Thursday, June 29, 2006

IVÁN VÁSQUEZ SALAZAR

Víctor Hugo Alvitez Moncada / “Pisadiablo”

IVÁN VÁSQUEZ SALAZAR

Maestro y Poeta de extensa vena y amplio aliento

Iván Vásquez Salazar, fue iluminado por los primeros rayos solares en aquella campiña verde, fértil y ardorosa del Valle de Condebamba, provincia de Cajabamba (Cajamarca) bañada en toda su extensión por el Crisnejas, un 10 de noviembre de 1928 y donde pequeño anduvo libremente corriendo tras el canto de gorriones y saboreando apetecibles y sabrosas chalalinas. Hijo del celebrado Maestro y Poeta Arcenio Vásquez Romero, fundador de la Escuela Primaria “Minerva” de Chimbote y doña Mavila Salazar Castillo.

Estudió primaria en San Marcos, Jesús y La Encañada; secundaria en el glorioso Colegio “San Ramón” de Cajamarca, para arribar a nuestro Puerto de Oro (Chimbote) concluir aquí secundaria en el prestigioso Colegio Nacional “San Pedro”, luego licenciarse en Educación en la Universidad Nacional de La Libertad (Trujillo) y asirse desde entonces guía de educandos en la renombrada Escuela que alumbrara su señor padre en la década ’50, junto a él.; “pescador” de la intelectualidad, la cultura y el arte literario, Su profusa y amplia obra literaria en prosa y verso está inédita, salvo algunas antologías o trabajos breves.

Institucionalista, fundador del Grupo Literario “Perú” en 1966 con la presencia de su padre y los vates porteños: Enrique Cam Urquiaga, Miguel Rodríguez Paz, Pietro y Mario Luna Cosaquillo, Hugo Vargas Tello, Julio Orbegoso Ríos. Incursionó también en el canto y la música: creador de huaynos, valses, pasillos y canciones escolares. Con Pietro Luna formaron el “Dúo los Forasteros”, también ha contribuido desde el Instituto Nacional de Cultura de nuestra ciudad.

El largo trajín y el tiempo que arruma sus almanaques en la humanidad de los hombres probos, han hecho resbalar su salud; sin embargo, las generaciones porteñas hablarán por sí solas la enorme contribución al desarrollo educativo, cultural y social de un hombre ejemplar, laborioso, sencillo, amable, gentil, presto a apostar por la espiritualidad que tanto nos hace falta, trabajo difícil entregado toda su vida a cambio del respeto y recuerdo de todos quienes andamos en su alrededor y su sombra, a cambio de nada.

Que las nuevas faenas culturales, lo tengamos resplandeciente y contagiante de alegría, indomable y pujante, cual molle macizo del lado del río hasta el guarango enhiesto de los arenales calcinados del Puerto


DOS LÁGRIMAS

Dos lágrimas he visto rodar furtivamente,

quemando tus mejillas con su tibio fulgor,

que al verme las limpiaste disimuladamente

para que advirtiese que sufres un dolor.

Dos lágrimas furtivas que fueron enjugadas

porque te denunciaban!. Por que me hacían ver,

que tras de los cristales sin luz de tus miradas

había una tristeza con talle de mujer.

Dos lágrimas dolientes que en el rincón del cuarto

secaste con premura para disimular

y ocultar los pesares que el tiempo en su reparto

sabiendo que eran tuyas los vino hoy a entregar.

Dos lágrimas he visto cayendo de tus ojos!

Empero tú orgullosa me dices que no son.

No puedes ocultarlas! Sus nítidos despojos

Aunque tú me las niegues, me hablan al corazón!

Yo sé que ahora sufres, mas no es de los peores

tu mal, porque no sientes ls penas del amor.

Ay!, de ti, si el motivo de todos tus dolores

Fuese el amor que incendia con fuego abrasador!

Dices que no hay motivos para que llores?... mientes!

Y tu mentira tiene muy diáfano antifaz.

Yo sé que lo que dices no es eso lo que sientes;

Más bien es vano orgullo que ocultas en la faz.

No sabes pues ingenua que –el rostro- es cual espejo

donde se mira el alma?... Qué no es fácil negar?...

una pena, una dicha, por que su fiel reflejo

fulgura en las pupilas al reír o al llorar?...

Dos lágrimas furtivas he visto, aunque me niegues,

dos gotas que ha vertido la fuente del pesar!

Y que las ocultaste de tu manga en los pliegues

Disimuladamente cuando me viste entrar.

Dos lágrimas tan claras cual gotas de rocío

que huyeron de tus ojos como agua que va al mar;

dos transparentes perlas ocultas en el río

de tu mirar tan triste, los vi, ¡¡brillar!!, ¡brillar!

DENISSE VEGA FARFÁN

Víctor Hugo Alvitez Moncada / “Pisadiablo”

DENISSE VEGA FARFÁN

tierna gaviota del alba

Esta novel Poeta aparece en la arena literaria totalmente libre y libre pudo arropar sus versos con inmensa ternura y frágiles alas de gaviota del alba hasta convertirlos en profundo sentimiento de su jovial personalidad. Asistimos con ella al alumbramiento de una nueva voz de la mujer porteña con considerables posibilidades artísticas que junto a Eva Velásquez y Lucy Eustaquio, el presente año dieron a luz sus obras, posesionando sus nombres y desafío en el prolífico mundo del arte poético de la tierra de Lina María Gonzáles de Acevedo y Juan Ojeda; antes y en estos últimos tiempos lo habían hecho Patricia Colchado, Sonia Paredes, Maribel Alonso, Elena Carhuayano y Nilvia Vera, precediendo otra promoción de líridas: Aly Hermosa, Ligia Balarezo, Irene Mejía, Carmen Mimbela o Gloria Díaz Azalde y cuentista Medalith Escalante, continuando el sendero inmaculado aperturado por aquella entusiasta y prístina voz de los ’40 doña Lina María que desde el edén junto a Delina Cam Sánchez harán sonar liras, flautas y castañuelas por el feliz advenimiento y esperanzas del vuelo de nuevas gaviotas surcando el horizonte de la vida y renovada fe. Entre tanto, otras aves –escoltando embarcaciones de bodegas llenas- desde el horizonte se acercan a nuestra bahía con plumas cándidas y translúcidas como Norma Jiménez en narrativa y Silvia Romero en poesía, justo motivo para celebrar, ennoblecer y rememorar.

Denisse Vega Farfán (Trujillo, 14 de setiembre de 1986) desde muy pequeña la suave brisa marina del mar chimbotano arrulló su semblante y agigantó su alma; estudió primaria y secundaria en el Colegio Augusto Salazar Bondy de Nuevo Chimbote; ingresa a la Facultad de Derecho de la Universidad César Vallejo de nuestra ciudad, es aquí donde gana un concurso literario en honor al poeta universal, aquel cholo incomparable de quien seguimos las huellas de sus llanques empolvados, César Abraham.

Nuestra Gaviota del Alba da su primer gran canto y alarido de libertad en el Taller de Artes Plásticas “Palamenco” de aquellos jardines tibios arenosos hoy floridos que recorrieron las plantas de su niñez e inocencia en la Ciudad Universitaria de Bellamar, testiga de sus juegos infantiles “con el viento a la cintura” al lado de gigantes girasoles y apenas tallitos de guarango, tras las faldas de su señora madre doña Ernestina Lidia Farfán Neyra, empleada de aquella Universidad Nacional del Santa y a quien cristaliza en necesaria e indisoluble fuente de iluminación y refugio.

Serán sus inquietudes cual ola de verano dejarla llevar a manos del maestro pintor Amarildo Obeso y allí aparecen sus primeros trazos pictóricos que irán plasmándose junto a la plástica de sus delicados versos y pétalos de geranios abriendo un cauce con verdadero destino de alfarero que pronto verán la luz en la pequeña revista “Palamenco, cinceleros de artes y letras” del que ahora estamos convencidos andamos por caminos rectos, indiscutibles, indesmayables.

Inmediatamente busca el respaldo de su universidad y con dicho apoyo -como tiene que ser- da a luz Euritmia su primer libro de 26 agraciadas inspiraciones, donde el poeta-agrónomo chepenano-cajamarquino Bethoven Medina augura a esta naciente criatura: “En ‘Euritmia’ se expresa la armonía interna de la fina sensibilidad de Denisse Vega Farfán, quien con verso libre y musical, nos sacude al desarrollar asuntos intimistas, demostrando seguridad en la escritura y obsequiándonos el arte de la palabra en movimiento. La autora apunta lejos en la novísima poesía del norte del Perú”.

En esta floreciente primavera anticipada, empocemos redimidos nuestras perlas y alegrías en el perol de su resplandor y estro juvenil contagiante, admirable, perdurable, cabal. Detengámonos en una de sus innatas inspiraciones de su libro citado para pasmarnos de su belleza:

Reminding

(Recordando)

A la casa verde

de La Mar # 627

Mañana me iré

donde la arena se desviste

de tumbos salados

y el cielo ofrece su rostro

de acero y algodón

a dialogar con mis nostalgias

de mi infancia hasta los siete en La Mar

cosechando sonrisas

en la parcela guinda del patio

con Rubén

la comida de la abuela

y el retorno de mamá

en el respiro incesante

del beso en sus mejillas

de adobe y clavel

Mañana me iré

con rocío de abril en los ojos

con madera tosca en el pecho

sin verbo en la boca

Mañana me iré

y no habrá dama negra

expulsándome del tablero

ni viernes arrastrándome

a borrar mis huellas de Mansiche

jugando al trompo

con el vestido sucio

y mi cabello amarrado

por el viento a la cintura.

“Puerto de Oro”, día natal de la tierna gaviota del alba, 2005.

CIRIACO MONCADA

Víctor Hugo Alvitez Moncada / “Pisadiablo”

CIRIACO MONCADA:

homenaje a un lúcido y sabio orate

En cada hombre, en cada paso, en cada tiempo, Chimbote halla en el rostro del pasado, imagen contemporánea y en la suave brisa marina su verdadera tradición, su verdadera grandeza, memoria colectiva que es deber acopiar y prodigar a generaciones presentes y futuras en aras de vigorizar y salvaguardar su identidad cultural como un desafío a la globalización. Nuestro pueblo echa raíces en tiempos inmemoriales y progresivamente va despejando la bruma esclareciendo generosamente su patrimonio material e inmaterial.

Al leer un interesante artículo en La Industria de Chimbote “Reivindicación de Ciriaco Moncada” de Germán Torres Cobián, vuelve a remecer las fibras más sensibles del alma al recordar a quien fuera para muchos un orate y para otros un sabio. Alguna vez en una tertulia amical al respecto alguien preguntó quién era el verdadero orate, Moncada o nosotros, desde entonces en mi ser la reflexión está latente.

Moncada con la peculiaridad de su lenguaje, estilo y forma de vida, logra alzarse como un personaje indiscutible en una ciudad-puerto que de la noche a la mañana desespereza, despierta, camina y se ve invadida, creciendo vertiginosamente y todo basado en el desarrollo industrial pesquero y siderúrgico, atrayendo la atención no solamente de parroquianos curiosos que acuden a escuchar sus prédicas sociales y políticas o reír a carcajadas de sabias predicciones e incoherencias, sino a estudiosos de la talla de José María Arguedas, inmortalizándolo en su obra póstuma e inconclusa El zorro de arriba y el zorro de abajo (1971). “Eso que me digan loco no me interesa. Yo mismo me puse ¿recuerdan? dos letreros, uno adelante y otro atrás, que decía; loco, sonso, borracho. Hay Virgen de la Puerta, hay gallinazos, hay Moncada…”

En el parnaso literario porteño existen algunas contribuciones literarias nacidas en Chimbote que aluden la vida recóndita de Ciriaco Moncada, así como abundantes artículos en revistas y periódicos. Es meritorio anotar y claro está seguir interesando a otros investigadores, estudiosos, literatos y artistas plasmar en sus obras nuestro inagotable talento de la popularidad y tradición porteña, más aun de personas que tuvieron la oportunidad de conocer, escuchar y seguir cercanamente las andanzas del hombre a veces penitente cargado de una pesada cruz, o hablando desde un inmenso auricular telefónico directamente a palacio de gobierno para recomendar y aconsejar a gobernantes qué deberían hacer a favor de los desposeídos o de aquellos “zorros de abajo” como él.

Allí estarán como ejemplo algunas frescas páginas rubricadas con una muy breve caricia del alma de Ciriaco Moncada recordándonos su eternidad:

NOSOTROS Y EL MAR poemas pesqueros para gente brava, pero sentimental libro de poesía aparecido al finalizar la década ‘60 de José Rivero Donaire, ingeniero sanitario y escritor limeño, autor de la novela “Socotroco” quien trabajó junto a Luis Banchero Rossi en pleno boom pesquero y que Río Santa Editores del conocido sociólogo-poeta Jaime Guzmán Aranda acaba de reeditar. Uno de sus poemas titulado El voto, dice: El loco Moncada ofrece en gran forma,/que lo nombren/Director de la Reforma/regará el desierto con arena,/meterá el océano en un puñete/dará de comer huevos a las gallinas/y cruzará vacas con palomas/para que la leche venga volando/por los aires/hasta la mamadera de los comechados/… Loco Moncada, loco Moncada,/no te diferencias en nada/a muchos candidatos de la bancada,/son tan ilusos como tú,/como todos al final,/que creemos que podemos conseguir todo/a cambio de nuestro voto electoral…

En el libro Ciriaco el último profeta del inquieto joven escritor Julio Rodríguez Arellano (Huarmey, 1957 – Chimbote, 1986) desaparecido tempranamente, sabemos por ejemplo que el apellido materno de Moncada fue Martínez. La breve novela de doce capítulos prologada nada menos por nuestro célebre Óscar Colchado Lucio y aparecida en 1987, continuando la indagación de sus discursos y peroratas, hallamos en la página 21, el siguiente: “¡Loco le dijeron a Cristo y luego lo adoraron!...¡Loco le dijeron a Colón y hoy lo homenajeamos!... ¡Sí!... ¡Somos locos!... ¡Soy loco porque tengo la mente clara en un mundo lleno de transtornados!... ¡Soy loco porque vengo con una cruz, pobre, sucio y con un mensaje divino; seguro que no lo fuera si estuviera elegante y engalonado, si fuera gringo o de ojos azules!... ¡Pobre pueblo de Dios, nunca sufrirás si no cambias, si sigues ignorando los mensajes y designios de tu padre!

Brumas sobre el puerto (1990), primer libro de cuentos del escritor Julio Orbegoso Ríos, colección de doce cuentos surge uno con el título “La pesadilla de Moncada” e inicia: “El otro día –relató Moncada- soñé que como antes los niños jugábamos fútbol en las playas de la bahía. Los varones retozaban alegres cabreando la pelota y las niñas como peces corrían a zambullirse en las límpidas aguas… Pronto miré en mi pesadilla que las olas del mar después de haber sido transparentes, azules y traviesas, lentamente se iban convirtiendo en aguas negras, pestilentes, purulentas y cansadas…”

Otro libro que alude la vida de Moncada es El último galán de la noche del escritor Marco Merry Salazar Jácome en el relato titulado “El loco Moncada y el octavo día de la creación” premonitoriamente dice: “Y los millonarios cada vez más hambrientos de riqueza y de poder, en nombre del progreso destruyen la naturaleza que Dios dispuso como la morada del hombre, y están matando a los animales y destruyendo los bosques. Y vendrá el día en que ya no habrá alimentos por la contaminación del mar y de la tierra. Ya no tenemos agua limpia porque las industrias y los relaves mineros ensucian los ríos y las aguas subterráneas. Y todos nosotros, sin tener en cuenta esto, seguimos usando sin control pesticidas y combustibles, que ya han perforado en varias partes el cielo, que los entendidos llaman capa de ozono”.

El citado Germán Torres Cobián, plantea la necesidad de reivindicar a Ciriaco Moncada (1924-1994), hombre de carne y hueso a través de un monumento en el Bulevar de Chimbote; creo necesario, justo y oportuno, vive en la recordación del pueblo. Nuestra igual preocupación nos llevó a indagar dónde vivió el personaje en el tradicional Barrio El Acero, dónde fue su casa o mejor dicho su “rancho” de esteras y palos, en el mismo lugar hallamos un parque pequeño y desolado construido con muy buena fe por el ex alcalde Guzmán Aguirre Altamirano y bautizado con el nombre de su señora. Sin embargo, serán los propios vecinos quienes retiraron la placa recordatoria en clara demostración y desacuerdo con dicha denominación, claro tampoco tenían en mente colocar el nombre de su antiguo y conocido inquilino.

En sucesivas visitas realizadas al lugar con el escritor Ricardo Ayllón de paso al taller del amigo pintor Amarildo Obeso, siempre nos llamó la atención y curiosidad sentarnos a conversar con él y añejos vecinos de El Acero a propósito de la preocupación de Amarildo quien manifestaba su inconformidad por el olvido de su famoso vecino, y cuando propusimos que ese parque debería llamarse “Ciriaco Moncada” todos muestran su total acuerdo y dicen es cierto señalando el rincón donde muchos años vivió aquel incorregible “Loco”, o el “Negro”, al final, el amigo de la vecindad que un día como pelícano apareció a predicar la riqueza de nuestro puerto, amenaza y muerte del medio ambiente, volando de nuestras playas dejando su recuerdo y advertencia en cordeles y anzuelos, amplias sonrisas, pasos ligeros y hamacas balanceándose del tiempo y la vida.

Sobre el pedestal vacío que en ese parque existe queremos volver a ver su imagen delgada, frágil ataviada de utensilios pesqueros -otro Ingenioso Quijote- de ojos vivaces, largos brazos e inmensa sonrisa –cual red extendida llena de fortuna espiritual- amenazando llegar al mar de los sueños y esperanzas, cual nuevo espacio turístico, donde acudirán niños de todos los sectores y condiciones a enriquecer su alma y nosotros los viejos a enaltecer la sabiduría de aquel mortal/inmortal lúcido y sabio orate que jamás podrá desaparecer del tiempo y pasar al olvido.

“Puerto de Oro”, 30 de agosto de 2005

Nota.- el apellido Moncada del homenajeado con relación a la del autor de la nota, son simples coincidencias. Valga la aclaración.

Publicado en el Diario La Industria de Chimbote.

MANUEL ARTEAGA ROSQLES

Víctor Hugo Alvitez Moncada / “Pisadiablo”

MANUEL ARTEAGA ROSALES

Hombre y Maestro agradecido de la Vida

El hombre es un ser dotado de sabiduría e inteligencia, hecho que le permite decidir la entrega fiel y constante a la vocación que regirá el destino de su vida. MANUEL ARTEAGA ROSALES, desde su lar andino que le diera luz matinal en 1924, arriba en Huaylas, o viejo Hatun Huaylas “Tierra de ensueño” hoy nuevo distrito de Santo Toribio, departamento de Ancash, donde creció acompañado de profundo amor, flores silvestres, viento, lluvia, canto del río y avecillas del campo, quienes arroparon su ser para fundirlo en los crisoles del trabajo, responsabilidad, anhelo de superación, perseverancia, honestidad, dedicación, respeto, amistad, gratitud y otros valores morales y humanos que supo afrontarlos en sus distintos momentos ante la sociedad como hombre, empleado, maestro, músico, escritor y amigo.

Por eso, le será fácil adaptarse a todas las circunstancias donde anduvo desarrollarse y vivir, desempeñándose en disímiles ocupaciones hasta llegar a maestro de escuela, de aquellas escuelitas prendidas en la punta del cerro, de techos de ichu pero de inmenso cariño por la niñez estudiosa y comunidad, hasta poco a poco ir despeñándose, “cuesta abajo” buscando mayor bienestar y progreso, y que de tanto rodar –cual piedra de río- llegó a Huacatambo en el valle de Nepeña para entregar toda su experiencia, sapiencia y conocimientos por considerables años hasta jubilarse como director; luego pasó a nuestro Puerto de Oro – Chimbote donde se afincará definitivamente, continuando su contribución personal y colectiva en los campos institucionales y literarios.

Maestro admirado y apreciado por las comunidades y fundamentalmente la generación de hombres que formó y que hoy a la distancia solamente siente la satisfacción por la meritoria tarea cumplida a pesar de múltiples dificultades. Su labor docente estará conferida a tan preclara misión, regocijando la experiencia educativa y necesariamente los años mozos y juveniles junto a sus alumnos en paseos, excursiones, conociendo nuestro extenso territorio ancashino y otros; cultivando el deporte con pelota de trapo o vejiga “copocho” de algún animal; el teatro, la música acompañado siempre de su infaltable rondín, violín, mandola o mandolina -de acuerdo a la ocasión- celebrando veladas literario-musicales e inolvidables jaranas y pasionales serenatas a la luz de la luna; consolidando fuertemente lazos de fraternidad y amistad entre sus colegas y todos quienes estuvieron rodeándole.

MANUEL ARTEAGA ROSALES, era entonces un hombre decidido, empeñoso, aventurero, acomedido, conquistador. La vida para él debía transcurrir por el cauce de la máxima expresión vivencial, no podía desperdiciársela, el día siguiente será distinto y con mayor optimismo habrá que enfrentarlo, cara a cara; he ahí la importancia y necesidad de vivirla, intensamente, del mismo modo ejemplarmente.

Hombre desprendido, sencillo que añora el terruño entrañablemente, la familia, los amigos y discípulos; todos estos sentimientos lo inclinarán por el arte literario, recogiendo su experiencia y madurez. Inició haciendo versos para niños, a la bendita tierra con sus colinas y campiñas hondamente verdes bajo aquel Alpamayo centinela carmín catalogado como el nevado más hermoso del mundo; el serpentear del Santa donde se han de encontrar silbando para saludarse jubilosos; aquellos caminos orlados de retamas y retorcidos cercos de penca de largos magueyes en flor que luego sus pukanas atizarán el fuego para el mote y habas tostadas a bolsillos llenos; testigos de aventuras y presagios, volviendo las andanzas a recordar la amada y cantarle efusivamente.

Como escritor ha desarrollado una valiosa labor, sus obras aquí resumidas, dan testimonio de un largo trance por las letras comprometidas con los caros anhelos de mostrar la vena poética, narrativa e histórica: evocatriz, bucólica, romántica, telúrica y mística. En esta larga lista de libros de poesía, cuentos y relatos, novelas, monografías y hasta revistas; no nos detendremos, usted amigo lector catalogue lo ampliamente andado en este sendero por el citado autor; y, a pesar de considerarlos él mismo como inéditas -por la indiferencia y desamor-, a excepción de una de sus últimas Semblanzas de mi tierra- muchas de ellas conocemos y valoramos el esfuerzo que supo desplegarles para deleitarnos amenas, lozanas y oportunas.

A estas alturas de la vida y con una veintena de libros de su autoría, cree todo haber transcurrido, cual agua corriente bajo arcos de puentes calicanto, ofreciéndonos Confesiones donde anota: “es el complemento autobiográfico de otros libros como Escalones, Rocíos de otoño y Cuarenta años después”; allí se detiene para mirarse en sus espejos y reflejos del cielo, entonces ha de decirse: ¿Tan poco he contribuido con mis semejantes, mi tierra, mi familia y la humanidad? Pregunta muy difícil que pocos nos hacemos y solos encontramos respuestas, mayormente reflexivas. Muchas veces mostrando únicamente lo bueno ¿y lo malo? quién ha de calificarlo, ¿no será nosotros mismos para poder así pregonar con el ejemplo y la franqueza? Este es el caso de MANUEL ARTEAGA ROSALES Hombre y Maestro agradecido de la vida que a través del presente libro, cuenta su existencia y obra, postrándose ante el ser supremo, el hombre, la sociedad y futuras generaciones lo califiquen en su verdadera dimensión. Entonces pareciera escuchar su hablar andino mezclándolo con el quechua materna diciéndonos: “Esta es mi vida, esta es mi obra, indudablemente no he podido cumplir todos mis anhelos, ilusiones y desvelos; no obstante aquí estoy transparente ante ustedes”.

Pues los jueces de la tierra habrán de considerar la inmensa contribución de un hombre humilde. maestro ejemplar, padre abnegado, amigo imperecedero, y ellos serán quienes digan su palabra y coloquen la nota final; estando seguros será preponderante, sobresaliente. Su familia, discípulos, amigos y todos quienes conocemos de cerca al patriarca, también le responderemos cariñosamente: ¡Gracias Maestro por sembrar en el surco portentoso la semilla milagrosa que fructificará toda la existencia! Sin embargo, Maestro, será siempre grato regarla con abundantes y permanentes lecciones y cercana amistad. Igualmente ¡La lluvia del tiempo y olor a frescos campos postreros arados los 19 de diciembre perpetúan anegando esperanza, fe y sempiterna gratitud, entre tanto, tras de nuestras casas de blanco encalichadas, fogones encendidos continúan levantando sobre queñuales, alisos y eucaliptos su humo caminante, fervoroso cual banderas de paz y eterna devoción!

Chimbote, “Puerto de Oro”, Octubre 2005

…

Publicado en el Semanario El Regional. Año 1, N° 07. Chimbote, 20 de noviembre 2005. Y leído en la ceremonia de presentación de sus libros en el auditorio del Hospital III EsSalud-Chimbote.

BIBLIOTECA ANCASHINA

Víctor Hugo Alvitez Moncada / “Pisadiablo”

BIBLIOTECA ANCASHINA

Bandera de esperanza y camino de resurrección

a: Francisco Gonzáles,

Cristóbal Bustos Chávez

y Víctor Unyén Velezmoro

Cuando la esperanza retornó sus pasos al mar y playas de nuestro ser resucitando todos los pliegues y pisos altitudinales de esta vasta región ancashina, donde las manos de los nevados, felices acarician el cielo azul, flameando nubes blancas cual banderas o plumas de paz, llegó la BIBLIOTECA ANCASHINA, colección de 20 libros en diversos géneros literarios, a exponerse en la I Feria del Libro “Redes y Trillas” inaugurada el 15 de junio en el auditorio municipal; basada en una amplia visión integradora de la diversidad cultural y larga tradición del arte literario de mucha gente e ilustres hijos sembradores de la semilla prodigiosa, latente, enraizada cual queñual, palmera o guarango; floreciente siempreviva, cantuta, achupalla, retama, clavel, geranio o flor de arena, adentrada en la búsqueda y fortalecimiento de la identidad. Anhelo Inalcanzable y bendito sueño, traviesa ola, viento de nuestros callejones y despeñaderos; luna asombrada, estrella fulgurante, río creciente; todos orientando su cauce a mentes y corazones sensibles de afecto y vocación de transmitir la memoria de los pueblos, eternizarla y entregarla fresca, humeante a las futuras generaciones ávidas de amor telúrico.

Émulo continuador de LIBROS PARA ANCASH que en 1958 sus 5 pequeños-grandes tomos o antologías: Ancash: leyendas, fábulas y canciones; Ancash: tradiciones y cuentos; Ancash histórico; Unas manos violentas de C. E. Zavaleta y Cuentos Peruanos Contemporáneos; recorrieron todas las venas y pueblos del territorio del Mariscal Toribio de Luzuriaga, Santiago Antúnez de Mayolo, Pedro Pablo Atusparia, Luis Pardo, Teresa Gonzáles de Fanning, Pastorita Huarasina, Marcos Yauri Montero o Juan Ojeda; bajo la férula del prestigioso diplomático y reconocido novelista caracino Carlos Eduardo Zavaleta.

La nueva, acariciada y bella Biblioteca Ancashina, pulcramente editada, reúne los siguientes títulos:

RELATOS: Avenida indiferente, Camino a los extramuros, Mañana a esta hora, El gusto que tengo, Baladas del ornitorrinco, Taller de bagatelas, El zarco y otros cuentos, El bautizo de los pescados, El arriero, y Algunas mentiras y otros cuentos; de: Augusto Rubio (Chimbote, 1973), Ítalo Morales (Chimbote, 1974), Olger Melgarejo (Aija, 1949), Rómulo Pajuelo (Carás, 1944), Ricardo Ayllón, (Chimbote, 1969), Román Obregón (Carás, 1935), Dante Lecca (Chimbote, 1957), Gustavo Tapia (Chimbote, 1970), Guido Vidal (Piscobamba, 1924) y Daniel Gonzáles (Huarás, 1976), respectivamente.

ANTOLOGÍAS o muestras literarias: Casitas de cartón: cuentos infantiles y Luna de juguete: poesía infantil; además: El ojo de voyeur: cuentos inmorales, Un río que no cesa: poesía amorosa y Tiempo de pesca: antología narrativa de Isla Blanca.

POESÍA: Sinfonía azul para tus labios, de Óscar Colchado Lucio (Huallanca, 1947).

NOVELA: La esquina de Torre Tagle y El regreso del paraíso, de Carlos Eduardo Zavaleta (Carás, 1928) y Marcos Yauri Montero (Huarás, 1930), respectivamente.

TRADICIÓN: Tradiciones en salsa roja y otros textos, del renombrado Celso Víctor Torres Figueroa (Carás, 1859-1918), y

TEATRO: Teatro escolar, de Áureo Sotelo Huerta (Aija, ¿)

Es además destacable la contribución de nuestros pintores regionales –y por ello doblemente importante y unificación artística- en ilustraciones de portadas y contraportadas; los huarasinos: Rogger Oncoy, Aquiles Rondán y Freed Acosta; los chimbotanos: Jaime Vásquez, Alfredo Alcalde y Jack Silva; los amigos: Stalin Alva, José Luis Delgado, Oswaldo Higuchi, y hasta consagrados Gustav Klim y Van Gogh.

Entonces nuevamente nos preguntarnos ¿y quiénes son estos nuevos quijotes aparecidos un día en plena avenida Pardo dentro de una carpa mostrando la belleza multicolor en tapas brillantes plastificadas de libros de nuestros autores? Allí estaba el poeta y motorista de la cultura porteña Ricardo Ayllón, encargado del diseño de la colección y cuidado de la edición –como no podía ser de otra manera- acomodando los títulos uno a uno en compañía de un jovencito de nombre artístico Stalin Alva-Viale, claro y cuando nos presentaron era el mismo pintor y parte del equipo responsable de Ediciones ALTAZOR fundada por el inquieto y reconocido poeta-empresario ayacuchano Willy del Pozo, gestor de esta nueva y condescendiente travesía.

Sin embargo, en este ínterin o largo período de tiempo, el heroísmo de escritores, poetas, periodistas, novelistas, tradicionistas, dramaturgos y otros eruditos; obsequiaron su intelecto a través de una buena cantidad de obras literarias e importante bibliografía que enriquece el corpus y parnaso cultural de Ancash, productos que alimentan el alma y conocimiento de la inmensa tradición ancashina. Otros ejemplos como la formación incipiente de escasas editoriales privadas y con gran esfuerzo, hicieron ver la luz de muchas inquietudes, mereciendo reconocimiento Río Santa Editores dirigido por el poeta Jaime Guzmán en Chimbote quien impulsó el quehacer cultural.

También debemos agradecer a muchos hombres, mujeres y seguramente pocas instituciones que desde sus revistas, libros, periódicos y/o apoyo espiritual, mantuvieron encendida la antorcha cultural y no renunciaron jamás a pesar de las vicisitudes y total abandono del estado, empresa privada y hasta la sociedad; allí estarán como ejemplos inmortales: Francisco Gonzáles, maestro y director del Instituto Nacional de Cultura, en Huarás hizo posible la revista QUEYMI con más de 60 ediciones, CUADERNOS DE DIFUSIÓN y otras publicaciones análogas y, a nivel personal, autor de varios libros de cuentos, poesía, historia y especialmente la vigente ASTERISCO Revista de Actualidad y Cultura, bajo su dirección y edición. Igualmente, la vocación y entrega íntegra del maestro carhuasino Cristóbal Bustos Chávez que este mes precisamente celebra Bodas de Oro, 50 años o medio siglo de CHAVÍN ACTUAL Vocero y Tribuna de los Pueblos de la Región Ancash, fundado el 28 de julio de 1955. A estos maestros y héroes verdaderos, reverentes hoy, postrados ante ellos, no nos queda sino reconocer su inacabable contribución a nuestra cultura local y nacional, el compromiso fiel de continuar su lucha tesonera y suavizar nuestras manos para colocar en sus sienes, verdaderas coronas de respeto, agradecimiento y orgullo regional ¡Gracias Maestros, siempre!

Chimbote, celebraba esos días su fiesta patronal en honor a San Pedrito patrón de los pescadores. La feria de libros pasaba desapercibida a pesar de costar solamente 3 nuevos soles cada uno ó 2 por 5, demostrando una vez más, por qué somos un país sin lectores o ubicarnos en los últimos lugares de lectura en América Latina. Los juegos mecánicos, patinajes sobre hielo, anticuchos y salchipapas que atrevidamente invaden todos los años las calles, avenida principal y plaza de armas, convocaron más el apetito de los parroquianos, antes que el conocimiento y deleite de uno de nuestros libros y autores. Si bien es cierto, escaseó el público para productos culturales, es alentador el nacimiento, avance y contribución de escritores jóvenes quienes junto a nuestras renombradas lumbreras, acicalan y engrandecen el conocimiento humano, más aún en tiempos de carrera irreversible de la internet y globalización. Una muestra es la alegría más grande, cuando un joven compraba algunos libros (4 x 10 soles) y al preguntarle en qué universidad estudiaba, respondió risueño: “solamente soy un humilde vigilante amante de la lectura”. La mejor respuesta para una Feria de Libros que cerraba sus alas de pelícano en un olvidado Puerto de Oro para volar al reencuentro de cóndores en Huarás, la última noche del 1 de julio.

Todos conocemos las carencias e indiferencia de las instituciones responsables de promover la cultura en general y autoridades insensibles correspondientes –salvo aquellas que puedan contarse con los dedos de la mano-, empero, las leyes y normas vigentes solamente refrendarán grandes cantidades de papeles y/o esperarán eternamente sus reglamentos engorrosos y burocráticos. El sector editorial en el Perú tiene muchísimas posibilidades de desarrollo y convertirse en importante gestor de la industria editorial, aliciente de la promoción artística y contribución a la economía nacional, solamente aguardan el respeto y respaldo necesarios.

Puerto de Oro, 2 de julio 2005

Sergio Izaguirre said...

Con una gran alegria he descubierto vuestro Blog y me parece interesante de hacerla conocer a otros amigos de nuestro querido pais. Yo estoy tratando de crear una red de residencias secundarias en la provincia de Huaylas y estructurar los servicios minimos que acompanen a los viajeros de la zona. Me gustaria establecer un lien entre vuestro blog y el sitio web que estoy construyendo y por ello le solicito una autorizacion.
Esperando vuestra proxima respuesta.
Muy amicalmente
Sergio Izaguirre

A su entera disponibilidad, amgo Sergio. Un abrazo desde el mar azul de Chimbote.

Pisadblo


PREGONERA DE CHIMBOTE

Víctor Hugo Alvitez Moncada / “Pisadiablo”

PREGONERA DE CHIMBOTE:

dulce nombre en la memoria

Hace un año, un día como hoy no parecía ser esa movida, alegre y céntrica Bolognesi, avenida preferida por la morena Pregonera de Chimbote. La brisa marina que inundaba con su sombra no impregnaba mi rostro fiero. Meditabundo he pasado extrañando el ajetreo y bullicio de la gente y hasta el sistema bancario parecía paralizado. Sentados en unas bancas frente al vacío Policlínico de Pescadores, la pena y lamento de antiguos lobos de mar han despertado mi desasosiego al comentar la procesión de ese día inolvidable cuando un mar de gente, con flores frescas, ríos de lágrimas, incontenibles aplausos, vivas y banda de músicos, daban el último adiós y paseo en hombros a quien fuera la única y quizá última pregonera del puerto de Chimbote.

Y es que ese día también nos vimos con Amarildo, aquel destacado pintor porteño y presidente del grupo de artistas plásticos “Trazo” con quienes he alcanzado buena amistad estos últimos tiempos, en la ciudad universitaria de Bellamar donde somos peones del área de proyección social, comentando que Santiago Machado, otro grato pintor e integrante de su agrupación, le había hecho saber la ingrata noticia sobre su popular vecina, señora DOLORES GUTIÉRREZ COLCHADO, conocida en la ciudad como “Morena de las cocadas” por su peculiar manera de propagandizar sus sabrosos dulces hechos de coco y azúcar blanca, de allí el nombre de cocadas, fabricadas seguramente con inmenso cariño para su selecta clientela chimbotana. Y es cuando me pesó el alma no haber tenido ocasión de entrevistarla, fotografiarla y grabar su aguda y amplia voz en sus pregones interminables con enternecedora armonía desgajando todos los pentagramas y claves de sol. Los diarios y noticieros locales han inundado sus prieras páginas con la infausta noticia y homenajes haciendo llorar multitudes de viejos vecinos, familiares y amigos.

Su fortaleza de mujer joven, morena perspicaz, de grandiosos pulmones y corazón, caracteres suficientes le prodigaban encender con su canto: “Cocaaadaaass…” “Cocaaadaaass…” “aaadaaass…” al ritmo de su paso por calles asfaltadas y polvorientas; entonces negocios, oficinas, bancos, mercados, jirones enteros, el mar chimbotano y hasta el vetusto estadio Gómez Arellano cada vez que llenaba sus instalaciones con equipos de toda laya y tamaño.

Ahora ya no está con nosotros y es que -como siempre- nuestra ingratitud, en vida no reconocimos su esfuerzo, dotes y calidad humana de esta noble mujer hacendosa y valioso personaje. La última noche de su misa de año, volví a verla reluciente y jovial, con incomparable alegría de sus años mozos, un encendido vestido rojo entallado en conjunción a su belleza morena y en alto su fuente de cocadas en una gran fotografía portada por sus hijos y un reportaje televisivo inmortal con su clásico pregón volviendo a anegar el mar y nuestros corazones, nuestra conciencia y la vida.

Sé que era natural de Zaña, distrito de Chiclayo, un pueblo de gente morena, amical y laboriosa, en el departamento de Lambayeque. Aquella gente cordial que conocí siendo muy niño, cuando a mi tierra natal: San Miguel de Pallaques (Cajamarca), llegaban para todas las fiestas, desde abuelos, padres, hermanos, hijos, toda una parentela con quienes departimos devoción al Arcángel San Miguel “Pisadiablo”, la Virgen del Arco y San Juan Bautista; el deporte, corridas de toros, bailes sociales y hasta ciertos romances con aquellas negritas hermosas de gráciles cuerpos esculturales; instalándose rápidamente con sus toldos, carpas, matepesos y tazones blancos llenos de dulzura, para ofrecernos sus siempre apetitosos confites de azúcar, cajetas de membrillo y manjar, higos rellenos, acuñas y otros dulces que no empalagarán jamás la vida, el tiempo y la amistad. De aquellas familias Gamarra, Caján, etc. ha de descender nuestra pregonera por sus mismas características de ternura y generosidad para dulcificar el paladar y el sentimiento. Y así los sigo hallando en mis caminos y recuerdos, en Chimbote y todas las ciudades del norte del Perú, haciendo probar y ofreciendo su sabrosa y reconocida mercancía.

Don Ricardo Palma, recoge en sus célebres Tradiciones peruanas parte de todas estas manifestaciones que supongo fueron llegando de tiempos idos, la esclavitud y otros lares para empadronarse definitivamente en nuestro territorio, asociarse y darnos esa identidad que aparece y desaparece en el tiempo y el espacio.

La maestra universitaria y escritora Nori Rojos Morote, compiló con su voz dos cassetts de pregones limeños de antaño: la lechera, la tamalera, la picaronera, etc, etc. Nosotros guardaremos en la memoria a nuestra infatigable “Morena de las cocadas” para seguir yaciéndonos en el mar y las ilusiones hasta hallar en los corales la historia y tradición de nuestro pueblo y mantenerla incólume.

Pregonera de Chimbote, viviràs por siempre en nuestro recuerdo endulzando la vida y el tiempo.

“Puerto de Oro”, 25 de abril 2005

Publicado en el Diario “La Razón” de Chimbote

MARIO QUISPE TORRES

Víctor Hugo Alvitez Moncada / “Pisadiablo”

MARIO QUISPE TORRES

Sembrador de palabras con manos de minero

Chimbote, ciudad – puerto cosmopolita identificado con el desarrollo industrial y pesquero, acoge en su seno multitudes de todos los confines de la patria y el extranjero, atraídos y dispuestas a afrontar con su inteligencia y tesón un enorme desafío. En los crisoles del mar, los sueños y esperanzas han de fundirse el amor e identificación por esta noble tierra que desde entonces ha de ser también de cada uno de nosotros. Hoy, es un pueblo importante estratégicamente ubicado, dispuesto a continuar fortaleciendo su adelanto y progreso.

Antes de finalizar la década de los ’60 estuvo por estos dorados arenales José María Arguedas, natural de Andahuaylas (1911-1969) y uno de los más grandes antropólogos y estudiosos de nuestro país, atraído precisamente por esas inquietudes de investigación sobre movimientos migratorios en el Perú, aquella ciudad que había crecido de la noche a la mañana, estudio antropológico inicial que devendría en la novela frustrada e inconclusa Los zorros de arriba y los zorros de abajo, publicada póstumamente. Muchos hombres, mucha gente, muchos músculos e inteligencia dieron el rostro caracterizado de una ciudad de “todas las sangres” afincados definitivamente y sembrando semillas pródigas.

En el transcurrir del tiempo fueron reapareciendo con propia luz, importantes personajes destacando en todos los campos del conocimiento humano y todas las manifestaciones del arte. Solamente y como ejemplo mencionaré a don Rogelio Peralta Vásquez (Parinacochas-Ayacucho, 1915 – 1999) químico farmacéutico de profesión y escritor de afición y quien sirvió y vivió en nuestro puerto más de cuatro décadas de su existencia y obsequiara a las letras porteñas dos interesantes libros de cuentos titulados Huerequeque y Anchoveta de oro, donde aparecen diferentes escenarios que la vida y experiencia del hombre e inundados de misterio y nostalgia los lleva a las letras de molde, haciéndonos conocer realidades del norte, centro o sur del país y la infaltable presencia del ande y poblador peruano.

Desde Lima, sacando la cara por Tayacaja su paisano Carlos Zúñiga Segura de reconocimiento nacional, alienta el panorama literario a través de antologías y varios libros de poesía de su autoría. El prestigioso novelista Zein Zorrilla, autor de: Camino al purgatorio Solamente como ejemplo de la gente que sin fronteras alimenta el arte y la cultura peruana.

Aquí viene esta importante relación y contribución. Don Mario Quispe Torres (1922) autor que nos convoca, nació en Paucarbambilla, hoy llamado El Carmen, provincia de Tayacaja, departamento de Huancavelica; hijo de padres naturales del lugar. Él, desde la infancia ha de sentir en lo más profundo del alma la belleza natural y riqueza de su lar, fortuna que lo acompañará en todo el transcurrir de su existencia y que algún momento habría que darle un tiempo para contarlo a las nuevas generaciones su viva experiencia y emoción, tan abiertamente como sus manos generosas de minero y límpido corazón cual cielo azul de nuestro ande bendito y sagrado.

Don Mario, conocedor también del idioma nativo, se inició en las minas de Castrovirreyna por la década del ’40, luego en la mina “La Florida” de la familia Arriaga en Huamachuco, La Libertad. Luego, pasó a laborar en la Negociación Azucarera Nepeña S.A. entre 1958 y 1983, desempeñando varios servicios: almacenero general, kardista, en libro de importaciones, insumos, piezad de maquinaria, entre otros, Vivió allí en San Jacinto, distrito de Nepeña, provincia Del Santa, departamento de Ancash, apenas media hora de Chimbote, para luego pasar ser vecino de nuestro Puerto desde el año 2000 como residente y amigo en Nuevo Chimbote.

La tranquilidad de su hogar, el tiempo transcurrido en el trabajo, jubilado, inició a escribir lleno de emoción, con lugares y parajes que él los lleva prestos en la retina de sus ojos; tradiciones, costumbres y personajes especialmente de su lugar de origen que nos lo ofrece con el ánimo de trasladarnos a otro tiempo –su tiempo- y que solamente quedarán guardados en las páginas de sus obras cuando sean éditas como Mamaignacia, Taripacuy (ambas con pretensiones de novelas), un breve historial del sindicato de empleados de la azucarera San Jacinto y hasta una autobiografía, dan cuenta de parte de sus obras inéditas que merecen y claman todo nuestro apoyo para ver la luz de sus sueños y quienes vengan después conozcan y se reconozcan en su pasado histórico sin deformaciones antojadizas que perturban la verdadera identidad cultural:

Aquí desfilan entretenidos historias de un pueblo que engrandece su espíritu en el alma y sentimiento de sus hijos, don Mario Quispe Torres, un hombre de trabajo, honesto, padre de cinco hijos, sembrador de un lenguaje sencillo con manos de minero, ameno y entretenido desde los calcinados arenales del sur chimbotano alimenta el espíritu andino con su sangre transparente a borbotones desde las vertientes del Mantaro hasta el mar impetuoso de espera y sosiego.

¡ Paucarbambilla tiene la palabra y el honor !

Chimbote - “Puerto de Oro”, Junio 2004

SUBPREFECTO DEL SANTA

Víctor Hugo Alvitez Moncada / Pisadiablo


Abogado, poeta y periodista

CONOZCA AL SEÑOR SUBPREFECTO

DE LA PROVINCIA DEL SANTA

¿Quién es el SEÑOR Subprefecto de la Provincia Del Santa?. Así Señor con mayúsculas para aquel sector que aún no conoce la personalidad y valor de nuestra Primera Autoridad Política y para otros que tratan de desconocerlo o ignorarlo.

El actual Subprefecto de la Provincia Del Santa, responde al nombre de HUGO VARGAS TELLO, distinguido abogado, fino y reconocido poeta, escritor y periodista. Muy poco se ha escrito sobre él, su obra trasunta los dinteles amplios del avance y desarrollo cultural. Nació en Chepén (La Libertad) en 1942, de raigambre cajamarquina, afincado largamente en este “Puerto de Oro” al que entraña profundamente. Parte de su ser y vida pertenece a Chimbote. Eternamente. Esta ciudad adoptiva y de corazón, conoce sus ideales e incansables andares desde 1966, identificado plenamente con el quehacer social y cultural. Fue director de la Escuela Particular “Francisco Bolognesi” galardonada entonces con el “Estandarte del Saber” premio promovido por vez primera en el Perú por el añejo Radio “Progreso” de nuestra localidad.

Como periodista realizó calificados reportajes a los inmortales escritores: Ciro Alegría, Nicomedes Santa Cruz, Jorge Icaza (ecuatoriano) y muchos más. Su batallar a favor de la cultura porteña, guardan importantes artículos revistas y periódicos como el Diario de Chimbote, La Industria, etc.

Literariamente hablando, valiosísimo bastión cultivador de la poesía y la prosa, como de él se diría “ambos géneros trasuntan su profundo amor por la clase desamparada y su franca repulsión a los innumerables abusos que se cometen con los humildes”.

Autor de Antología poética (1968) y Crepúsculo de los insectos (1971); otras inéditas: El mito de la integración latinoamericana (ensayo) y la novela Hogueras de sangre

Integrante del más antiguo Grupo Literario de Chimbote, como es el “Perú” fundado en 1966 y aún presente en estos últimos tiempos de crisis económica y escasez de valores humanos; aparece en la Antología de sus poetas (1968), junto a aquellos inolvidables Quijotes: Arsenio Vásquez Romero, Iván Vásquez Salazar, Mario Luna Coraquillo, Julio Orbegoso Ríos, Pietro Luna Coraquillo, José Guevara y Antonio Baila Gemín. Además de los declamadores del grupo: Violeta Orbegoso Ríos y Ray Echandía del Castillo, bajo la tutela de su primer Director don Julián Corvacho Espinoza. O en interminables recitales, charlas, en los Sindicatos de Pescadores, Siderúrgicos, radio emisoras, colegios, barrios, clubes, etc. de aquella época.

Es además forjador y timonel de otras instituciones culturales, hoy desaparecidas en el tiempo, como “La Casa de la Cultura” e “Instituto Cultural Chimbote”, germinadas ambas en 1965 y 1976, respectivamente, por el extinto e infatigable abogado y escritor como él, recordado Miguel Rodríguez Paz.

Lo hemos visto terco e indesmayable como asesor legal, siempre ad-honorem del Instituto Nacional de Cultura de nuestra provincia. Mereció en 1992 un premio en calidad de finalista en el Concurso de Cuento organizado por el Departamento de Investigación Latinoamericana de la Universidad de Barcelona – España.

Ha permanecido siempre atento al desarrollo cultural del Puerto, incentivando las nuevas publicaciones y valores literarios y artísticos; apoyó muy cercanamente a varias agrupaciones de música folclórica gestadas en Chimbote y fue uno de los principales integrantes de la Casa de la Amistad Peruano-Cubano “José Martí”.

Como hombre de Derecho, la transparencia de sus actos –cual manantial o laguna azul de nuestros andes- lo califican como un profesional de altos quilates: humilde, honesto y probo –escasos estos tiempos- méritos suficientes que le permitieron ocupar una vocalía en la Sala Mixta Descentralizada de la Corte Superior de Justicia de la Provincia del Santa, a la que renunció tempranamente. Presidente de la Asociación de Abogados de las Provincias del Santa y Casma y Primer Decano del Colegio de Abogados de Chimbote y estas provincias litorales de Ancash.

Surge así a la luz inmaculada, con mirada franca, aquel blanquiñosito, bajo de estatura, gran amigo del pueblo, la cultura y defensor indesmayable de la Justicia, para ser designado como Subprefecto de la Provincia del Santa, en momentos que nuestra Patria va saliendo progresivamente del oscurantismo que una década nos postró en el abuso y la ignominia del poder.

Esta es la alta figura y personalidad de nuestro actual y flamante Señor Subprefecto de la Provincia del Santa, prototipo de autoridad que todas las provincias deberían tener, con méritos suficientes y sobrados para obsequiar a tanta gente perversa e interesada que al ver, sentir y notar su presencia del hombre culto y justo, pensaron desconocerlo e insultarlo queriendo tratarlo incluso de “ignorante” (como cada cual piensa de acuerdo a su condición) esta vez, se equivocaron con el Señor Subprefecto de nuestra provincia, apuntaron mal sus dardos corroídos de egoísmo y envidia hacia la figura egregia y noble del Dr. Hugo Vargas Tello.

Por todo ello, es necesario conocer en su verdadera dimensión la estatura de nuestras autoridades; creyendo ser un deber de los ciudadanos libres, admirar, apoyar, seguir su ejemplo y defender su honestidad y pulcritud, autoridad seleccionada para honra de Chimbote. Al final, el pueblo engrandecido bajo la sombra prodigiosa de alguno de nuestros añosos algarrobos y huarangos o espigada, alta y hermosa palmera, guiarán firmemente nuestros pasos, rumbo al futuro y progreso del país; y no encubriendo sus malos actos y mañas como lo acaecido esta última década. Ante tales hechos vergonzantes y aberrantes dejémoslos que los fujimontesinistas sigan rasgando sus vestiduras al quedarse desamparados y llorando sus desventuras por la desgracia de sus malos y sinvergüenzas padrastros.

Admire Ud. –no se quede con la miel en los labios- del verdadero rostro, espíritu, estro y pluma del hombre verdadero, humanista, sabio y creador, humano; poeta de carne y hueso, a través de uno de sus poemas del libro: Crepúsculos de los insectos.

VIENTO DESBOCADO

Te conocen todas las horas

de mis días

y mis manos hacedoras

de nostalgias.

Te conocen

los húmedos domingos que se quejan

en el silencio

indomable de mi pecho.

Te conocen

esos niños que sonríen

en la esquina de mis penas

y esas puertas

que se abren

a la señorial avenida

de tus labios.

Te conoce

el viento desbocado

que dialoga en tus secretos

y el ruido matutino

que trae al panadero.

Todos te conocen.

Desde la sombra enemiga

de la luna

hasta el susto

que se asusta de las venas.

Hoy yo no te conozco

porque he muerto en tu partida

y tú has muerto en mi espera

que se ahoga.

Ya no te conozco.

Chimbote, 17 de mayo del 2001

ALEXANDER von HUMBOLDT

Víctor Hugo Alvitez Moncada / Pisadiablo

ALEXANDER von HUMBOLDT

Doscientos años de su visita a Chimbote (*)

Alexander von Humboldt. Naturalista y explorador alemán reconocido por sus valiosas contribuciones al estudio de la geofísica, meteorología y oceanografía, pasó por Chimbote y toda la costa ancashina -rumbo a Lima- el día 12 de octubre de 1802, quedando vislumbrado con la belleza de nuestro Puerto. De ese acontecimiento hace exactamente doscientos años, dos siglos de silencio y que hoy rememoramos la egregia figura del visionario y científico alemán; aunque a la fecha, tan insigne personaje para nuestra historia y cultura siga desconociéndose su vida y obra a favor del Perú y Latinoamérica, especialmente. Gracias a estudios realizados por dos grandes hombres, científicos identificados con Alexander von Humboldt: Estuardo Núñez y Georg Petersen, este último fallecido en 1985, quienes publicaron primero el libro: El Perúen la obra de Alexander von Humboldt a finales de la década 60, el mismo que ha merecido el presente año una lujosa reedición ampliada con el título Alexander von Humboldt en el Perú. Diario de viaje y otros escritos el que acrisolamos en nuestras manos, publicado para celebrar los 200 años del naturalista en el Perú, gracias al Fondo Editorial del Banco Central de Reserva del Perú, Goethe Institut Inter. Nationes-Lima y Embajada de la República Federal de Alemania, creo necesario difundir su obra para conocimiento de todos y especialmente de la niñez y juventud chimbotana y peruana, ejemplo de admiración imperecedera a continuar, con la absolución y antelada anuencia de sus grandes autores y editores.

Alexander von Humboldt, nació en Berlín el 15 de septiembre de 1769; estudió con varios profesores particulares y en varias universidades, así como en la Academia de Minería de Freiberg. Aunque es conocido como naturalista, diplomático, astrónomo, mineralogista y anatomista, su fama se debe también a sus expediciones por buena parte de Latinoamérica. En 1799 salió de España, y tras una breve escala en las islas Canarias, desembarcó finalmente en Cumaná (Venezuela). Humboldt exploró todo el río Orinoco y la mayor parte del río Amazonas. Viajó también por Cuba, la cuenca del río Magdalena, en Colombia, y las montañas de los Andes del Ecuador, donde ascendió al volcán Chimborazo, a una altitud de más de 5.800 m. Estudió las corrientes del océano, las temperaturas relativas según la altitud y la intensidad magnética con relación al ecuador, así como los minerales, vegetales y la vida animal de la zona. Asimismo, se relacionó con naturalistas de los distintos países que visitó, a quienes apoyó en sus investigaciones.

Humboldt anduvo el Perú entre el 1 de agosto y 25 de diciembre de 1802, en corto período de 146 días, recorriendo en ese lapso aproximadamente 1 200 Kms., acompañado de sus colaboradores, el botánico francés Aimé Bompland y un amigo de Quito, joven Carlos Montufar. De Loja, a lomo de mula ingresó por Lucarque y Ayabaca continuando a Chulucanas, Huancabamba y San Felipe. Era propósito del científico acercarse a Jaén y luego al Marañón a la altura de Tomependa, situada en la confluencia con el Chinchipe, donde permaneció una semana. Inició el regreso hacia la zona andina por Cajamarca descendiendo luego hacia la vertiente occidental por Magdalena y Contumazá. Desde lo alto de Huangamarca tuvo Humboldt, a 100 Kms. de distancia, la primera y espléndida visión del “Mar del Sur”, que todavía no había tenido ante sus ojos, no obstante haber atravesado los actuales territorios de Colombia y Ecuador. Continuó por el valle de Chicama, Cascas y Chala, alcanzando Trujillo el 23 de septiembre, donde tuvo la oportunidad de visitar sitios extraordinarios y pueblos cercanos con prósperos cultivos. A través de interminables arenales, transportado por literas, montadas sobre mulas, usual de la época, continuó su ruta rumbo a Lima, el 7 de octubre.

“En todo el camino de Trujillo a Santa y de allí a Chimbote a Casma, hemos visto monumentos de la gran civilización en la cual vivían los súbditos del rey Chimún-Cauchu. Eran tan sabios en la conducción de las aguas, tan industriosos en la agricultura como los súbditos de los Incas. Los vestigios de los acueductos de 5 ó 6 leguas de largo, colocadas sobre masas de murallas de 5 ó 6 pies de alto, fortificados por un dique de tierra que reúne las aguas de la cordillera y las lleva hasta el borde del mar, son tan comunes sobre esta costa (hoy día desértica) del Perú, que yo no los cito más para ni caer en repeticiones. Hoy día se recorren 10, a menudo 16 a 20 leguas sin encontrar una sola casa o un alma que habite estas tierras; los acueductos de los antiguos peruanos atestiguan que en los siglos 15 y 16, por lo menos antes de la masacre realizada por los Incas en el valle de Santa, se encontraban pueblos de indios cada dos leguas por lo menos. ¡Y, sin embargo hay personas aquí que niegan que el antiguo Perú pudo tener 7 u 8 millones de habitantes! La costa arenosa no tiene hoy 4 ó 5 personas por legua cuadrada y los vestigios de la agricultura antigua revelan que antes hubo 7 ú 8 veces más gente.

A 1½ leguas al sur de Santa se encuentra el famoso puerto de Chimbote que Malaspina suele calificar como Puerto del Ferrol, es el puerto más bello que existe desde el Cabo de Hornos a Guayaquil, un puerto parecido al de Tolón (Francia) y que puede recibir todas las escuadras del universo. Tiene 3 leguas de largo por ½ de ancho. Es una ensenada cerrada por lenguas de tierra que avanzan hacia el mar e islotes rocosos que por su dirección prueban que antiguamente formaban parte de esas lenguas. El puerto tiene dos grandes entradas a 18 brazas. El fondo es de 7 ú 8 brazas. Lo que asegura todavía más este puerto, sobre todo si se quiere fortificarlo, es que el intersticio que queda entre la mayor parte de las islas es de bajos fondos por los cuales ninguna embarcación puede pasar. Al sudeste las islas se unen por medio de bancos de arena que la bajamar descubre. Este puerto, lamentablemente carente de agua y habitado hoy en día por algunos pescadores, atrajo la atención de Chimún por lo agradable del sitio y la abundancia de loa pesca en el golfo. Se había construido un acueducto desde la cordillera a más de 5 leguas, acueducto que sigue todas las faldas de las montañas, desmontadas para este caso.(...)

Se reconoce, aún hoy en día, que el agua filtraba a través de las piedras y el limo se depositaba sobre la arena granítica. Al sur del miserable pueblo de Huambacho (donde los indios celebran la fiesta de San Francisco y nos divirtieron toda la noche al son de las campanas y tambores), se observa también un inmenso acueducto (amurallado) y las piedras dispuestas para recibir el limo. Los Incas hicieron lo que hacen todos los conquistadores: ellos arruinan para conquistar sobre provincias despobladas. Ellos no solamente mataron y se llevaron a los habitantes del Chimún, sino también (indudablemente para vejarlos por la sed y el hambre, pues sin agua las plantas perecían) destruyeron los acueductos, comenzados a gran altitud. La tradición señala que el Inca, después de haber conquistado el país, pensó repoblarlo y envió ingenieros para establecer nuevos acueductos mucho mejores que los antiguos. La conquista de los españoles frustró este proyecto...”

Humboldt, continuó su periplo y tareas científicas llegando el día 13 de octubre a Casma, luego al Tambo de Culebras el día 16 venciendo 53 kilómetros al sur, para pronto llegar a Huarmey y observar en ese lugar la inclinación magnética del sol el día 17. En Chimbote tuvo noticias por primera vez del “guano” de las islas, experiencias que han de repetirse en Huaura y el Callao. El día 20 se detiene en las salinas de Huacho, al día siguiente pasa por Chancay, ingresando a Lima por la portada de Guía el 23 de octubre por la noche. Allí permaneció por espacio de dos meses cumpliendo infatigable actividad, zarpando del Callao la tarde del día 24 de diciembre, rumbo a Guayaquil.

Su obra fundamental referente a nuestro país es valiosa y cuantiosa, por la determinación científica de lugares geográficos, sus observaciones geológicas y volcánicas, su contribución a la fauna y flora peruana, estudios oceanográficos proyectados a la navegación y explotación de recursos pesqueros, valor del guano en las islas del litoral del sur; además de sus observaciones y consejos para una mejor administración política y económica de regiones de América meridional en abandono por la administración española, entre otras.

Antonio Raimondi, ilustre científico italiano, ha de referirse a la obra de Humboldt, en los siguientes términos: “Lo que admira en Humboldt no son sus observaciones, sino aquellas vastas miradas en conjunto, aquellas rectas deducciones sacadas de las observaciones; en fin, aquel grande espíritu de generalización que constituye la verdadera ciencia. A pesar de haber visto solamente la capital del Perú y las altas planicies entre Cajamarca y el Marañón nos ha trazado, valiéndose de datos suministrados por otros observadores, el más bello y exacto cuadro sobre la disposición general de la colosal cadena de los Andes Peruanos(...) Más, lo que hizo dar pasos gigantescos a las Ciencias Naturales, fue la enorme cantidad de materiales que recogió Humboldt en cada una de sus largas peregrinaciones. El rico herbario de Humboldt, Bompland y Kunt contiene 4 600 especies de plantas, de las que más de 3 000 eran desconocidas...”

Goethe, su gran amigo y admirador, ha de decir: “América fue en Humboldt verdad y poesía, el asiento de la esperanza de la humanidad”.

Alexander von Humboldt, escribió a un amigo “que tenía planificado caminar desde California a la Patagonia -que placer- recogeré plantas y animales, voy a analizar el calor y la electricidad y el contenido eléctrico y magnético de la atmósfera... voy a medir las montañas, pero MI PROPÓSITO VERDADERO ES INVESTIGAR LA INTERACCIÓN DE TODAS LAS FUERZAR DE LA NATURALEZA”

Pasó el último período de sus cinco años de expediciones en Latinoamérica en México. Sus observaciones y descubrimientos en esta expedición los expuso en Viaje a las regiones equinocciales del nuevo continente (34 volúmenes, a partir de 1807). También escribió Ensayo político sobre el reino de la Nueva España (1811). Durante todos estos años de estancia en América, Humboldt entró en contacto con los naturalistas de los países que visitó y apoyó decididamente al movimiento independentista latinoamericano. En 1804 volvió a Europa y fue en la ciudad de París donde conoció a los científicos, artistas y políticos más selectos de su época. Humboldt se reunió en diversas ocasiones con el Libertador Simón Bolívar, con quien compartió las opiniones sobre la emancipación de las colonias americanas de la Corona española. En 1829 realizó un viaje de exploración científica a través de los Urales y de las montañas Altái, en Rusia. Durante los últimos años de su larga vida, Humboldt escribió una obra en cinco tomos, Kosmos (El cosmos, 1845-1862), en la que expone no solamente su amplio conocimiento sino también la mayor parte del conocimiento geográfico y geológico de su época. Kosmos se ha considerado el primer libro de texto de los geofísicos. Humboldt murió en Berlín el 6 de mayo de 1859, siendo inhumado el día 11 en la tumba familiar del parque de Tegel, cerca de Berlín

A doscientos años de su visita al Perú, debemos recordar con pleitesía la inmensa obra de tan eminente figura ampliamente admirada del siglo XIX, agigantándose en el tiempo como verdadero ejemplo a las futuras generaciones. Su apellido se ha inmortalizado en 14 ciudades de EE.UU. y una en Canadá; montañas en la Antártida, Norte y Sudamérica, Australia, Nueva Zelandia y Nueva Celedonia, una corriente oceánica en nuestras costas del Perú; una bahía, un condado, una universidad, un bosque de árboles en California, riachuelos, parques, calles y avenidas e inclusive un mar de la luna. Felizmente Chimbote no olvidó de bautizar con su nombre a un Centro Educativo ubicado en el P.J. Miraflores Bajo, correspondiéndoles el deber a sus maestros y estudiantes irradiar la llama encendida y luminosa de su memoria y trayectoria

Este trascendental acontecimiento, nuestro Puerto y pueblos de la costa ancashina visitados por el científico, debimos celebrar ampliamente, sin embargo la fecha ha pasado desapercibida, nuestra preocupación la advertimos en la Revista de Cultura “Bellamar” edición Nº 13 , junio de 1996. El presente año contagiamos la idea a estudiantes universitarios, estudiosos, maestros, etc. para recorrer la travesía Humboldt entre Santa y Huarmey el día 12 de octubre recordando dichos parajes y difundiendo la importancia de su obra para nuestros pueblos, sin embargo el olvido a continuado, creyendo fervientemente que cuando conozcamos verdaderamente esta inmensa labor cumplida, nos reivindicaremos y tendremos la ocasión de leer y conocer el verdadero valor de la eminencia científica. Mientras tanto el suscrito, solo, pendiente del compromiso y aprovechando el día 23 de septiembre –descanso especial para él- llenó su alforja de libros, revistas y una cámara fotográfica, enrumbó a Casma, La Gramita, Puerto Culebras y Huarmey, comunicando en municipalidades, colegios y amigos personales la inmensa deuda e indiferencia ante el sabio explorador y viajero infatigable..

BIBLIOGRAFÍA

  1. BELLAMAR. Revista de Cultura. Año VII, Nº 13. Chimbote, junio 1996. Director: Ernesto Cedrón León.

2 Enciclopedia ENCARTA 2002

3 NÚÑEZ, Estuardo y Georg PETERSEN G. “El Perú en la obra de Alejandro de Humboldt”. Librería Studium, Lima, s/a. 261 pp.

4 NÚÑEZ, Estuardo y Georg PETERSEN. “Alexander von Humboldt en el Perú. Diario de viaje y otros escritos” Banco Central de Reserva del Perú Fondo Editorial. Lima. 2002. 311 pp. Ilus.

5 RAÍCES. Boletín Cultural Nor-Peruano. Año II, Nº 9, Lima, abril 2002. Director: Jaime G. Ponce.

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(*) Publicado en:

1. Folleto por el autor. Chimbote, 2002, 8 pp.

2. ASTERISCO. Revista Cuatrimestral de Actualidad y Cultura. Tercer Milenio – Siglo XXI. Segunda Época. Huarás. Director: Francisco Gonzáles. Año XVII, noviembre 2002, N° 13.