Monday, May 21, 2012

LIBROS SANMIGUELINOS: hora decisiva / Víctor Hugo Alvítez Moncada

Víctor Hugo Alvítez Moncada(*)

LIBROS SANMIGUELINOS: hora decisiva

“Un pueblo que lee a sus escritores,
es un pueblo con destino”

A ustedes queridos tíos:
ARMANDO y ANGELITA
Cubas Bravo
Por sus lecciones de vida y amistad.
I

El tiempo había querido refundir entre difusos pliegues este comentario de libros y revistas publicados sobre San Miguel, durante 2 010, no logrando su cometido. Y es que ese año fue muy auspicioso e interesante por aparición de libros de autores sanmiguelinos frente a nuestras consabidas carencias y al parecer todavía lejanas esperanzas, realidades y/o indiferencias. Se podría decir que tan preciado y orlado camino intelectual aperturado tal vez por maestros Victoriano Saravia Ríos, Nicolás Saravia Quiroz, continuado por otros también distinguidos Maestros, como el recordado Octavio Lingán Célis, el renombrado poeta y premio nacional de Poesía Demetrio Quiroz-Malca, con más de una decena de libros en su haber, poeta Elden Rojas Mestanza, del Cantar de un pajarito; Aníbal Saravia Espinoza del vocero sanmiguelino ‘La Antara’ donde afirman ‘Nuestros pueblos crecen: San Miguel de Pallaques o el camino hacia la luz, la verdad y la justicia’; Demetrio Cruzado Becerra, Víctor Célis Becerra; dramaturgo Juan Mendoza Rojas del Perú, como solía hacerse llamar, inédito; antropóloga e investigadora Haydée Quiroz Malca. Los maestros Alberto Becerra Solís, Armando Romero Tejada, Jorge Aliaga Terrones; abogado Carlos Enrique Palomino Becerra y Leoncio Cieza Becerra, de Llapa; Edilbrando Sixto Arévalo Hernández, de San Gregorio; Porfirio Pérez Espinal, de Calquis. Además del Dr. Aurazo, de Niepos: Ciro Mendoza Barrantes, de Cochán; Juan Florez Hernández, de Agua Blanca; Fidel Ramírez Prado, de Bolívar; solamente por citar algunos nombres y seguramente otros preclaros hombres y mujeres; ejemplo y admiración en  nítida y perfumada travesía recorrida a pesar de fuertes tropiezos; cuyo despejado sendero han continuado una pléyade de pensadores sanmiguelinos, algunos fallecidos sin ver sus sueños hechos realidad, es decir, ver sus obras en letras de molde y sembrados en inteligencia del prójimo, en surco más profundo del ser como es el conocimiento y transmisión de lo que fuimos y seremos. Sanmiguelinos llenos de inquietud echando raíces en el mismo lar o dispersos en aldea global.

Es tiempo que nuestras instituciones como Municipalidad Provincial de San Miguel u otras, cuenten con Fondos Editoriales -ello también es responsabilidad- entonces, cuántos libros más, cuántas ilusiones acariciaríamos entre manos, mentes y corazones; así no mendigarían la publicación de obras, asegurando futuro promisorio, porque un “Pueblo que lee, es un pueblo culto” o más claramente “Un pueblo que lee a sus escritores, es un pueblo con destino”. San Miguel, siempre lo fue, como muestran estos paradigmas del celeste parnaso y señales de inmensa cantera que no declinarán al majestuoso acervo que tierra adentro a plenitud brinda para enorgullecemos. Entre tanto la espiga sigue dorando sementeras con fuertes rayos solares, plumas y sentimiento de nuestros coetáneos y hermanos escritores de Llapa, Cochán, Niepos, Agua Blanca, Calquis, El Prado,  Catilluc, San Gregorio, Bolívar y todo el verde rosario de distritos para en gavilla atada al viento y al tiempo, levantar en alto –cuales trofeos de intelectualidad- y exponer al mundo el fruto bendito de los sanmiguelinos.

He aquí muestra de prodigioso 2 010, año de libros y revistas para San Miguel como nunca lo fue, hora decisiva que tendrá que analizarse y superarse, porque en realidad necesitamos publicaciones a manos llenas; gratificados confirman esta alentadora o desalentadora realidad y que bien pudieron ser muchos libros y revistas más y, año a año ir siempre cuesta arriba, con frente alta  –como buenos Pisadiablos- hecho que no se repitió seguramente por múltiples razones: falta de apoyo,  presupuestos, desinterés u otros afanes secundarios excluyendo a la cultura sanmiguelina a recintos más bajos y oscuros del socavón y escalera del desarrollo sostenible de un pueblo como el nuestro.

En junio de aquel año, el Colegio Nacional Mixto “San Miguel” (San Miguel – Cajamarca), hoy Institución Educativa Pública “San Miguel” celebró 50 años de fructífera labor educativa, cultural y contribución al progreso de esta provincia, dentro de un marco festivo, algarabía, reencuentro,  expectativas y compromiso de fortalecimiento institucional de cara al futuro como aquel de reconstrucción e implementación que al parecer hay avances significativos; con variada programación abarcando varios días, bajo la conducción de su director Prof. Humberto Quiroz Quiroz y Comisión Organizadora “Bodas de Oro” presidida por profesor Mario Alvítez Moncada, señor Wander Marcelo Infante, presidente APAFA entre otros entusiastas ex alumnos del Alma Máter sanmiguelina.

Dentro de nutrida programación, se realizó la I Feria de Libros “Manuel F. Becerra Santa Cruz” en honor al primer director de nuestro querido plantel, los días 11 al 14 de junio, con el lema “Leer con amor te culturiza mejor”, a la que fueron invitados: Walter Lingán, Carlos Rivas, Ciro Mendoza (Cochán), Tito Pérez, Víctor Hugo Alvítez, Jorge Medina, Alfonsina Becerra, Elmer Rodas, Emeldo Sánchez; entre otros. Brillante oportunidad donde ex alumnos y escritores expusieron recientes obras presentándose en auditorio municipal ante nutrida concurrencia.
 
I Feria de Libros “Manuel F. Becerra Santa Cruz”: Víctor Hugo Alvítez, Walter Lingán, RicardoAyllón, Antonio Goicochea, Guillermo Torres, Jorge Medina y Elmer Rodas. (Parte superior)

La presente remembranza, valora el trabajo académico, científico, literario, de hijos de esta noble tierra, considerando que coincidentemente o no, fue uno de los años más ventajosos en cuanto a producción editorial a favor de San Miguel, pensando aun siguen siendo escasos libros de autores nuestros. Esperanzador año donde aparecieron otras publicaciones que aquí reseñamos, junto a valiosas contribuciones de nuestros distritos que en conjunto constituyen el acervo o corpus cultural del pueblo; patrimonio que debería conservarse en bibliotecas o centros de documentación para investigación.

Nuestros pocos escritores, dispersos en distintos lugares, se constituyeron con esta ocasión, exponiendo sus obras ante el público sanmiguelino al parecer un poco sorprendido no respondió como se esperaba, es decir, brindando todo su apoyo. adquiriendo libros y en especial de nuestros paisanos que constituyen símbolos de identidad, muestra de desarrollo, aliento e incentivo permanente a autores. Dicha feria tuvo el respaldo del escritor y editor Ricardo Ayllón, entre otros amigos de las letras como Guillermo Torres Ruiz, eximio declamador y escritor radicado en Cajamarca, presentes. Salvando dificultades, destacamos la presencia en esta inolvidable feria de los siguientes escritores sanmiguelinos: Walter Lingán, médico y escritor afincado en Alemania; Antonio Goicochea Cruzado y Elmer Rodas Cubas, radicados en Cajamarca; Tito Pérez Quiroz y Jorge Medina Díaz, radicados en Lima y el suscrito promotor radicado en Chimbote.
 
Salón Consistorial Municipalidad Provincial de San Miguel: Víctor Hugo Alvítez, Tito Pérez, RicardoAyllón, Walter Lingán, Elmer Rodas, José Rodríguez, Antonio Goicochea y Guilermo Torres.
El domingo 13 de junio, luego del vistoso y alegre desfile de promociones, reinas y fiesta general en plaza de armas, fueron presentadas las obras de nuestros autores en auditorio municipal en presencia de director, alcalde, regidores, profesores, etc.; de las mismas hemos recogido algunos comentarios y valoraciones que damos a saber; hecho aparte constituye un acontecimiento en la vida cotidiana sanmiguelina que debe impulsarse constantemente con apoyo y respaldo de autoridades y sociedad. He aquí una muestra de nuestra savia bendita acrisolada en manos con dispensa de otras publicaciones que seguramente no hemos podido conocer:

II.            Autores, comentarios, libros y revistas

LIBROS:

1.         ANTONIO GOICOCHEA CRUZADO. (San Miguel, 1 946).
 

Maestro y prolífico escritor. Estudió en Escuela Pre Vocacional de Varones Nº 73, secundaria en  Colegios “San Miguel” y “San Ramón” de Cajamarca; superior en Escuela Normal Superior Mixta de Cajamarca. Desempeñó labor profesional en escuelas de Calquis, San Miguel e ISPP “Hno. Victorino Elorz Goicoechea” de Cajamarca. Autor de los siguientes libros: Paideia. Poesía y narrativa para niños.  Fondo Editorial Municipalidad Provincial de Cajamarca, febrero 2 010; Teluria y ensueños (relatos, cuentos, tradiciones y leyendas). Municipalidad Provincial de San Miguel, diciembre 2 010. Colección ‘Encender lecturas sin apagar culturas’: Literatura de San Miguel, Literatura de Celendín y Literatura de Cajamarca, 2 010,  proyecto ‘Maestros itinerantes’ auspiciada por Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).   Cantata a San Miguel (poesía y narrativa) 2 009: Erotikón (poesía erótica), etc. Ha merecido: Medalla y diploma Kuntur Wasi del I.N.C. Cajamarca; Hijo Ilustre de San Miguel y Medalla “Inca Atahualpa” del Gobierno Regional de Cajamarca. Sobre él y su obra se ha dicho:

Paideia de Antonio Goicochea Cruzado, él es natural de San Miguel de Pallaques, aquella tierra tan hermosa, tan pintoresca, cuna también de grandes personajes tanto en la política, como en la cultura y la poesía, ustedes recordarán es la cuna de nuestro ‘Frejolito’ Alfonso Barrantes Lingán, es también la tierra de uno de los grandes poetas nacionales peruanos Demetrio Quiroz Malca (…) Bueno hay sanmiguelinos notables, pareciera que el entorno, la naturaleza, el paisaje, el aspecto social moldea o perfila también a los hombres…”.
Dr. Luzmán Salas Salas.

Teluria y ensueños. "Con sus versos y narraciones, Antonio Goicochea Cruzado nos pinta la vida de los sanmiguelinos que allí viven o de los visitantes de fiesta y vacaciones. Nos pinta, dibujando con sus dedos pródigos de belleza literaria, la tierra de San Miguel. Infunde en nuestros sentidos el olor, el sabor, la mirada, el sonido, la sensibilidad de esta andina tierra, de sus lugares llenos de señales, de sus gentes, de sus artesanos y artesanas que hilan finamente la historia de este singular pueblo, al que Antonio Goicochea idolatra. Él tiene la facultad de hacer colectivo lo que individualmente escribe. Su obra nos permite una identidad avasallada de recuerdos que vuelven a ser hechos cotidianos”.
Socorro Barrantes Zurita.
“Dos producciones suyas obran en mi mesa, como tantos reconocimientos en su trayectoria. Su sonora Cantata a San Miguel, conmueve en todos sus tramos. Cómo esa versificación coloquial toma cuerpo forjando un señuelo de su tierra natal. Sus gentes intemporales, sus peculiaridades y gratos recuerdos, emergen del marco circundante de costumbres, del amor, y perviven. Policromías que absorbe cada ocaso y cada amanecer revitaliza: San Miguel, tierra, laboriosidad y esperanza, para la cual él representa su Hijo Ilustre.
Y, he aquí, a una niña lirio de melancolía, de átona mirada, dentro de una congelante serena palidez. Es la portada de Paideia, el último libro de Antonio Goicochea que nos inmersa en un mundo inefable, paralelamente a un encomiable proyecto de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), “Maestros itinerantes, apoyo a las escuelas rurales “, dentro del cual como gestor y su representante en Cajamarca, acaban de lanzar en tres tomos la Literatura de Cajamarca, San Miguel y Celendín para rescatar en la cantera educativa el presente y futuro social. El mensaje, como desde la época helénica, la formación humanística del hombre”. Jorge Wilson Izquierdo.

Antonio Goicochea Cruzado, nacido en San Miguel (1 946), provincia intestina en Cajamarca, aunque de larga residencia en la capital del departamento, ha publicado algunos textos de su creación lírica y narrativa, como Cantata a San Miguel (1999), Paideia (2010) y Teluria y ensueños (2010); sin embargo, a partir de su trabajo como maestro itinerante se convirtió el año pasado en un excelente recopilador de la literatura del interior, logrando sacar adelante, con el importante apoyo del Ministerio de Educación, la OEI y la Comunidad de Madrid, tres volúmenes con un variado muestrario de las literaturas de San Miguel, Celendín y Cajamarca; se trata del trabajo titulado Encender lecturas sin apagar culturas, que recuerda mucho lo hecho en décadas anteriores por Alfredo Mires Ortiz, responsable de la Red de Bibliotecas Rurales”.
Ricardo Ayllón. Portal del libro peruano

2.         WALTER LINGÁN. (San Miguel, 1 954). 
 

Médico y escritor. “Aún niño se trasladó con su familia a la selva amazónica, a orillas del río Utcubamba compartiendo aventuras con la etnia Aguaruna. Antes de cumplir 12 años llegó a Lima, donde para sobrevivir tuvo que ponerle infinidad de trampas a la vida”. Estudió secundaria en la GUE “Pedro A. Labarthe”, superior en Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Universidad de Colonia (Alemania). “Cuando no escribe ni lee se dedica a otro de sus hobbys: trabajar en un hospital”.

Ha publicado: El espanto enmudeció los sueños.  Novela, 2 010;  La ingeniosa muerte de Malena. Cuentos, y Un pez en el ojo de la noche. Novela, 2 009; La danza de la viuda negra. Cuentos. 2 008 – 2 001; Oigo bajo tu pie el humo de la locomotora / Ich höre unter deinem Fuß den Rauch der Lokomotive. Cuento. Alemania, 2005; Los tocadores de la pocaelipsis. Cuentos. España, 1 999; El lado oscuro de Magdalena. Novela, 1 996; Por un puñadito de sal. Novela, 1993. Está considerado en varias antologías literarias como Cincuenta años de narrativa andina (2 004) y ha merecido diversos premios.

Walter Lingán. “Aterrizó hace treinta tantos años en Alemania y asegura que este país le ha dado lo que a muchos se le niega: la ciudadanía, y la considera su segunda patria.

Es médico en un hospital de Colonia, y asegura que la literatura y la medicina son artes. ‘Con una se alimenta y cura el alma, con la otra se alimenta y cura el cuerpo. Un buen poema o una buena novela equivalen a un buen diagnóstico o una buena receta”.
Blog de Elga Reátegui

El espanto enmudeció los sueños de Walter Lingán.

“Desde los epígrafes y la dedicatoria, Walter Lingán da cuenta, en El espanto enmudeció los sueños, de una voluntad por escudriñar la historia reciente de su país, auscultar las tensiones y llagas sociales selladas por la convulsión política que envuelve al Perú hace cuarenta años y, desde la plataforma de la experiencia de sus protagonistas, recuperar para las mayorías la memoria de una época turbulenta. Este rasgo, sin embargo, está subordinado en el arte narrativo de Lingán a un manejo eficaz de los escenarios en los que transcurren los acontecimientos, un agudo escrutinio de la sicología de los personajes y un ritmo que reproduce el vértigo y la cadencia del devenir político, pero también la música de la oralidad callejera y  el humor, ironía y sabiduría del pueblo. Desde el Chino Velasco hasta el Chino Fujimori, el relato desnuda la oscura trama de relaciones e intereses de los poderosos y su complicidad para sostener un sistema marcado por la injusticia y corrupción más aberrantes. El resultado es inmejorable: como en las grandes novelas realistas, el autor construye un discurso de la imaginación que sobrecoge, indigna y nos conmina a tomar posición, pero que al mismo tiempo nos propicia una fiesta de los sentidos, el deguste de una poesía irreverente y fresca, el tónico que fortifica el ánimo, la lucidez y la esperanza”.
Jorge Luis Roncal

“Lingán (natural de San Miguel de Cajamarca pero con residencia definitiva en Alemania) acaba de estar en el Perú presentando en diversas localidades esta novela de corte realista sobre nuestra reciente historia política. Tomando como punto de partida los gobiernos militares de Velasco Alvarado y Morales Bermúdez, la voz del narrador hace un recuento rápido de lo ocurrido con la sociedad y la política peruanas en años sucesivos, deteniéndose y abriendo un amplio marco temático en el régimen dictatorial de Alberto Fujimori. Para ello, el autor crea un personaje (el narrador) que cumple injusta pena de reclusión junto a la celda del referido dictador, armando con ello un inquietante escenario ficcional con mucho de ironía y crítica a la corruptela fujimontesinista. El espanto enmudeció los sueños (Arteidea, 2 010) resulta, debido a esto, una buena herramienta para avivar conciencias adormecidas en estos días previos a los comicios electorales”.
Ricardo Ayllón

La danza de la viuda negra. Walter Lingán
“Escribir sobre el Perú constituye actualmente un verdadero desafío, y lo es más si junto a ello se exorciza a los demonios que cohabitan caprichosamente el tejido de nuestra realidad y la interpretación creativa que de ella hacemos.
Al parecer, Walter Lingán siempre tuvo presente esta premisa, pues sus cuentos tienen mucho de aquella experiencia inigualable que es aprovechar los detalles reales y sobrenaturales del ande peruano, su lugar de origen, pero también exhiben muy bien el estremecimiento y el mensaje producidos por estas experiencias que, en su estro, prosperan con maestría desde la asimilación inconsciente hasta la plasmación vehemente.

El Perú es un lienzo que concede múltiples recreaciones, y Lingán es un artista que no deja escapar nada: excelente trazo lingüístico, ambientación de primera mano, plasticidad técnica, realismo ineludible, temática vigente, simbología sugerente, denuncia social… La danza de la viuda negra bien merece integrar la nómina de los mejores libros de narrativa peruana publicados en los últimos años”.
Ricardo Ayllón.

3.         TITO PÉREZ QUIROZ (San Miguel, 1 955)

Títo Pérez Quiroz. “Escritor y servidor social natural de San Miguel de Pallaques, provincia de San Miguel, departamento de Cajamarca, y radicado en Lima-Perú. Es investigador del tema Iglesia y Estado, con dos libros publicados sobre el particular. También ha publicado el libro poético Los versos de Jesús, de contenido religioso y social. Es miembro de la Promoción 1 972 del Colegio Nacional Mixto San Miguel, y director del ‘Grupo Peruanitos’, entidad que trabaja con los niños pobres de las zonas marginales…”.   “Este libro es el quinto de mi producción personal, y está dividido en cinco capítulos que contienen sonetos, décimas, octavas, tercetos, quintillas, y versos endecasílabos, eneasílabos y octosílabos. También contiene crónicas del quehacer sanmiguelino. Temas sobre los usos y costumbres, sobre las comidas, sobre los personajes, y también sobre las vivencias del autor. Temas sobre la tierra que alegrarán el espíritu de los paisanos y amigos que se acerquen a conocer el trabajo literario de este servidor”.

PALLAQUES, poesía terrenal. Tito Pérez anunció así la aparición de su libro:Dedicado a San Miguel de Pallaques, mi pueblo natal, mi tierra. El libro, de 144 páginas, está dividido en cinco capítulos que contienen sonetos, décimas, octavas, tercetos, quintillas, y otros (…). Algunos temas del libro: San Miguel, Viajes del ayer, Panes de mi tierra, Cocineras del pueblo, Mujer sanmiguelina, Calquis, Cochanera, Llapa, Mi tierra, Volver, Gente buena, Pallaquismos, Santa Rosa, Jangalá, Caldo verde, Escuela 73, Chicas de la promo, Mi colegio, Colegio del cincuentenario, Colegio San Miguel, Frejolito, Doña Vito, Chimbalcao, Doctor Rosendo, Perdóname, Señora, Vivencias estudiantiles, La escuelita del maestro Pérez, Palabra de cuy… Es el quinto libro de mi producción literaria”.

“Tito describe en forma de poemas rimados a San Miguel, relata todas las costumbres, leyendas, mitos, fiestas, personajes, paisajes, distritos, caseríos, instituciones de nuestra tierra(…) confiesa Tito que siempre le gustó las letras; agradece a sus profesores de la escuela Pre Vocacional de Varones 73 y al Glorioso Colegio Nacional Mixto San Miguel(…) Dice que es un empedernido rimista y que espera que su obra sea recibida con alegría y nostalgia por los cientos de lectores, lo que le dará aliento para seguir escribiendo más obras sobre nuestra tierra(…) Tito, en este hermoso poema nos describe a San Miguel desde la época prehispánica, nos habla de Pizarro en su marcha de conquista y que acampa en nuestra tierra por un mes; más adelante nos ubica a San Miguel dentro del departamento de Cajamarca, los límites; las cuatro regiones naturales nos habla de lo feliz que uno se siente de haber nacido en esta tierra, las leyendas y mitos que se han trasmitido de generación en generación, nos traslada a las fiestas patronales del mes de setiembre; recuerda que fue el presidente Fernando Belaúnde quien estampó su firma y convierte a San Miguel en provincia; nos hace referencia a los distritos que conforman dicha jurisdicción; los caseríos que conforman el distrito de San Miguel, habla de los barrios de nuestra tierra, El Panteón, Cuchumayo, Zaña, La Plaza, en forma poética describe los bellos tejidos hechos por las artesanas sanmiguelinas, los manteles, cubrecamas, los ponchos, chales, los instrumentos con que las damas elaboran dichas obras el putij, el kungallpo; nos habla de los frutos oriundos de los caseríos de San Miguel, la berenjena, el mote mote, los shawindos, el capulí(…) Hace una lista de algunos apellidos que se juntan en la plaza: Los Barrantes, los Gálvez, los Gil, los Malca, los Cubas, los Lingán, los Celis, los Novoas, los Linares, los Saravia, los Serrano, los Quiroz, Los Villanueva, Los Hernández, hace una mención especial y en varios cuartetos describe la personalidad del Dr. Alfonso Barrantes Lingán; también describe a don Santos Malca, más conocido como don Chimba, al Dr. Rosendo, al Bobachón, a Cubitas, al cabo Lucho, a don Jesusito, a don Patito, a don Pancho, a don Héctor, a Papalasho; recuerda a Paluyo, al Motori, al Chevecha, a Cabellos, a don Lorenzo quien elaboraba exquisitos alfajores y especial recuerdo a su padre don Humberto Pérez a quien lo describe como el padre, el amigo el patriarca, el hombre de espíritu liberto; también nos recuerda los juegos de su niñez: los trompos con piola, del quécher, de la pega y del jebe, el juego de bolitas, las lecheras, las tirachas; el pueblo del juego del run-run, del tarro – tarro, finaliza este poema dedicado a San Miguel con los apodos de amigos de su época: El Loro, el Abeja, el Pacaso, el Chocho, el Muca, el Shamue, el Zata, el Palotes, Quinini, Pimbo”(…)
Jorge César Díaz Sánchez

4.         ELMER RODAS CUBAS. (San Miguel, 19   ). Abogado, escritor, artista polifacético.

Islita Serrana.La novela de 128 páginas ha sido impecablemente editada y tiene un corte costumbrista y romántico que ensalza la prosa del autor, quien hace uso de un lenguaje pulcro pero sencillo, entendible y cálido.

La novela maneja los tiempos con impecable precisión y narra con avidez las peripecias propias de la adolescencia de un personaje que se mimetiza entre el paisaje costumbrista y social de un pueblo pequeño, su tierra natal.
Es el reflejo claro de la añoranza a la tierra, al paisaje de un lugar en donde uno nace, tiene sus primeros amigos, esos que suelen durar para toda la vida, a diferencia de los que se consiguen después.
Las aventuras vividas por vez primera, el reflejo tierno del amor en su esencia pura, pero también en su inmediatez secreta, con ese hálito pecaminoso que le añade siempre la inmadurez, esa edad, ese toque de misterio y de desliz furtivo.
Rodas Cubas explica que el nombre de la novela se debe al estado en que suelen quedar los pueblos del interior
La literatura cajamarquina adolece de narradores fuertes contemporáneos, luego de Miguel Garnett y Guillén Padilla en el cuento corto, ha sido muy escasa la producción novelística y si la hubo no fue con mucho éxito, ahí radica la fortaleza de Islita Serrana.
El autor es un artista nato, dibujante insuperable y eximio guitarrista y cantante. Como él mismo menciona en la biografía de la obra, ha escrito otras novelas además de algunos textos de su especialidad, el Derecho.
Elmer Rodas ha empezado su carrera literaria, pues es abogado de profesión, con un magnífico trabajo. La novela Islita serrana dará mucho que hablar a la crítica regional y abre el camino de la prosa en un contexto nuevo y con posibilidades trascendentes”.
Diario El Mercurio. Cajamarca.

“La imagen más arraigadamente sentimental que se tiene del pueblo natal se crea en la adolescencia. Los hechos vividos en aquella época serán siempre reflejados e influidos por los espejos rebeldes de la pasión y emoción.

Este es el fundamento principal de Islita serrana, novela corta que evoca en sus sugestivos 16 capítulos -distribuidos en una narración entrecortada y vibrante- hechos, escenas y experiencias, conformando un inasible lienzo del suelo que recordamos continuamente.

Esta es una ‘sincera’ historia de amor, narrada en un lenguaje particularmente familiar y coloquial, que emplea distintas voces y tiempos literarios que seguramente conmoverá el espíritu de quienes recorran sus páginas; de seguro la nostalgia y la melancolía disputarán su corazón.

Este entrañable libro es, sin vacilaciones, la prueba de un ingreso importante a la nueva literatura regional de este siglo”.
Roger Rodas Cubas

5.         JORGE CÉSAR MEDINA DÍAZ (San Miguel, 1 960)

Ingeniero agrónomo, maestro y escritor, autor del hermoso poemario Pallaqueando (1 992), también estuvo presente en la feria de libros y mostró un nuevo libro, esta vez de cuentos aún inédito con la esperanza de publicarlos pronto. Aquí precisamente es cuando nuestras instituciones y autoridades deberían actuar velando porque estas obras de autores de nuestra tierra no queden inéditas y cuanto antes vean la luz en beneficio de niñez y juventud estudiosa en aras de vigorizar el conocimiento y en especial, la identidad sanmiguelina. 
 

6.         CAMILO TERRONES COTRINA (Pampa Larga, Cochán, San Miguel. 1 947). Maestro y escritor.

Del relámpago a las rangras. Poemario publicado por el Fondo Editorial Municipalidad Provincial de Cajamarca. 2 010.

“La poesía cultivada por Camilo Terrones Cotrina, siempre se caracterizó por ser tenue y metafóricamente delicada, como lo demuestran los versos plasmados en aquel hermoso poema ‘Juventud’, que aparece en el poemario ‘Alas de Cartón’; donde es notoria la secuencia lógica cerrada por la presencia de la céntresis literaria y los nucleolos poéticos.

Sin embargo, en este libro: Del relámpago a las rangras; la temática es diferente, adquiere matices bucólicos y se bifurca en dos deltas, ramales o partes.

En la primera, se hace referencia a las añoranzas del autor por la tierra que lo vio nacer, en medio de una ‘naturaleza viva’, donde nos da a entender que su infancia fue dura, triste y solariega, marcada por la presencia del patronazgo o cacicazgo, donde no solamente está presente el tema telúrico de la tierra; sino también, los dependientes de ella, tales como el hombre, la mujer y los animales; muchos de ellos con diferentes denominaciones.

Lo curioso, en esta parte, es que Camilo, siendo un conocedor de la matemática, cultiva una poesía ‘anafóricamente similitada’, redactada en primera persona, dando la idea de una poesía autobiográfica, recurre mucho al estribillo y al recurso hiperbólico, en cuanto le da un alto valor lírico y humano a los temas tratados. De vez en cuando acude a unas cuantas aposiopesis; y diseña o grafica, con pinceladas de buen artista, un escenario o ambiente: el ande. En su poesía se encuentra atisbos similares a poetas andinos como Mario Florián Díaz y Félix Huamán Cabrera.

La segunda parte es mayormente arengaría. El autor no claudica a sus principios, ni es un ente pasivo ante el acontecer social. Con sus versos incita a no ser un subordinado, y demuestra que no es indiferente con la sociedad, frente a las injusticias sociales, putrefactas y protervas. Su estilo es ágil y cadencioso, denunciante y no adocenado. Está imbuido de ideas revolucionarias, enarbola la bandera de la libertad y los principios de equidad, practicados por el español Rafael Alberti, y los peruanos Alejandro Romualdo Valle y Javier Heraud; amén del primer revolucionario del mundo que fue Cristo.

En resumen, pone en práctica esa hermosísima expresión del ex presidente panameño Omar Torrijos: ‘Siempre de pie, de rodillas nunca’; para finalmente terminar con un canto de victoria, semejante al canto del ecuatoriano Joaquín de Olmedo”. Cajamarca, 22 de febrero del 2010
Jorge Puelles Obando
www.cajamarca-sucesos.com/2010/

7.         OCTAVIO QUIROZ RIVASPLATA (San Miguel, 1 95?)

En setiembre llegó a la fiesta patronal, el maestro y escritor Octavio Quiroz Rivasplata, trayéndonos su reciente publicación Cuentos orales pallaquinos, produciendo grata sorpresa entre los paisanos.

Cuentos pallaquinos de Octavio Quiroz Rivasplata a pesar de la  brevedad de sus 31 páginas se muestra como un "ejercicio limpio de buena prosa". Cada cuento cincela la oralidad con humor. Los cinco cuentos se muestran ufanos, con esa frescura natural del habla cajamarquina. Si bien el título colocado al libro le resta interés a la lectura inmediata porque uno cree enfrentarse a un ‘libro regionalista’ pero la sorpresa se da cuando al iniciar la lectura esta fluye, corre, satisface y nos muestra no sólo el divertimento de la anécdota sino nos enfrentamos a la limpieza del discurso  bien escrito. Cuentos pallaquinos lleno de fina ironía, cuentos de oralidad mágica, cuentos que expresan la imaginación y el decir ágil de los hablantes, cuentos de sabiduría personal. Quiroz Rivasplata nos ha regalado desde su oficio de profesor de ‘estilística’ y lenguaje la gramática de la oralidad y la fantasía, escritura y humor de la oralidad cajamarquina que agradecemos sus nuevos lectores. Felicitaciones y que la pluma siga caminando en la Cantuta”. 
Raúl Jurado, PIEL DE BRUJO. Apuntes y lecturas

8.         HILDEBRANDO SIXTO ARÉVALO HERNÁNDEZ. (San Gregorio – San Miguel, 1 911 – 2 007). Maestro, ex alcalde.

Tierra broncínea. Historia de San Gregorio. 2 010. “La historia la hacen los pueblos y la escriben sus más esclarecidos representantes, para que el rastro de sacrificio, lucha y conquistas permanezca como factor de identidad en las nuevas generaciones. Esto es lo que ha legado a su comunidad  Hildebrando Sixto Arévalo Hernández, conductor e intelectual que consagró su vida a procurar mejores condiciones sociales y materiales para San Gregorio. La publicación de Tierra broncínea es un homenaje a su autor y debe ser de obligada lectura para todos los sangregorianos”.

“…Este libro encuentra el origen de ese ovillo de lana donde mujeres vitales, entre rayos y luceros, hilan y tejen hermosos ponchos para sus hijos que valen un amor, y para esposos labriegos que caminan de noche acompañados por linternas a kerosene siguiendo las ondulaciones del agua del riego de sus maizales, trigales y quintales.

            El libro destaca hechos reales y documentados. Su lenguaje sencillo guarda expresiones reginales que el tiempo no ha logrado vencer y nos lleva a reflexionar sobre nuestras raíces para poder continuar  bajo esas lámparas pueblerinas que pugnan cada día por alumbrarnos, de la misma manera como el alba matutina del pueblo acoge la sonrisa de la luna dejando su luz impregnada en el batán de las cocinas y en nuestros recuerdos.

            Pienso que después de leer el trabajo de don Hildebrando Sixto Arévalo Hernández despertaremos mañana como el sol, besando con los primeros rayos la hierba (como una canción) eterna, y nuestras esperanzas se tornarán tan inquebrantables como nuestro amor al pueblo y la vida; tan imponentes como el añil del cielo que reluce cada día en el San Gregorio de ayer y de siempre”.
Ever Arrascue Arévalo

9.         WALTER MALCA RODAS. (Payac - El Prado - San Miguel, 1 972). Sacerdote, motivador, escritor.

En octubre del 2 010, la tradicional Feria del Libro ‘Ricardo Palma’, organizada por la Cámara Peruana del Libro, del Parque Kennedy, en Miraflores, Lima; presentó nuevo libro del fecundo Padre Walter Malca Rodas, titulado La clave del éxito, en Anfiteatro ‘Chabuca Granda’, causando satisfacción y emoción en los sanmiguelinos al saber que sus hijos no han declinado en tan duro batallar llevando el nombre de la tierra que los vio nacer por todos los confines de su existencia:

La clave del éxito. Este libro está elaborado en base a las experiencias de éxito de gente distinguida del país (Perú). Tiene como objetivo llevar esperanza y motivación al corazón de las personas, para que, inspirados en el testimonio de los protagonistas, se atrevan a luchar por la consecución de sus sueños, ideales y aspiraciones. La misión clara es forjar una abundante generación de triunfadores para tener un país triunfador”.

Walter Malca, ha dicho: “Al entrar en la adolescencia, con mi familia, nos trasladamos a Pacanguilla, un pueblito, de la Provincia de Chepén – La Libertad(…). Me conocí con el Párroco Fernando Rojas Morey de la Parroquia San Sebastián, de Chepén, con quien nos hicimos amigos y orientó en mi vocación sacerdotal(...)

El 2 003 inicié estudios de filosofía en Seminario Mayor San Carlos y San Marcelo de Trujillo. Noviciado en Piedecuesta (Santander Sur – Colombia). Estudios de teología en Instituto Superior de estudios teológicos (ISET) Juan XXIII de Lima y concluí en Trujillo (en Seminario San Carlos y San Marcelo); ordenándome de sacerdote el 2 002. Desde aquella oportunidad desempeño la función de Promotor Vocacional de la Viceprovincia Redentorista de Perú Norte. Desde esta función he logrado conformar la Obra Vocacional Redentorista (OVR), organización laical que promueve las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Con el deseo de ayudar a la gente en su crecimiento personal he fundado la Asociación Levántate y Camina (ASLEYCA), la cual tiene como objetivo principal fomentar una cultura de paz, con el ánimo de construir una sociedad sana, donde reine el amor y la fraternidad:

¡Levántate! es un proyecto que tiene como misión llevar paz y esperanza al corazón de la gente, despertando los sueños, los ideales, y las aspiraciones más profundas del alma. Este proyecto tiene como herramienta principal la literatura. Su promotor, el P. Walter Malca; Misionero Redentorista, cuenta con una vasta producción literaria de talante motivacional. Además publica artículos de crecimiento humano en varios periódicos, revistas e internet. Para perseguir nuestro fin también usamos otros recursos como la producción y difusión de audiovisuales, y la realización de retiros y talleres de crecimiento humano ‘Semillas de esperanza’.

El proyecto tiene como visión el fomento de una cultura de paz, con el ánimo de forjar una sociedad sana donde reine, el amor, la justicia, la paz, la alegría y la felicidad”.
www.padrewaltermalca.com/

10.       Textos elaborados por los alumnos de las redes educativas UGEL San Miguel

Intuyo que este libro corresponde al año 2 010 ante ausencia de créditos indispensables en toda obra o tratado. Sin embargo, de vital importancia en la formación de niños y adolescentes de dicha jurisdicción educativa y al parecer primero en su género. Imprescindible labor que deberían continuar los maestros. 

Editado por Gerencia de Desarrollo Social del Gobierno Regional de Cajamarca, entonces bajo  Presidencia del Econ. Jesús Coronel Salirrosas, en coordinación con Unidad de Gestión Educativa Local “San Miguel”, cuyo Director fue el Lic. Agustín Balcázar Mendoza. La Red Educativa estuvo conformada por siguientes instituciones y coordinadores: “Horacio Zavallos Gámez”, Víctor  Henández Guevara; “11 de Abril”, Larry Pérez Quiroz; “San José Patriarca”, Ausberto Herrera García; “El Caudillo de los Andes”, Porfirio Quispe Moncada; “Santa María”, Edwin Cáceres Prado; “Lives”, Deysi Acuña Montoya; “Quindén Bajo”, Maurito Romero Villoslada; “Taulís”, María Chuquilín Herrera y “Fortaleza del Castillo” Agustín Flores Carhuatanta.

Contiene acrósticos, adivinanzas, canciones, cuentos en su gran mayoría varios muy rescatables, poemas y poesías.

“El modelo de gestión de una Educación en Mejora de Calidad Educativa, es que los alumnos expongan de manera escrita y gráfica los mejores trabajos que se realizan en todas las asignaturas. Motivando así la investigación, la lectura y la escritura. Fortalecer la expresión escrita a través de los sentimientos y emociones que los valores y generan principios de la familia, por eso es posible que mediante la participación y la vigilancia de todas las instituciones que conforman las Redes Educativas y ciudadanía en general y se logre el propósito que todo el país anhela.

El presente libro tiene como principio valorar el ingenio, la creatividad e inspiración en la producción de textos, de los niños, niñas, docente y pobladores de las comunidades involucradas a explotar la imaginación y las habilidades comunicativas como la redacción, ortografía, la expresión oral y la dramatización. Los textos seleccionados, son una recopilación de diversos textos a través de los cuales tienen como finalidad mostrar el singular estilo de una auténtica imaginación, fantasía y creatividad de los alumnos rescatando nuestra cultura y que permita identificarnos con ella”.

REVISTAS

1.         BODAS DE ORO. Revista del Colegio Nacional Mixto “San Miguel”. 50 Años. 1 960 – 2 010.

Director Prof. Humberto Quiroz Quiroz. Comité Bodas de Oro, Presidente Prof. Mario Alvítez Moncada. Presidente APAFA Wuander Infante Medina. Comité editorial: Prof. Humberto Quiroz Quiroz, Víctor Hugo Alvítez Moncada y Percy Carrascal Quiroz. Pedidos: Dirección Colegio Nacional “San Miguel”.

Plasma en 40 páginas para evocación y nostalgia en papel couché a color, la historia, sueños y esperanzas de un pueblo por hacer realidad el Alma Máter de los sanmiguelinos, gracias al empeño de indoblegables gestores y contagio a ávida sociedad de entonces. Aquí aparecen: Ley de Creación, Himno al Colegio San Miguel, Galería de directores, Alumnos premios de excelencia, Cuadro resumen de promociones, Historia del Colegio Nacional “San Miguel”; Entrevistas, Nuestros Maestros; Testimonios, canciones y poemas, Promociones 1963 – 2010,

2.         Edición Extraordinaria. EL MANDINGUEZ: Nuevos descubrimientos (Paisajes, petroglifos y otros sitios de la cuenca del Zaña). Universidad Alas Peruanas. Año 5 / Abril 2010. Edición especial. Lima – Perú.

            Publicación muy esmerada, fino papel y full color en 74 páginas. Nos involucra al conocimiento profundo de Quebrada del Mandínguez, valioso recurso turístico y reserva ecológica en cuenca alta del Zaña, comprensión del distrito Bolívar, San Miguel. Importancia divulgación científica que tiene que ver con la historia y largo proceso cultural de nuestro territorio.

Editada por Universidad Alas Peruanas, a cargo del Vicerrectorado de Investigación y Postgrado: Dr. Jorge Lazo Arrasco, Dirección de Investigación: Fondo Editorial Arq. Jaime Deza Rivasplata; Textos: Jaime Deza Rivasplata. Contiene: Nuestro saludo, La vida: un eterno presente, El idioma en las piedras, Un jardín misterioso: la quebrada del Mandínguez. Petrogrifos en Mandínguez e Imágenes.
Pedidos: Universidad Alas Peruanas.

3.         ILLAPAS. Revista de homenaje a Llapa y al cultivo de su fe en Jesús Nazareno Cautivo. Agosto 2010. 30 páginas papel couché a color.

Comité voluntario de edición: Socorro Barrantes Zurita, Guillermo Bazán Becerra, Juan Hernando Becerra Suárez y Freddy Becerra Bazán. Pedidos: Jr. Amalia Puga 216. Cajamarca. isarrobles@yahoo.es

Contiene: Editorial, Remembranzas de la fiesta, El distrito de Llapa en el ciber espacio, Prácticas dignas de imitar, A un hombre ilustre llapino, El hilo y la urdimbre, Busco un beso; Don Silvestre Becerra Salazar, pionero de Llapa, Dos hombres decisivos, Identidad de Llapa a través de sus apellidos, Agosto: la fiesta de Jesús Nazareno Cautivo, ¡Llapa, despierta…!, Del policía de hoy al policía del ayer, Lavandera de alegrías, y Grupo Musical “Añoranzas” de Llapa.

4.         AVANCE DE GESTIÓN MUNICIPAL. Período 2007 – 2010. Municipalidad Provincial de San Miguel. “Promoviendo el desarrollo integral con visión de futuro”.

Alcalde: Ing. Guillermo Espinoza Rodas. Responsable de edición: Jorge Peralte Acevedo, Jefatura de Imagen Institucional. 42 páginas, papel couché, color.

Resume labor ejecutada de obras en educación, Infraestructura vial, Saneamiento y sector agropecuario, Donaciones y adquisiciones, Electrificación, Construcción planta aguas residuales, Inicio asfaltado La Conga – San Miguel, Recursos turísticos, Himno a San Miguel.  
 
Programas. En esta sección, no podemos dejar de admirar gran cantidad de programas de fiestas patronales u otras actividades de cada distrito, caserío, centro poblado, etc., como difusoras de su historia, vivas costumbres y tradiciones de los pueblos a nivel provincial, entre otros folletos que es deber salvaguardar.

III

Antonio Goicochea y Octavio Quiroz Rivasplata, presentaron sus obras literarias en colmadas sesiones solemnes por aniversario de nuestra provincia los 29 de setiembres, mereciendo ser declarados Hijos Ilustres de San Miguel; Walter Lingán, entregó sus últimas publicaciones en nuestra tierra natal, recibiendo homenaje del pueblo y Medalla; buenos ejemplos que deberían institucionalizarse y programarse cada año –aparte de otras fechas; ejemplar muestra de afecto y cariño, acogida y retribución. Así sucesivamente, otros fuimos esparciendo semillas, estando seguros mañana serán frondosos árboles.

Por ello, Antonio Correa Malca, con caracterizada emoción, convencido de esta realidad, escribió:  “Quiero saludar y felicitar  a otro joven escritor sanmiguelino Elmer Rodas Cubas, quien presentó la novela Islita serrana, el 23 de setiembre del 2 010 en Cajamarca(…)  También hacemos  extensiva nuestras felicitaciones a otros escritores sanmiguelinos: Profesor Antonio Goicochea Cruzado,  Dr. Walter Lingan, Víctor Hugo Alvítez Moncada y Tito Pérez Quiroz, por el legado de sus obras literarias que ambas tratan sobre vivencias y costumbres  de nuestro querido San Miguel lo cual enorgullece a nuestra Provincia, las mismas que engrandecen la cultura de nuestra Provincia, de Cajamarca y del Perú entero”.

Al finalizar, es necesario exhortar lo siguiente
  1. Conservación, salvaguarda y difusión del patrimonio documental, bibliográfico, hemerográfico, fotográfico, discográfico sanmiguelino en centros culturales, bibliotecas o centros de documentación seguros y confiables.
  2. Promover edición de: SAN MIGUEL: LIBRO DE ORO, al conmemorar 50 años de creación política provincial con amplia participación de autoridades, instituciones públicas y privadas, distritos, sociedad civil e intelectualidad sanmiguelina; sobre análisis y síntesis históricas, avances, misión y visión provincial y distritales al 2 020, proyectos de desarrollo; personalidades; cultura, educación, salud, trabajo, sostenibilidad; industria, agricultura, ganadería, artesanía, medio ambiente, minería; arqueología, arquitectura, turismo, museos; gastronomía, arte, literatura, otros.
  3. Creación de Fondo Editorial para San Miguel.
  4. Afianzar páginas webs, blogspots institucionales y/o particulares que tienen que ver con San Miguel y el desarrollo

2 010, será un año inolvidable en nuestra historia al cristalizar varios libros, revistas dentro del territorio de tan pródiga provincia y buen uso de la Internet; fervientes productos culturales, testigos de la vida y el tiempo, émulos recuerdos, sazonados frutos, compromiso, avance, delicado quehacer, fidedignos  aportes, memoria colectiva, ilusión; nobleza de hijos para con su añorado lar, que deberán enraizar y profundizar en fecundos surcos de esperanza, conciencias, almas puras y corazones de un pueblo enaltecido. 

Chimbote, abril 2 012.
Fotos archivo Pisadiablo
(*) Víctor Hugo Alvitez Moncada. (San Miguel, 1 957). Diplomad en Gestión Cultural por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Empleado de la Universidad Nacional del Santa – Chimbote. Ha merecido Diploma y Medalla “Kuntur Wasi” I.N.C.  Cajamarca y Medalla “Inca Atahualpa” Gobierno Regional Cajamarca. Autor de los poemarios: Huesos musicales, Confesiones de un pelícano e inventario de palmeras, Torito de penca – torerito de papel, y Árbol era esa mujer. De las revistas culturales: Bellamar, Ferrol y Puerto de Oro: Investigación & creación. Blogspots: San Miguel de Pallaques, Colegio Nacional “San Miguel” – “Bodas de Oro”, Crónicas Pisadiablescas; Facebooks: San Miguel Cajamarca (Puerta del Cielo) y Víctor Hugo Alvítez Moncada. Próximas publicaciones.

Sunday, April 29, 2012

CULTORES, DIABLOS, VIUDAS Y OTROS RECUERDOS DEL CARNAVAL SANMIGUELINO / Víctor Hugo Alvítez Moncada


Víctor Hugo Alvítez Moncada

CULTORES, DIABLOS, VIUDAS Y OTROS RECUERDOS
DEL CARNAVAL SANMIGUELINO

Franco Romero Cruzado en entusiasta celebración del Carnaval Sanmiguelno. Foto cortesía: Jéssica Romero.

“Que bonito es San Miguel
con sus calles y avenidas,
con sus muchachas bonitas
y sus viejas juzga vidas”.

I

El Carnaval es una fiesta tradicional esperada con mucha expectativa en nuestra ciudad y territorio sanmiguelino, planificándolo merecidamente con participación de nuestros distritos y caseríos podríamos proponer  incorporar en calendario turístico de Cajamarca o nacional. Carnaval goza de muchos adeptos constituyendo una verdadera fiesta popular. En esta crónica, real e imaginaria a la vez, tratando de recrear y/o acercar recuerdos de décadas ’70 y ’80 del siglo pasado, perennizando costumbres y personas de este tiempo y nuestra tierra, especialmente en un recorrido carnavalero por calles sanmiguelinas.

Cada tiempo, cada época, cada uno de nosotros hemos vivido a cabalidad y fervientemente esta celebración de la ‘carne’, trayéndonos a la memoria muchos recuerdos. San Miguel se viste de alegría para recibir a su majestad el “Rey Momo” o “Ño Carnavalón” y así dar rienda suelta a algarabía y diversión durante largos días.

“¡Carnaval, carnaval!
es el grito general;
¡carnaval, carnaval!
de alegría sin igual”.

Siempre fue costumbre designar una Comisión encargada de impulsar la fiesta carnestolendas con apoyo de la municipalidad, a cargo de entusiastas parroquianos dispuestos al juego, sátira, humor y alegría general, o cuando arreciaba la indiferencia, igual se formaba, designaba o hasta auto denominaba dicha comisión con ánimo de continuar la festividad. Por eso será la entonación de aquella antigua, pegajosa e inolvidable canción de ésta y anterior estrofa de Filomeno Ormeño del carnaval limeño inspirada por la década ’40 identificándonos plenamente, sonaba a cuatro vientos y danzaban sin parar:

“Todos a reír y a gozar
todos a gozar del carnaval;
mascarita, vamos a danzar
con ritmo triunfal”.

El Sábado de Carnaval, día principal, llegaba Ño Carnavalón –como hasta ahora- acompañado de séquito o comitiva de disfrazados, conformado de: diablo, mujeres, bailarinas, policías, beodos, chalanes a caballo, cura, waripoleras, parejas de novios, payasos, enanos, ancianos, etc. aludiendo autoridades, políticos u otra laya de conocidos personajes caricaturizándolos o ridiculizándolos por malas acciones o falta de valores generalmente. Estos últimos años se han incorporado comparsas, patrullas, concurso de coplas al puro estilo Carnaval de Cajamarca, postergando nuestra innata manifestación. Inolvidables son los carnavalones con máscaras gigantescas representativas de dicho personaje portadas delante del séquito por don Julio Soberón o Manuel Carrascal, entro otros fornidos personajes. Las máscaras eran preparadas por los mismos muchachos en base a moldes de barro o arcilla, luego papel periódico, engrupo y luego pintado; aquí recordamos a don Amaximandro, un anciano artista que confeccionaba máscaras pintadas de acuerdo a la ocasión. Para entonces, los muchachos con nuestros ahorros de real en real, juntábamos para comprar nuestra ‘gruesa de globos’ marca ‘Payaso’ en principales tiendas del pueblo y pasar felices el carnaval.

La comitiva ingresaba triunfalmente acompañada de antigua banda de músicos municipal de los recordados Maestros Juan Montenegro, Adriano Alcántara, Ángel Cotrina, Pedro Quiroz, Napoleón Becerra y otros; cohetes y multitud de curiosos. Iniciaba desde la casa del señor Próspero Gálvez, a la que nombraban “infiernillo” porque curiosa y amicalmente al conocido propietario y entusiasta maestro de sastrería mal llamaban “Don Sata”, contrariamente desde allí también inicia la fiesta patronal, primera novena, velación y procesión del Arcángel San Miguel, patrono del pueblo rumbo a la iglesia matriz, con devoción de toda la familia Gálvez Quiroz; de cuya imagen pisando un diablo proviene nuestra consabido y sonado apelativo de ‘Pisadiablos’. Otras veces prestaba su domicilio doña Mavila Goicochea y hasta el patio del Colegio San Miguel, sirvieron para disfrazarse y prepararse para la ‘llegada’ del esperado acompañamiento. Tras ella, la banda musical con su animado:

“Mañana mato mi coche silulo
no te he dar mi copocho silulo
porque tengo un desafío silulo
el martes de carnaval silulo”.

Continuaba la bulliciosa llegada de “Ño Carnavalón” por jirones: Nicolás Saravia, Alfonso Ugarte, Dos de Mayo, Plaza de Armas, Simón Bolívar, etc, hasta instalarse en balcones del palacio municipal desde donde se leía el acostumbrado ‘Mensaje’, que era muy humorístico y ello convocaba a la población escucharlo apostada alrededor de plaza de armas:

“A mi Carmelo ‘gato revolca’o en ceniza’, a mi Chalaco ‘poncho plancha’o; a mi patito Lingán ‘cabeza de mango injerto’, a mi Pascual ‘cabeza de alverjón reventao’…, les traigo tales cosas…, y así por el estilo, arrancando risas de asistentes, siempre con respeto y nunca llegando al insulto. Aunque un año de éstos, el mensaje de Ño Carnavalón tan solo por declarar “Guardias Civiles del año” de seguro por sus ‘altos méritos’ a los conocidos guardias Gil y Carrión, éstos montaron en cólera, esperaron concluya la lectura del mismo, deteniendo y llevando preso hasta el ‘calabozo’ al presidente de la fiesta, nuestro querido Franco Romero Cruzado; indignando al pueblo, fue tras él protestando fuertemente frente a la comisaría hasta su inmediata liberación.

El sábado de carnaval siempre fue un día movido, divertido juego con agua y alegría desbordante. La gente, los músicos  iban preparados con ropa vieja o usada para participar de la diversión, ser mojados íntegramente, talqueados y pintados o embetunados rostros y cuerpo. Todos portaban baldes y globos inflados con agua y largas jeringas de lata confeccionadas por don Ananías Huerta, que a su paso lanzaban a damitas dispuestas apostadas en balcones y puertas de sus casas –muchas veces tras sus madres o abuelas, a quienes había que respetarlas- y al menor descuido dejarlas escurriendo e invitarlas a darse una buena ‘baldeada’ al canto de la acequia, en caños, tinas o peroles llenos de agua en patios de sus casas o citarlas al río para un buen fin de carnaval, luego ‘negrearlas’ con hollín de ollas mezclado con manteca de chancho que nunca faltaban en cocinas, o betún, dejando notar solamente la blancura de dientes y ojos de ambos contrincantes.

II

El principal e inolvidable promotor de esta celebración durante las décadas ‘70 y ‘80, fue sin duda alguna don Franco Augusto Romero Cruzado, hombre joven de contagiante alegría, insuperable empeño y pura exaltación para con esta fiesta. Era él quien iba anunciando la proximidad del carnaval; acercábase al municipio buscando el apoyo económico y designación de una comisión;  guardaba año a año el costal repleto de disfraces, ropa usada, máscaras, zapatos viejos y torcidos, carteras; maquillaje, etc., para vestir a comitiva de carnavaleros; era quien convocaba y convencía a disfrazarse previa invitación de una botella de aguardiente; hablaba con vecinos presten sus casas para alistarse. Era él, quien daba el ejemplo disfrazándose de bailarina o waripolera de breves trajes dando risa sus piernas completamente blancas, labios pintados de rojo y otros detalles en la llegada de Ño Carnavalón, o reaparecer de ‘cura’ con similar atuendo y sendos responsos el día del entierro. Era él quien coordinaba la comisión para escribir los jocosos textos del mensaje y testamente llenos de bromas y carente de insultos;  elegía reinas convenciendo a padres de guapas muchachas, preparaba carros y corsos alegóricos y bailes infantil y central de carnaval. Su imperecedera obstinación continúa iluminando la feliz realización de esta larga tradición sanmiguelina. Desde el espacio celestial, seguramente ha de gozar plenamente, reviviendo su vida terrenal, alborozada de interminable fe, regocijo, ejemplo, amistad, esperanza y fraternidad.

III
Uno de los ‘diablos’ que caracterizó la década ’70, fue sin duda Martín Rojas Díaz o Chueco Martín, llamado así por tener piernas torcidas o arqueadas fácilmente reconocible dentro de aquel disfraz rojo candela de diablo que portaba cubriéndolo de cabeza a pies, con larga cola y máscara de dos grandes cachos, es decir todo el atuendo de verdadero demonio. Era el más temido por la muchachada, porque los correteaba hasta alcanzarlos y propinarles buena latigueadera con rebenque o trenzado de tres puntas que portaba en alto. No había nadie que podía escapar de recibir su merecida tanda –esa era su labor y atracción festiva- imprimía velocidad en caza de ocasionales víctimas; incansable, entonces con todas las energías de su juventud y deportista a la par. Pasado ese día, Chueco Martín dejaba colgado en un cacho del balcón de su casa, la máscara que portaba, llenándoles de temor a algunos niños de entonces del jirón Bolívar y otros, impidiéndolos salir, sino pregúntenles al Agucho, al Guicha, al Alfonso Cachito y demás asustadizos. Al parecer, ya no han surgido ‘diablos’ de esta estirpe: correlones, incansables, fieles cumplidores de su función desaparecidos en brasas del tiempo, ejemplo y ponderación.

IV

Entre las ‘Viudas’ más populares de estos tiempos destacamos la representación de dicho personaje por Manuel Carrascal Herrera, en especial el Miércoles de Ceniza, cuando muere Ño Carnavalón y es velado en puerta principal de municipalidad en plena plaza de armas, hasta cuyo féretro llegaban sin número de ‘ofrendas florales’ de geranios rojos, hortensias y otras ramas y flores silvestres con ‘tarjetas de pésame’ incluidas, enviadas supuestamente por sus mujeres, concubinas, viudas, hijos; entenados, amigos, etc. del difunto Rey Momo.

En el velatorio la ‘viuda, viudas –hombres disfrazados de mujer, hijastros’ presentes, rigurosamente vestidos de negro, daban fuertes lloriqueos, montaban sobre el féretro resistiéndose quedar en orfandad, se desmayan escandalosamente una y otra vez tiradas al suelo con piernas temblando en alto, se disputaban a golpes y jaloneos de pelo el cadáver del otrora esposo mujeriego, poderoso y potentado personaje.

Cuando el cortejo fúnebre iba en hombros de sus deudos rumbo al cementerio –semejando un entierro real- delante iban viudas en desconsolantes llantos, hablando lisura y media sobre el mal comportamiento del finado ‘marido’ que fuera en vida, impidiendo las máscaras colocadas descifrar claramente los textos, pero imaginamos floridos lenguajes de estas afligidas ‘esposas, madres o concubinas’ hoy viudas desamparadas a su suerte, luciendo algunas incluso avanzados estados de gestación, que al paso del cortejo no dejaban de gimotear y desahogarse implorando por sus múltiples criaturas y abandono en el que quedaban; desfalleciendo mil veces, en brazos de fornidos muchachos, borrachitos, o en especial bajo las faldas y piernas de damitas acompañantes que al ver tan desesperantes escenas de ‘dolor’, huían despavoridas de esas ‘viejas viudas’ malcriadas, chismosas, juzga vidas, a protegerse dentro los chales y pañolones de sus madres. Seguramente a esta ‘viuda’ hasta ahora le han de doler sus costillas cuando al desmayarse en tienda de doña Aurora Malca, ésta le propinó merecida golpiza agarrándolo a punta de sillazos hasta desarmarse el mueble, huyendo la pobre viuda sobándose los golpes y no desmayarse jamás en casa de la aludida señora, ni siquiera frente a su puerta.

“Silulito,siluló
ya llegó el carnavalón,
y en la puerta del panteón
se cayó su pantalón”.

Delante del cortejo fúnebre iba el ‘cura’, recordando en este papel la acertada presencia y entusiasmo de Franco Augusto Romero Cruzado, ofreciendo responsos en todas las esquinas a antigua usanza sanmiguelina. En dichos responsos ‘oraba’ por el alma del ‘desgraciado pidiendo vaya directo al purgatorio’, junto a la de vecinos mayores apostados en puertas o esquinas cercanos a este acto, quienes sorprendidos escuchaban requiriendo sus nombres los ‘recoja y lleve’ junto a Ño Carnavalón, al ‘descanso eterno’. Napoleón Becerra, al bombo de la banda municipal, no pudo resistir la carcajada cuando el ‘cura’ brindaba responso frente a Santitos Chimbalcao, quien parado en su puerta atento y risueño escuchaba el comprometedor y sugerente responsorio. Napito, distraído se metió a acequia cayendo sobre el bombo, al percatarse los demás músicos que no avanzaba pero sí le daba con mayor fuerza al instrumento, tuvieron que retroceder en su auxilio y levantarlo, tenían que cumplir hasta el final del entierro como establecía el contrato, continuando riéndose a carcajadas y expresando: “lo jodió, lo jodió, a Santitos Chimba”. Jajajajjajajayyy…

El cortejo fúnebre concluyó tras el panteón quemando el muñeco relleno de viruta, dentro de últimos ahogamientos y desvanecimientos de infinitos  deudos, concubinas, viudas y entenados, quienes luego procedieron a ‘secar sus lágrimas’, cambiarse de ropas y volver a la realidad reflexionando sobre bondades del carnaval, la vida y la muerte; entre tanto, la banda de músicos ofreció alegre marinera, concluyendo el acto. Dolientes y no dolientes retornaron entristecidos y pensativos en grupos, los últimos, de paso dejaron el ataúd a medio pintar y sin tapa en carpintería de don Artidoro Quiroz, frente a antiguo camal donde vivía, prestado sin autorización por el menor de sus hijos Efraín Shequihue. Todos se aprestaron seguir bailando, tomar copas y tumbar unshas por esquinas de los barrios bullangueros sanmiguelinos.

“Todas las mujeres tienen
en su pecho dos limones,
dos cuartitas más abajo
fábrica de hacer muchachos”

V

El día domingo destinado al paseo o corso de reina o reinas por principales calles y ante el asombro de su belleza, algunos no resistían la tentación de ‘globearla’ malogrando su elegante vestimenta ante protesta de otros que pedían  respeto para su majestad e incluso estaban listos a liarse a golpes. Allí estaban rodeando y protegiendo la alegoría, miembros natos de vehemente comisión: Franco Romero y tras él Manuel Díaz Villate, al hombro varias docenas de cohetes de golpe haciendo reventar por los aires durante el recorrido, acompañado de la banda de músicos. El juego con agua campeaba por las calles. Después vendrían los bailongos y agasajos en sus casas por parte de la familia de nuestras bellezas representantes del carnaval sanmiguelino, hecho que merecerá capítulo especial.

Desde parte alta de esquina formada por calles Grau y Bolívar, se lanzaba una ‘globeada feroz’ a toda la gente que subía y bajaba del mercado, en su mayoría hombres y mujeres campesinos de ponchos y sombreros. Aquel domingo, no pudo escaparse ‘un canchito’ –como llamábamos  a personas distraídas o expuestas al juego- una chica buenamoza que había retornado de la costa bien a la moda y a pesar intentar esconderse bajo el poncho de celoso padre, la rodeamos y con progenitor y todo empapamos su esbelto cuerpo. Mientras amenazaba y sacudía el grueso poncho su taita, en estampida desaparecimos de la escena con nuestros baldes vacíos. Las señoras Elisa Rojas Caballero y Gloria Moncada, quienes presenciaron el acto, recomendaban no mojar a la gente del campo -pobrecitos, sus ropas se secarán sobre sus cuerpos- dijeron. ¡No los mojen! Por las noches, Jorge Pichuta, recorría calles provisto de una media de mujer llena de harina de pan y restos de caliche que rascaba con una chapa en blanqueadas paredes, formando un bulto duro en la punta, lanzando golpes tirados de la otra punta a lo lejos, haciéndolos pujar de dolor a muchachas o muchachos que cruzaban su camino.

VI

El martes de carnaval, se llamaba ‘Carnaval macho’, es decir, todos contra todos los hombres a baldazo limpio se daban buena remojada, previa llenada del pozo de pileta en plaza de armas. Nadie quedaba seco, las baldeadas continuaban con vecinas y amistades, jugándose todo el día.

Un año de aquellos, por la tarde, apareció por el jirón Bolívar una comparsa o delegación de amigos con rostros pintados de negro o blanco, multicolores serpentinas enrolladas al cuello, con ropas semi mojadas a punto de secar, botella de aguardiente en mano; tocando sus instrumentos musicales y entonando clásicas coplas del cantar sanmiguelino:

“Que bonita muchachita
quien será su enamora’o,
yo quisiera conocerlo
pa’ matalo al desgracia’o”.

Habían estado libando unas copas por carnaval o tal vez ‘abriendo apetito’ en tienda de don Leonidas Romero, muy alegremente; cuando al menor descuido aparecieron por ambas puertas del negocio de la esquina: Delma Romero, Susana Quiroz, Socorro Becerra, Anita y Milena Sánchez, Carmen Penas. entre otras decididas vecinas, cogiéndolos desprevenidos a  carnavaleros regalándoles una buena baldeada con agua y negreada con hollín y manteca, de padre y señor mío. Allí estaban: Manuel ‘Soco’ Díaz Villate, Arcelio Sánchez, Enrique Cruzado y Nilo Verástegui con voces inconfundibles y gestos alegres; Julio Soberón Sánchez, al saxofón; Manuel Cubas Quiroz ‘Cubitas’ al acordeón; Ángel Medina, Glober Sanjinés y Emeldo Sánchez, con afinadas guitarras; Severo Suárez, al violín; Rafael Tello, mandolina y Aladino Becerra, wiro; Armando Monsefú, Lucho Díaz, Gonzalo Sánchez Célis, Eduardo Huangal, más otros acompañantes que se incorporaron como los señores: Galvarino Hernández, Demetrio Ramírez, Mario y José Romero y Miguel Lingán Castro, en iguales condiciones de mojados el cuerpo y pintados el rostro.

El primer grupo de estos apasionados personajes decidieron abordar las calles animando el carnaval sanmiguelino, cantando coplas, visitando vecinos y tiendas comerciales, libando tragos por la amistad al son del clásico son:

“Que bonito es San Miguel
con sus calles y avenidas,
con sus muchachas bonitas
y sus viejas juzga vidas”.

Y otras coplas del ingenio creador popular, ofreciendo picarescos cantos de puerta en puerta, de tienda en tienda, donde eran acogidos y atendidos con amistad y cariño, sendos tragos de cerveza, cinzano o aguardiente. Hicieron su primera parada en casas de don Gonzalo Sánchez, Ismael Cruzado y Martín Célis, saludaron a los señores Aurelio Alcántara, Javier Lingán  y Benjamín Bravo, quien junto a su esposa Rosita, ordenaron a Filomena y Pola, brinden la mejor chicha preparada especialmente para la ocasión. De allí, esperaban los señores Alipio Cruzado, Miguel Murga y el Capitán Zamora –la esquina fue estremecida una y otra vez con risotadas del contento militar al escuchar las irónicas canciones. El bullicio iba en aumento, llegando a tienda de don Hermógenes Díaz, ofreció un buen macerado de cascarilla en cañazo cruceño; con ellos juntaron a su hijo Jorge César;  siguieron frente a la cárcel pública saludando al alcaide señor Vicente Sánchez y dos guardias civiles, con quienes brindaron brevemente; ingresando a plaza de armas donde el Maestro Abdón Saravia, salió al encuentro, con  Jesús Rabanal, Alberto Ríos y Juan Malca Cavero, desde interior de tienda de don Alejandro Jayancano,  ofreciéndoles unas cervezas:

“Una vieja se orinó
en la gorra de un teniente,
el teniente lo tomó
creyendo que era aguardiente”.

Alargaron su rumbo cantando coplas a doña Aurora Malca, quien sonriente lanzó serpentinas desde uno de sus balcones. Un poco más allá las voces y guitarras de Benjamín y Rodrigo Malca, entonaban alegres canciones en casa del anfitrión Eduardo Goicochea, junto a Luis Mendoza, Enrique Quispe y Tomás Quiroz; desde donde apareció el cura Cabanillas con quienes coordinaba parar una unsha al costado de la iglesia, invitándoles a departir la alegría:

“Manuel Prado decretó
que no hubiera carnaval,
San Miguel le contestó
cállate viejo animal”.

Los carnavaleros alcanzaron tienda de Alberto Quiroz, donde esperaban con varias botellas de diferentes licores los señores: Abdón Barrantes, Armando Cubas, Miguel Cubas, Abel Díaz, Gerardo Castañeda, Elmer Rodas Tecito, entre otros; hasta donde llegaron también Pedro Currito Novoa y doctor José Urcia;  arremolinándose gran cantidad de muchachos que al menor descuido arranchaban serpentinas del cuello de Soco y demás integrantes de la comparsa, envolviéndolos cuidadosamente guardándolos en bolsillos para sus ‘concertinas’. Aquí con gran algarabía cantaron haciéndolos sonreír y sonrojar por picardía de coplas; despidiéndose felices a saludar y brindar por Carnaval con vecinos de calle 2 de Mayo: Carmen Quiroz, Carlos Oliva, Juan Gamarra y ex alcalde Luis Malca Alvarado. Entre tanto, Arcelio Sánchez, tras la comitiva, reventaba cohetes de arranque proporcionados por don Alberto. Desde la otra esquina apostada en puertas de tienda de don Carlos Reyes Illescas, escuchaban y gozaban a plenitud las ocurrencias del carnaval los señores: Enrique Alvarado, Antero y Miguel Yépez, César Esquerre, César Linares y Casiano Castañeda; Marcos Guzmán; Arístides Ortega y César Larrea observaban desde puertas de sus casas:

“Todas las mujeres tienen
en su pecho dos limones,
dos cuartitas más abajo
la cueva de los leones”

Al escuchar el bullicio, salieron al encuentro en plena esquina los señores: Vitalicio Yeckle junto a sus hijos: Marcelo, Vitalicio y Juan; más los señores Marcial Gutiérrez, Virgilio Cubas, Alfonso Goicochea, Raúl Torres, Juan Alvites y Carlos Cruzado, para compartir unos tragos con multitud de carnavaleros. Avanzaron saludando esmeradamente a las señoritas Lingán, quienes retribuyeron con sonrisas y aplausos. Agradecidos llegaron al estudio fotográfico del señor Carmelo Alcántara quien tenía destapadas botellas de licor, brindaron por la amistad, cantaron coplas, uniéndolo a comitiva a su acompañante el Cabo Lucho; adelantaron hasta don Alberto Cubas, tomaron con él y sus vecinos Eusebio Vásquez y Marcial Vásquez, saludaron a la señora Filomena Vera quien miraba sonriente sentada en puerta de su casa, y luego visitaron tienda del señor Julio Vásquez Barrantes, acercándose a saludar Alcides Cubas, Víctor Bardales, Juan Mendoza Rojas, Aníbal Páucar, Héctor y Abraham Vásquez. Entre copla y trago, arribaron al barrio Zaña visitando a José Bartolo, Alejandro Deza y alcalde Telmo Quiroz, donde departieron buen momento junto al notario Luis Miranda. Pasaron a Nieves Gálvez, Carlos Sánchez, Alejandro Gálvez: rumbo a Domingo Bardales, Julio Quiroz; finalizando agotadora travesía en parte alta del populoso barrio en tiendas de don Nelson Serrano y Zenón Lozano; con gargantas enronquecidas, embriagados; decidiendo retornar  abrazados entre ellos o apoyándose de paredes o amigos en mejores condiciones ecuánimes, cuando la noche cubría con manto lúgubre y bombillas de luz  palidecían ante ennegrecida noche. A lo lejos y entre cortado tenuemente dejábase escuchar:

“Una vieja se orinó
en la gorra de un teniente,
el teniente lo tomó
creyendo que era aguardiente”.


El jueves de Carnaval, se celebraba el ‘Día de Compadres’. Es decir, las personas de común acuerdo sellaban o ratificaban su amistad valedera dándose la mano y con solo palabra de aceptación el compadrazgo, desde ese día y de manera perpetua se trataban de ‘compadres o comadres’ con afecto y cariño que la seria ceremonia había conferido.


VII

Luego del entierro del Rey Momo, el carnaval continuaba ‘parada de unshas’ en grandes árboles de aliso, en esquinas de uno u otro barrio, siendo aquellos tiempos la unsha más popular y conocida la que hacía realidad Delma Romero y familia en plena esquina de su casa. Atractivo árbol por la diversidad y seductores objetos con la que estaba ‘vestido’. Luego de bailar en su casa, ‘baldearse’ con todos los concurrentes generalmente familiares y amigos, a punto de cinco de la tarde, con participación de banda de músicos y enorme gentío, se congregaban alrededor del árbol, continuaban bailando y hacha en mano, cada quien daba un corte al tronco, la rueda continuaba hasta que poco a poco iba debilitándose tamaño aliso. La multitud iba alistándose para arrojarse sobre valiosos objetos como baldes de plástico, canastas, abanicos, pañuelos, frutas, sorpresas, etc, Hasta que la unsha cedía cayendo abruptamente, la gente desesperada cogían todo lo que les era posible alrededor de las inmensas ramas; entre tanto, desde los balcones de la indicada anfitriona llovían baldes de agua sobre los unsheros resultando totalmente bañados de pies a cabeza, pero con la alegría de haber conseguido algún presente. Las amistades continuaban bailando hasta las últimas consecuencias. Unshas aquellas que no se han vuelto a repetir.

VIII

La ‘Octava de Carnaval’ o domingo posterior a la fiesta, era conocido como ‘Día de las viejas’, cuya celebración a cargo del señor Víctor Bardales, quien contagiaba a cercana vecindad del jirón Alfonso Ugarte, donde vivía. En esquina con la calle 2 de Mayo, paraban su unsha; una comparsa disfrazada de ‘viejos’ generalmente, hacia un recorrido por dichas calles y plaza de armas, acompañada de reina, concluyendo en gran baile popular. El recuerdo de este día ha continuado con mayor fuerza y alegría convirtiendo al organizador en otro gran promotor del carnaval sanmiguelino.

Aquel tiempo, el ingenio infantil volaba por los aires y era suficiente dicha representación de la llegada, entierro de Ño Carnavalón o Día de las Viejas, para por las noches, una comparsa de niños del barrio imitara tal celebración encabezada por Jorge Pichuta, Álvaro Chita. Antuca Ramírez, Ney Reyes, Cachito Alfonso, Pescao Jhon, Mocho Hermes, Tío Juan, Gracenianio Patito, Rafael Tolito, Cholo Ermis y otros, desde la tienda de chicha de doña Encarnita –cuando ella se encontraba en misa- aparecieran disfrazados con prendas de vestir, zapatos, sombreros, cinturones, carteras hasta de la propia dueña de casa y otras que cada quien traía como pañolones, ponchos, ternos usados, anteojos, quepís, bastones, pelucas, etc. dando un recorrido por calles principales y vuelta por plaza de armas; para volver al recinto plenos de alegría y satisfacción, bailando y cantando, causando en vecinos sonrisas y felicidad; igual sucedía los días del velorio y entierro, preparaban su difunto Carnavalón velando en puerta de la misma casa, cargando igualmente hasta el panteón para finalmente quemarlo, reapareciendo el grupo imitando el día de las ‘viejas’. Cómo olvidar estos recuerdos guardados en el alma y sentimiento de cada uno de nosotros. Por ello será que el carnaval pervive muy lejos de la nostalgia en todo sanmiguelino, hoy y siempre.

IX

Con tristeza embargada en cada sanmiguelino, como es natural por la finalización de la fiesta del carnaval y luego de tanto jugar con agua, talco, serpentinas: bailar, comer, tomar, tumbar unshas: disfrazarnos, fabricar máscaras, ser invitados por familiares de reinas a departir suculentos almuerzos por ‘gratitud’, romances y otras aventuras propias; con tristeza y resignación quedaba esperar los famosos ‘warcos’ que siempre eran confeccionados en casa de don Santos Ramírez Malca ‘Chimbalcao’ por sus familiares Conshe y Gloria. Antigua costumbre donde a manera de un altar exponían diversos objetos entre botellas de vino, bizcochos, manillas de plátanos, etc. los invitados consumían sus tragos y divertían bailando, llegado un momento pedían bajen del warco tal o cual cosa de su preferencia, en especial licor para seguir divirtiéndose. Los dueños de dicho arreglo, anotaban en un cuaderno el nombre del solicitante y el objeto, con la finalidad que el año siguiente, éstos sean doblemente repuestos. La música estridente carnavalesca continuaba, los invitados uno a uno optaban por retirarse mareados luego de consumir bastante licor y comer las delicias del warco, dejando vacío el altar. Don Ángel Medina, Tirso Linares y Nilo Verástegui, plan de media noche enrumbaron a casa de doña Margarita Cienfuegos -era víspera de su cumpleaños-, nosotros los seguimos con Fernando Sanjinés y Luis Vera Bedoya; ofreciéndole clásica serenata:

“En el silencio
de esta noche hermosa
desde muy lejos
vengo yo con mi cantar
recordando tu santo en mi memoria
de alegría y felicidad.

Son tus amigos que te cantan
que te cantan serenatas y canciones
alegremos estos nobles corazones
que hoy celebran de dicha y felicidad…”

Cuando las puertas se abrieron de par en par invitándonos a pasar, saludamos y felicitamos a la homenajeada quien lucía alegre por tan importante fecha de su natal, además por la presencia de familiares y amistades que como todos los años solían reunirse. Continuaron los músicos:

Estas son las mañanitas
que cantaba el rey David
a las muchachas bonitas
que le cantamos así…

A don Nilo lo hicieron bailar con la cumpleañera y todos hicimos un ruedo y con palmas acompañamos el ritmo musical  En eso que estábamos en todo el baile, apareció doña Aurora Malca y la Jeshu con su mechero en alto, desprendiendo de un cocacho a su Bedoya de la pareja señorita Consuelo Vigo, retirándose en el acto un tanto avergonzado, sin despedirse, anduvieron buscándolo todo la noche  y por todas las calles sanmiguelinas, de fiesta en fiesta hasta que dieron con su paradero. Nunca antes su Lucho había desaparecido hasta tan tarde de la noche salió diciendo y amenazándolo castigar. Con Fernando Sanjinés aprovechamos la lumbre del candil y de lejitos encaminamos a nuestras casas temblando de la oscuridad, los chanchos con cadenas o mulas cojas que a esa hora precisamente aparecían; escuchando el sermón que le seguía regalando: ni mi Panchito me había hecho esto, seguía diciendo refiriéndose al hermano mayor. Ya verás cholo badulaque la buena tanda que te va a caer…

El siguiente carnaval había llegado y no aparecían los oferentes o donantes del warco, no se hacían presentes. Entonces había que revisar el cuaderno y saber quiénes fueron aquellos ilustres visitantes que gozaron y divirtieron a sus anchas  durante toda esa noche y hoy brillan por su ausencia. Allí estaban sus nombres y firmas para el recuerdo leyendo en voz alta sus nombres y los pocos presentes respondían luego: guardia civil fulano de tal…: ¡cambiado a Cajamarca!; profesor zutano…: ¡cambiado a Celendín!, mengano especialista del núcleo educativo comunal…: ¡cambiado a Bambamarca!, secretario de juzgado Mario Castro… ¡cambiado a Chota!... Prof. Aladino Becerra, Rafa Tello, Glover Sanjinés… ¡Presentes…, no recuerdan haber estado esa noche pero reconocen sus firmas y deudas!, respondieron; y así sucesivamente iban apareciendo otros honestos deudores. El warco tenía que levantarse de todas maneras, bailar, gozar, tomar y despedir el carnaval hasta el siguiente año, como Dios manda; con nuevos clientes que seguramente esta vez no fallarán y darán continuidad a esta costumbre que al parecer así fue porque el warco siguió durando muchos años más. Santitos Malca Chimbalcao, ordenó prendan el tocadiscos y arranque la fiesta y el trago.

X

Esta larga tradición del Carnaval Sanmiguelino, la debemos a estos y otros conocidos personajes comprometidos, de quienes el pueblo tendrá que reconocer y agradecer siempre. Gracias a ellos, perdura y cada año es obligación enriquecerlo y engrandecerlo porque en cada uno de los tiempos vividos por nosotros o nuestros ancestros, queda parte de nuestra vida, juventud, amor, alegría, inocencia, fe y esperanza; perennizándolos, revalorando y conservando nuestro patrimonio y, en especial, fraternizando y acrecentando nuestra identidad que deberá seguir imparable recorriendo calles, espíritus y corazones de la gente de San Miguel. A un año de distancia, debe designarse nueva comisión organizadora para una verdadera planificación, difusión y plena participación:

“Mañana mato mi coche silulo
no te he dar mi copocho silulo
porque tengo un desafío silulo
el martes de carnaval silulo”.

Chimbote, febrero del 2012
pisadiablo100@hotmail.com