revelado ocupaciones prehispánicas en todos sus ecosistemas, tanto en el litoral del Pacífico como en el Callejón de Huailas y en la región de los Conchudos, evidenciando la muy antigua presencia del hombre y su evolución cultural a través del tiempo’. Trasladándonos hasta la “Cocina regional”: ‘En los seres humanos la necesidad de comer se encuentra con el placer de saborear los platos que conforman las tradiciones gastronómicas de cada pueblo, su cultura alimentaria. En este sentido, la gastronomía es uno de los elementos identitarios de mayor trascendencia. Pero para entender el mundo de la cocina y del comer no son suficientes los recetarios. Es necesario tomar en cuenta un sinnúmero de factores que se encuentran interrelacionados y que de una u otra manera intervienen en la formación de una identidad alimentaria’. Tema tratado ampliamente además ‘De lo urbano a lo rural’ y ‘El calendario agropecuario’, aparte cobra mucha importancia la llegada de la cerámica.
 

“La Cocina costeña” expone la tradición culinaria de las provincias de Casma, Huarmey y Del Santa. “Chimbote es una olla enorme donde se ha echado de todo. Una de esas parihuelas que preparan los pescadores, y está hirviendo y no se sabe que va a salir ni que sabor va a tener”, recordando a José María Arguedas en el Centenario de su Nacimiento. ‘La riqueza gastronómica de estas tres provincias tiene su origen en la larga tradición de mariscadores y pescadores del litoral junto a los agricultores de los valles, además de los aportes de los migrantes de las provincias serranas de Áncash y de otros lugares del país. Sus cocineros aprovechan esa riqueza para preparar ahogados, jaleas, jugosos, picantes, sudados, sopas, chilcanos, chupes, cebiches, escabeches, guisos o chicharrones, que definen la espléndida cocina del litoral ancashino’.

En “Cocina del Callejón de Huailas” nos atrapan olores y sabores humeantes de Recuay, Huarás, Carhuás, Yungay y Carás, y su larga tradición de reconocidos y apetitosos  potajes; junto a pueblos del sur o zona de Vertientes con las provincias de Aija, Bolognesi y Ocros de peculiares platos y recetas habituales: picantes de papas con cuy, lawas, shajhuis. cashquis, locros, mazamorras, pucheros, pachamancas, mote, choclos sancochados, etc. Más 120 variedades nativas de papas, 45 de oca, 26 de maíz, 20 de olluco, 18 de frejoles, 15 de mashuas, entre otras, solamente en Vicos, a decir de investigadora Karina Costilla.

“La cocina de los Conchucos” en zona trasandina comprende: Antonio Raimondi, Asunción, Carlos Fermín Fitzcarrald, Corongo, Huari, Mariscal Luzuriaga, Pallasca, Pomabamba y Sihuas; donde perduran el sabor de la tierra y variedad de productos agrarios y culinarios: Estofado de gallina, cuy con alverjitas, jamón en salsa, chicharrones con llushtu de trigo, pucheros, habas shinti, choclo con queso, picante de cuy y chicha enterrada, chucán, ensalada de tarwi, upas, etc.

“La cocina y la migración” nos acerca a la fusión de sabores que han hecho quienes se han trasladado de una provincia a otra, más aporte de personas migrantes afincadas en el territorio. No olvidemos las tradicionales ‘Encomiendas’  antigua costumbre de enviar a familiares y amigos diversos productos para que el sabor de la morada perdure y deje de extrañarse en lejanos y distantes lares y abundantes predios de nostalgia.

“La conservación y transformación de alimentos”, Áncash expone viejo historial, perduran carne en ‘charqui’ o cecina, jamón, papa nativa, tocosh, papa seca, maíz, oca, trigo.

“De dulces, raspadillas, helados y otras delicias”. Se aprovecha hielo de sus nevados para famosos raspadillas y helados. ‘Gracias al empeño de muchas ancashinas, todavía en estos tiempos modernos  sentir esos aromas y degustar las delicadas preparaciones, cuyos principales ingredientes son el amor y la paciencia’: ‘Cuarteada’ de Carás Dulzura, compuesta de jalea de membrillo, sidra y manjar blanco; alfajores de Moro, humitas, chapanas; dulces de ciruela, camote, mango, melocotón, oca, durazno, higo, sandía, saúco, alfeñiques, turrón de kiwicha; mazamorras o apis de calabaza, trigo, tocosh, quinua, ocas asoleadas, etc., dulces y postres de gran calidad de acuerdo a productos de cada zona. 

“De ferias y mercados” donde se exponen, venden, intercambian productos agropecuarios, animales; comidas, canastas, cerámica y demás expresiones del quehacer culinario: trueques, pesos y medidas tradicionales,  ofertas, reencuentros; recetas.
 

“De ollas, batanes y otros utensilios”. ‘La relación mujer-fogón-comida, mantiene y define el espacio de la cocina ancashina. Las mujeres son quienes encienden el fogón, transformando los productos en comidas para mantener la vida’. Infaltables ollas de barro, cucharas de palo, mates, leña. peroles, callanas, chungos y batanes, subsisten cocinas andinas.

“De ajíes y condimentos”. Que sería sin ellos y sus agridulces y picantes sabores para dar mayor sabor a nuestras comidas: ‘Los ajíes y rocotos molidos o picados con hierbas se convierten en salsas muy agradables para acompañar las comidas, como la salsa de ají amarillo molido con huacatay, la de rocoto con cebollita china y la preparada con cebolla colorada, rocoto, sal y limón’, luego asentarlas con chicha madura de jora de Huarmey, Huarás u otros pueblos; alhoja de Pallasca o chicha de maní o molle.

También intervienen “Nuestras hierbas aromáticas”: menta, muña, orégano, chincho, huacatay, rocoto, llantén, culantro, anís, perejil, romero, achira, borraja, etc.

“De hornos y panes”, antigua tradición de hornos artesanales y fiesta del pan en múltiples formas y variedades para toda ocasión. ‘Es costumbre en todos los hornos de los pueblos colocar un pañuelo blanco en la puerta, señal de que allí hay pan. Los más populares de Áncash  son, como ya se ha dicho, el ‘pan de piso’.

“Las comidas festivas” incorpora un interesante ‘Calendario festivo’

“De chichas y aguardientes” además de las citadas, el afamado y añejo ‘Pisco de Moro’.

II

De aquí en adelante, aparece lo que muchos esperaban ansiosos, lo más suculento y sustancial del libro, “Nuestras recetas” las que se han establecido para un mejor entendimiento y paso a paso según va abriéndose el apetito, de la siguiente manera: ‘Guarniciones y acompañamientos’, ‘Entradas, sopas, caldos y lawas’ y ‘Platos fuertes’. Selección de nutricias recetas adornadas o ilustradas con los propios platos. Es hora de amarrarse mantel al cuello, asegurarse estar bien sentado, coger los cubiertos si son necesarios y pasar la saliva una y otra vez, así como van pasando las páginas de esta maravillosa obra bibliográfica ancashina,  primera y única de su género:
 

“Guarniciones y acompañamientos” aparece en primer lugar ‘La cancha’ milenario alimento andino, ‘Shinti de habas’, ‘Pelado de maíz o trigo’, el ‘Kaspa’, el ‘Sanco de harina de trigo o cebada tostada’, el ‘Papa – pichu o ajiaco de papas’, la ‘Parpa’, el ‘Uchu – rupa’, etc.

“Entradas”: ‘Atupa picante’, ‘Upa picante’,  ‘Causa de Vinzos’, ‘Causa de pescado’, ‘Cebiche de pescado’, ‘Cebiche de chanque’, ‘Cebiche de yuyo’, ‘Cebiche mixto, pescado y mariscos’, ‘Cebiche de lenguas o barquillo’, ‘Cebiche de muy muy’, ‘Cebiche de trucha’, ‘Cebiche de pato al estilo de Casma’, ‘Cebiche de pato al estilo de Huarmey’. ‘Chicharrones con mote’, ‘Ensalada de chocho – tarwi’, ‘Ensalada mixta de chocho y cushuro’. ‘Jamón ahumado’, ‘Tamales al estilo de Corongo’, ‘Tamales al estilo de Huarás’, ‘Tamales al estilo de San Marcos’. ‘Cachisado de leche o chuchara’, ‘Tanta uma o picante de pan’; correspondientes a las provincias de Huari, Asunción, Santa, Huarmey, Chimbote, Huarás, Casma, Corongo, Bolognesi.

“Sopas, caldos y lawas”: ‘Caldo de carnero’, ‘Caldo estofado’, ‘Caldo de gallina-wallpa cashqui’, ‘Caldo de mondongo’, ‘Chupe – Soltero’, ‘Cashayurtu’, ‘Chapla con cáscara’, ‘Chapla’, ‘Chicha en caldo-chichencaldo’, ‘Chupe de calabaza tierna’, ‘Lawa de pescado’, ‘Mondongo arrebozado’, ‘Parihuela’, ‘Shaqwis de habas’, ‘Lawita’. ‘Puchero’, ‘Puchero con jamón’, ‘Sopa de albóndigas’. ‘Sopa de mote con pellejo de cerdo’, ‘Sopa de papa seca de los Conchucos’, ‘Sopa llunca-llunca chupi’. Sopas y caldos con hierbas: ‘Papa cashqui’, ‘Chupe verde’, Santo Caldo’, Sopa de hierbas-Washga gora’, que se consumen en las provincias de Huarás, Carás, San Luis-Carlos Fermín Fitzcarrald, San Marcos-Huari, Corongo, Cabana-Pallasca, Piscobamba-Mariscal Luzuriaga, Huarmey, Chimbote, Carás, Carhuás,

“Platos fuertes”: ‘Jugoso de pescado’, ‘Escabeche de pescado’, Charkican de pescado salado’. ‘Pejesapo arrebozado’, ‘Estofado de may – may’, ‘Ahogado de siños al estilo de Huarmey’. ‘Ajiaco de charqui’, ‘Alverja Carchi con chancho’. ‘Cuchicanca – chancho asado’, ‘Adobo de chancho’, ‘Lechón al horno’, ‘Estofado de gallina’, ‘Estofado de cabrito’, ‘Huari guiso o gato al horno’, ‘Mechado’, ‘Lino picante’, ‘Garabamba’, ‘Kima muti-tres motes’. ‘Pepián de pavita al estilo de Casma’, ‘Pepián de trigo-Sango de takapi’. Pachamancas: ‘Pachamanca al estilo de los Conchucos’, ‘Pachamanca a la olla’, ‘Picante de caigua serrana’, ‘Picante de chocho-tarwi’, ‘Picante de cushuro o llullucha’, ‘Picante de chuita’, ‘Picante de habas peladas’, ‘Picante de quinua’, ‘Picante de mondongo’, ‘Picante de colis-col’, ‘Picante de calabaza tierna’, ’Picante de trigo pelado’; ‘Picante de mariscos de Chimbote’, ‘Picante de olluco’, ‘Picante de arvejas’; ‘Picante de pulpo’, ‘Picante de flor de nabus-nabo’, ‘Picante de yuyo’, ‘Río sucio’, ‘Seco de carnero’, ‘Sangrecita’, ‘Sudado de cangrejos’, ‘Shurumpo’. El cuy: ‘Cuy cancado-cuy asado’, ‘Locro de cuy al estilo de Bolognesi’, ‘Cazuelado de cuy’, ‘Picante de cuy con ají amarillo’, ‘Cuy en salsa de rocoto verde’, ‘Sopa de cuy o jacka cashqui’; pertenecientes a las provincias: Santa-Chimbote, Huarmey, Huari, Huarás, Mariscal Luzuriaga, Antonio Raimondi, Chacas-Asunción, Ocros, Sihuas, Aija, Casma, Carhuás, Pomabamba, Recuay, Yungay, 

El libro finaliza con glosario general de términos empleados como ingredientes, productos, etc. más glosario quechua ancashino-español o palabras relacionadas con la gastronomía de nuestra región.

Una gran entrega para Áncash y el Perú. El presente libro guarda la memoria colectiva o conocimientos y técnicas de nuestros antepasados quienes de generación en generación fueron enseñando los secretos y transmitiendo combinaciones de productos nativos deviniendo en agradables sabores     que continúan alimentando y alegrando la vida.. Asimismo, significativo aporte de su dilecta autora Marcela Olivas, identificada plenamente con cada región donde le ha tocada desempeñar labores de arqueóloga e investigadora de sazonados frutos de últimos años consagrados a dulces y sabores regionales,  como los que anteceden su fecunda, exitosa e inagotable travesía: Dulces tradicionales de Áncash, 2010; La cocina tradicional de Cajamarca, 2009; Fiestas populares de Cajamarca, 2007; Dulces y licores de Cajamarca, 2004; Arte popular de Cajamarca, 2003; entre otros sobre arqueología e historia. El libro, concursa como favorito al Mejor Libro de Cocina Local, junto a los escritos por Sara Beatriz, están nominados “El gran libro del postre peruano” de Sandra Plevisani, para Mejor Libro de Cocina Latinoamericana; “La cocina mágica asháninca” de Pablo Macera y Enrique Casanto, en la categoría Mejor Libro Ilustrado.

Los ancashinos, sentados a la mesa, el poyo del camino o junto a la era en medio de la chacra, dentro de algarabía familiar y luego de saciar exquisitos apetitos con mejores manjares de nuestra tierra, diremos ‘Gracias Apus y Mama Pacha’ por conservar, cuidar y otorgarnos tanta delicia y riqueza natural, ‘Dios solo pague Marcela’ por ofrecer fresca la memoria colectiva de nuestros ancestros en ollas tiznadas de mil recuerdos al fogón inmortal de cálidos saberes. Por todo ello, permítannos asentar con unas cuantas chichas maduras, cantar y llanquear fuertemente nuestros huainos y chuscadas, acompañados del trueno, brisa del río, murmurar del mar, canto de zorzales y gaviotas; continuidad de vida, batallar de batanes, incendio de fogones, pruebas constantes, complacencia, emoción, sabor, identidad, esperanza.

Chimbote, febrero 2 012
Pisadiablo100@hotmail.com