Sunday, April 29, 2012

CULTORES, DIABLOS, VIUDAS Y OTROS RECUERDOS DEL CARNAVAL SANMIGUELINO / Víctor Hugo Alvítez Moncada


Víctor Hugo Alvítez Moncada

CULTORES, DIABLOS, VIUDAS Y OTROS RECUERDOS
DEL CARNAVAL SANMIGUELINO

Franco Romero Cruzado en entusiasta celebración del Carnaval Sanmiguelno. Foto cortesía: Jéssica Romero.

“Que bonito es San Miguel
con sus calles y avenidas,
con sus muchachas bonitas
y sus viejas juzga vidas”.

I

El Carnaval es una fiesta tradicional esperada con mucha expectativa en nuestra ciudad y territorio sanmiguelino, planificándolo merecidamente con participación de nuestros distritos y caseríos podríamos proponer  incorporar en calendario turístico de Cajamarca o nacional. Carnaval goza de muchos adeptos constituyendo una verdadera fiesta popular. En esta crónica, real e imaginaria a la vez, tratando de recrear y/o acercar recuerdos de décadas ’70 y ’80 del siglo pasado, perennizando costumbres y personas de este tiempo y nuestra tierra, especialmente en un recorrido carnavalero por calles sanmiguelinas.

Cada tiempo, cada época, cada uno de nosotros hemos vivido a cabalidad y fervientemente esta celebración de la ‘carne’, trayéndonos a la memoria muchos recuerdos. San Miguel se viste de alegría para recibir a su majestad el “Rey Momo” o “Ño Carnavalón” y así dar rienda suelta a algarabía y diversión durante largos días.

“¡Carnaval, carnaval!
es el grito general;
¡carnaval, carnaval!
de alegría sin igual”.

Siempre fue costumbre designar una Comisión encargada de impulsar la fiesta carnestolendas con apoyo de la municipalidad, a cargo de entusiastas parroquianos dispuestos al juego, sátira, humor y alegría general, o cuando arreciaba la indiferencia, igual se formaba, designaba o hasta auto denominaba dicha comisión con ánimo de continuar la festividad. Por eso será la entonación de aquella antigua, pegajosa e inolvidable canción de ésta y anterior estrofa de Filomeno Ormeño del carnaval limeño inspirada por la década ’40 identificándonos plenamente, sonaba a cuatro vientos y danzaban sin parar:

“Todos a reír y a gozar
todos a gozar del carnaval;
mascarita, vamos a danzar
con ritmo triunfal”.

El Sábado de Carnaval, día principal, llegaba Ño Carnavalón –como hasta ahora- acompañado de séquito o comitiva de disfrazados, conformado de: diablo, mujeres, bailarinas, policías, beodos, chalanes a caballo, cura, waripoleras, parejas de novios, payasos, enanos, ancianos, etc. aludiendo autoridades, políticos u otra laya de conocidos personajes caricaturizándolos o ridiculizándolos por malas acciones o falta de valores generalmente. Estos últimos años se han incorporado comparsas, patrullas, concurso de coplas al puro estilo Carnaval de Cajamarca, postergando nuestra innata manifestación. Inolvidables son los carnavalones con máscaras gigantescas representativas de dicho personaje portadas delante del séquito por don Julio Soberón o Manuel Carrascal, entro otros fornidos personajes. Las máscaras eran preparadas por los mismos muchachos en base a moldes de barro o arcilla, luego papel periódico, engrupo y luego pintado; aquí recordamos a don Amaximandro, un anciano artista que confeccionaba máscaras pintadas de acuerdo a la ocasión. Para entonces, los muchachos con nuestros ahorros de real en real, juntábamos para comprar nuestra ‘gruesa de globos’ marca ‘Payaso’ en principales tiendas del pueblo y pasar felices el carnaval.

La comitiva ingresaba triunfalmente acompañada de antigua banda de músicos municipal de los recordados Maestros Juan Montenegro, Adriano Alcántara, Ángel Cotrina, Pedro Quiroz, Napoleón Becerra y otros; cohetes y multitud de curiosos. Iniciaba desde la casa del señor Próspero Gálvez, a la que nombraban “infiernillo” porque curiosa y amicalmente al conocido propietario y entusiasta maestro de sastrería mal llamaban “Don Sata”, contrariamente desde allí también inicia la fiesta patronal, primera novena, velación y procesión del Arcángel San Miguel, patrono del pueblo rumbo a la iglesia matriz, con devoción de toda la familia Gálvez Quiroz; de cuya imagen pisando un diablo proviene nuestra consabido y sonado apelativo de ‘Pisadiablos’. Otras veces prestaba su domicilio doña Mavila Goicochea y hasta el patio del Colegio San Miguel, sirvieron para disfrazarse y prepararse para la ‘llegada’ del esperado acompañamiento. Tras ella, la banda musical con su animado:

“Mañana mato mi coche silulo
no te he dar mi copocho silulo
porque tengo un desafío silulo
el martes de carnaval silulo”.

Continuaba la bulliciosa llegada de “Ño Carnavalón” por jirones: Nicolás Saravia, Alfonso Ugarte, Dos de Mayo, Plaza de Armas, Simón Bolívar, etc, hasta instalarse en balcones del palacio municipal desde donde se leía el acostumbrado ‘Mensaje’, que era muy humorístico y ello convocaba a la población escucharlo apostada alrededor de plaza de armas:

“A mi Carmelo ‘gato revolca’o en ceniza’, a mi Chalaco ‘poncho plancha’o; a mi patito Lingán ‘cabeza de mango injerto’, a mi Pascual ‘cabeza de alverjón reventao’…, les traigo tales cosas…, y así por el estilo, arrancando risas de asistentes, siempre con respeto y nunca llegando al insulto. Aunque un año de éstos, el mensaje de Ño Carnavalón tan solo por declarar “Guardias Civiles del año” de seguro por sus ‘altos méritos’ a los conocidos guardias Gil y Carrión, éstos montaron en cólera, esperaron concluya la lectura del mismo, deteniendo y llevando preso hasta el ‘calabozo’ al presidente de la fiesta, nuestro querido Franco Romero Cruzado; indignando al pueblo, fue tras él protestando fuertemente frente a la comisaría hasta su inmediata liberación.

El sábado de carnaval siempre fue un día movido, divertido juego con agua y alegría desbordante. La gente, los músicos  iban preparados con ropa vieja o usada para participar de la diversión, ser mojados íntegramente, talqueados y pintados o embetunados rostros y cuerpo. Todos portaban baldes y globos inflados con agua y largas jeringas de lata confeccionadas por don Ananías Huerta, que a su paso lanzaban a damitas dispuestas apostadas en balcones y puertas de sus casas –muchas veces tras sus madres o abuelas, a quienes había que respetarlas- y al menor descuido dejarlas escurriendo e invitarlas a darse una buena ‘baldeada’ al canto de la acequia, en caños, tinas o peroles llenos de agua en patios de sus casas o citarlas al río para un buen fin de carnaval, luego ‘negrearlas’ con hollín de ollas mezclado con manteca de chancho que nunca faltaban en cocinas, o betún, dejando notar solamente la blancura de dientes y ojos de ambos contrincantes.

II

El principal e inolvidable promotor de esta celebración durante las décadas ‘70 y ‘80, fue sin duda alguna don Franco Augusto Romero Cruzado, hombre joven de contagiante alegría, insuperable empeño y pura exaltación para con esta fiesta. Era él quien iba anunciando la proximidad del carnaval; acercábase al municipio buscando el apoyo económico y designación de una comisión;  guardaba año a año el costal repleto de disfraces, ropa usada, máscaras, zapatos viejos y torcidos, carteras; maquillaje, etc., para vestir a comitiva de carnavaleros; era quien convocaba y convencía a disfrazarse previa invitación de una botella de aguardiente; hablaba con vecinos presten sus casas para alistarse. Era él, quien daba el ejemplo disfrazándose de bailarina o waripolera de breves trajes dando risa sus piernas completamente blancas, labios pintados de rojo y otros detalles en la llegada de Ño Carnavalón, o reaparecer de ‘cura’ con similar atuendo y sendos responsos el día del entierro. Era él quien coordinaba la comisión para escribir los jocosos textos del mensaje y testamente llenos de bromas y carente de insultos;  elegía reinas convenciendo a padres de guapas muchachas, preparaba carros y corsos alegóricos y bailes infantil y central de carnaval. Su imperecedera obstinación continúa iluminando la feliz realización de esta larga tradición sanmiguelina. Desde el espacio celestial, seguramente ha de gozar plenamente, reviviendo su vida terrenal, alborozada de interminable fe, regocijo, ejemplo, amistad, esperanza y fraternidad.

III
Uno de los ‘diablos’ que caracterizó la década ’70, fue sin duda Martín Rojas Díaz o Chueco Martín, llamado así por tener piernas torcidas o arqueadas fácilmente reconocible dentro de aquel disfraz rojo candela de diablo que portaba cubriéndolo de cabeza a pies, con larga cola y máscara de dos grandes cachos, es decir todo el atuendo de verdadero demonio. Era el más temido por la muchachada, porque los correteaba hasta alcanzarlos y propinarles buena latigueadera con rebenque o trenzado de tres puntas que portaba en alto. No había nadie que podía escapar de recibir su merecida tanda –esa era su labor y atracción festiva- imprimía velocidad en caza de ocasionales víctimas; incansable, entonces con todas las energías de su juventud y deportista a la par. Pasado ese día, Chueco Martín dejaba colgado en un cacho del balcón de su casa, la máscara que portaba, llenándoles de temor a algunos niños de entonces del jirón Bolívar y otros, impidiéndolos salir, sino pregúntenles al Agucho, al Guicha, al Alfonso Cachito y demás asustadizos. Al parecer, ya no han surgido ‘diablos’ de esta estirpe: correlones, incansables, fieles cumplidores de su función desaparecidos en brasas del tiempo, ejemplo y ponderación.

IV

Entre las ‘Viudas’ más populares de estos tiempos destacamos la representación de dicho personaje por Manuel Carrascal Herrera, en especial el Miércoles de Ceniza, cuando muere Ño Carnavalón y es velado en puerta principal de municipalidad en plena plaza de armas, hasta cuyo féretro llegaban sin número de ‘ofrendas florales’ de geranios rojos, hortensias y otras ramas y flores silvestres con ‘tarjetas de pésame’ incluidas, enviadas supuestamente por sus mujeres, concubinas, viudas, hijos; entenados, amigos, etc. del difunto Rey Momo.

En el velatorio la ‘viuda, viudas –hombres disfrazados de mujer, hijastros’ presentes, rigurosamente vestidos de negro, daban fuertes lloriqueos, montaban sobre el féretro resistiéndose quedar en orfandad, se desmayan escandalosamente una y otra vez tiradas al suelo con piernas temblando en alto, se disputaban a golpes y jaloneos de pelo el cadáver del otrora esposo mujeriego, poderoso y potentado personaje.

Cuando el cortejo fúnebre iba en hombros de sus deudos rumbo al cementerio –semejando un entierro real- delante iban viudas en desconsolantes llantos, hablando lisura y media sobre el mal comportamiento del finado ‘marido’ que fuera en vida, impidiendo las máscaras colocadas descifrar claramente los textos, pero imaginamos floridos lenguajes de estas afligidas ‘esposas, madres o concubinas’ hoy viudas desamparadas a su suerte, luciendo algunas incluso avanzados estados de gestación, que al paso del cortejo no dejaban de gimotear y desahogarse implorando por sus múltiples criaturas y abandono en el que quedaban; desfalleciendo mil veces, en brazos de fornidos muchachos, borrachitos, o en especial bajo las faldas y piernas de damitas acompañantes que al ver tan desesperantes escenas de ‘dolor’, huían despavoridas de esas ‘viejas viudas’ malcriadas, chismosas, juzga vidas, a protegerse dentro los chales y pañolones de sus madres. Seguramente a esta ‘viuda’ hasta ahora le han de doler sus costillas cuando al desmayarse en tienda de doña Aurora Malca, ésta le propinó merecida golpiza agarrándolo a punta de sillazos hasta desarmarse el mueble, huyendo la pobre viuda sobándose los golpes y no desmayarse jamás en casa de la aludida señora, ni siquiera frente a su puerta.

“Silulito,siluló
ya llegó el carnavalón,
y en la puerta del panteón
se cayó su pantalón”.

Delante del cortejo fúnebre iba el ‘cura’, recordando en este papel la acertada presencia y entusiasmo de Franco Augusto Romero Cruzado, ofreciendo responsos en todas las esquinas a antigua usanza sanmiguelina. En dichos responsos ‘oraba’ por el alma del ‘desgraciado pidiendo vaya directo al purgatorio’, junto a la de vecinos mayores apostados en puertas o esquinas cercanos a este acto, quienes sorprendidos escuchaban requiriendo sus nombres los ‘recoja y lleve’ junto a Ño Carnavalón, al ‘descanso eterno’. Napoleón Becerra, al bombo de la banda municipal, no pudo resistir la carcajada cuando el ‘cura’ brindaba responso frente a Santitos Chimbalcao, quien parado en su puerta atento y risueño escuchaba el comprometedor y sugerente responsorio. Napito, distraído se metió a acequia cayendo sobre el bombo, al percatarse los demás músicos que no avanzaba pero sí le daba con mayor fuerza al instrumento, tuvieron que retroceder en su auxilio y levantarlo, tenían que cumplir hasta el final del entierro como establecía el contrato, continuando riéndose a carcajadas y expresando: “lo jodió, lo jodió, a Santitos Chimba”. Jajajajjajajayyy…

El cortejo fúnebre concluyó tras el panteón quemando el muñeco relleno de viruta, dentro de últimos ahogamientos y desvanecimientos de infinitos  deudos, concubinas, viudas y entenados, quienes luego procedieron a ‘secar sus lágrimas’, cambiarse de ropas y volver a la realidad reflexionando sobre bondades del carnaval, la vida y la muerte; entre tanto, la banda de músicos ofreció alegre marinera, concluyendo el acto. Dolientes y no dolientes retornaron entristecidos y pensativos en grupos, los últimos, de paso dejaron el ataúd a medio pintar y sin tapa en carpintería de don Artidoro Quiroz, frente a antiguo camal donde vivía, prestado sin autorización por el menor de sus hijos Efraín Shequihue. Todos se aprestaron seguir bailando, tomar copas y tumbar unshas por esquinas de los barrios bullangueros sanmiguelinos.

“Todas las mujeres tienen
en su pecho dos limones,
dos cuartitas más abajo
fábrica de hacer muchachos”

V

El día domingo destinado al paseo o corso de reina o reinas por principales calles y ante el asombro de su belleza, algunos no resistían la tentación de ‘globearla’ malogrando su elegante vestimenta ante protesta de otros que pedían  respeto para su majestad e incluso estaban listos a liarse a golpes. Allí estaban rodeando y protegiendo la alegoría, miembros natos de vehemente comisión: Franco Romero y tras él Manuel Díaz Villate, al hombro varias docenas de cohetes de golpe haciendo reventar por los aires durante el recorrido, acompañado de la banda de músicos. El juego con agua campeaba por las calles. Después vendrían los bailongos y agasajos en sus casas por parte de la familia de nuestras bellezas representantes del carnaval sanmiguelino, hecho que merecerá capítulo especial.

Desde parte alta de esquina formada por calles Grau y Bolívar, se lanzaba una ‘globeada feroz’ a toda la gente que subía y bajaba del mercado, en su mayoría hombres y mujeres campesinos de ponchos y sombreros. Aquel domingo, no pudo escaparse ‘un canchito’ –como llamábamos  a personas distraídas o expuestas al juego- una chica buenamoza que había retornado de la costa bien a la moda y a pesar intentar esconderse bajo el poncho de celoso padre, la rodeamos y con progenitor y todo empapamos su esbelto cuerpo. Mientras amenazaba y sacudía el grueso poncho su taita, en estampida desaparecimos de la escena con nuestros baldes vacíos. Las señoras Elisa Rojas Caballero y Gloria Moncada, quienes presenciaron el acto, recomendaban no mojar a la gente del campo -pobrecitos, sus ropas se secarán sobre sus cuerpos- dijeron. ¡No los mojen! Por las noches, Jorge Pichuta, recorría calles provisto de una media de mujer llena de harina de pan y restos de caliche que rascaba con una chapa en blanqueadas paredes, formando un bulto duro en la punta, lanzando golpes tirados de la otra punta a lo lejos, haciéndolos pujar de dolor a muchachas o muchachos que cruzaban su camino.

VI

El martes de carnaval, se llamaba ‘Carnaval macho’, es decir, todos contra todos los hombres a baldazo limpio se daban buena remojada, previa llenada del pozo de pileta en plaza de armas. Nadie quedaba seco, las baldeadas continuaban con vecinas y amistades, jugándose todo el día.

Un año de aquellos, por la tarde, apareció por el jirón Bolívar una comparsa o delegación de amigos con rostros pintados de negro o blanco, multicolores serpentinas enrolladas al cuello, con ropas semi mojadas a punto de secar, botella de aguardiente en mano; tocando sus instrumentos musicales y entonando clásicas coplas del cantar sanmiguelino:

“Que bonita muchachita
quien será su enamora’o,
yo quisiera conocerlo
pa’ matalo al desgracia’o”.

Habían estado libando unas copas por carnaval o tal vez ‘abriendo apetito’ en tienda de don Leonidas Romero, muy alegremente; cuando al menor descuido aparecieron por ambas puertas del negocio de la esquina: Delma Romero, Susana Quiroz, Socorro Becerra, Anita y Milena Sánchez, Carmen Penas. entre otras decididas vecinas, cogiéndolos desprevenidos a  carnavaleros regalándoles una buena baldeada con agua y negreada con hollín y manteca, de padre y señor mío. Allí estaban: Manuel ‘Soco’ Díaz Villate, Arcelio Sánchez, Enrique Cruzado y Nilo Verástegui con voces inconfundibles y gestos alegres; Julio Soberón Sánchez, al saxofón; Manuel Cubas Quiroz ‘Cubitas’ al acordeón; Ángel Medina, Glober Sanjinés y Emeldo Sánchez, con afinadas guitarras; Severo Suárez, al violín; Rafael Tello, mandolina y Aladino Becerra, wiro; Armando Monsefú, Lucho Díaz, Gonzalo Sánchez Célis, Eduardo Huangal, más otros acompañantes que se incorporaron como los señores: Galvarino Hernández, Demetrio Ramírez, Mario y José Romero y Miguel Lingán Castro, en iguales condiciones de mojados el cuerpo y pintados el rostro.

El primer grupo de estos apasionados personajes decidieron abordar las calles animando el carnaval sanmiguelino, cantando coplas, visitando vecinos y tiendas comerciales, libando tragos por la amistad al son del clásico son:

“Que bonito es San Miguel
con sus calles y avenidas,
con sus muchachas bonitas
y sus viejas juzga vidas”.

Y otras coplas del ingenio creador popular, ofreciendo picarescos cantos de puerta en puerta, de tienda en tienda, donde eran acogidos y atendidos con amistad y cariño, sendos tragos de cerveza, cinzano o aguardiente. Hicieron su primera parada en casas de don Gonzalo Sánchez, Ismael Cruzado y Martín Célis, saludaron a los señores Aurelio Alcántara, Javier Lingán  y Benjamín Bravo, quien junto a su esposa Rosita, ordenaron a Filomena y Pola, brinden la mejor chicha preparada especialmente para la ocasión. De allí, esperaban los señores Alipio Cruzado, Miguel Murga y el Capitán Zamora –la esquina fue estremecida una y otra vez con risotadas del contento militar al escuchar las irónicas canciones. El bullicio iba en aumento, llegando a tienda de don Hermógenes Díaz, ofreció un buen macerado de cascarilla en cañazo cruceño; con ellos juntaron a su hijo Jorge César;  siguieron frente a la cárcel pública saludando al alcaide señor Vicente Sánchez y dos guardias civiles, con quienes brindaron brevemente; ingresando a plaza de armas donde el Maestro Abdón Saravia, salió al encuentro, con  Jesús Rabanal, Alberto Ríos y Juan Malca Cavero, desde interior de tienda de don Alejandro Jayancano,  ofreciéndoles unas cervezas:

“Una vieja se orinó
en la gorra de un teniente,
el teniente lo tomó
creyendo que era aguardiente”.

Alargaron su rumbo cantando coplas a doña Aurora Malca, quien sonriente lanzó serpentinas desde uno de sus balcones. Un poco más allá las voces y guitarras de Benjamín y Rodrigo Malca, entonaban alegres canciones en casa del anfitrión Eduardo Goicochea, junto a Luis Mendoza, Enrique Quispe y Tomás Quiroz; desde donde apareció el cura Cabanillas con quienes coordinaba parar una unsha al costado de la iglesia, invitándoles a departir la alegría:

“Manuel Prado decretó
que no hubiera carnaval,
San Miguel le contestó
cállate viejo animal”.

Los carnavaleros alcanzaron tienda de Alberto Quiroz, donde esperaban con varias botellas de diferentes licores los señores: Abdón Barrantes, Armando Cubas, Miguel Cubas, Abel Díaz, Gerardo Castañeda, Elmer Rodas Tecito, entre otros; hasta donde llegaron también Pedro Currito Novoa y doctor José Urcia;  arremolinándose gran cantidad de muchachos que al menor descuido arranchaban serpentinas del cuello de Soco y demás integrantes de la comparsa, envolviéndolos cuidadosamente guardándolos en bolsillos para sus ‘concertinas’. Aquí con gran algarabía cantaron haciéndolos sonreír y sonrojar por picardía de coplas; despidiéndose felices a saludar y brindar por Carnaval con vecinos de calle 2 de Mayo: Carmen Quiroz, Carlos Oliva, Juan Gamarra y ex alcalde Luis Malca Alvarado. Entre tanto, Arcelio Sánchez, tras la comitiva, reventaba cohetes de arranque proporcionados por don Alberto. Desde la otra esquina apostada en puertas de tienda de don Carlos Reyes Illescas, escuchaban y gozaban a plenitud las ocurrencias del carnaval los señores: Enrique Alvarado, Antero y Miguel Yépez, César Esquerre, César Linares y Casiano Castañeda; Marcos Guzmán; Arístides Ortega y César Larrea observaban desde puertas de sus casas:

“Todas las mujeres tienen
en su pecho dos limones,
dos cuartitas más abajo
la cueva de los leones”

Al escuchar el bullicio, salieron al encuentro en plena esquina los señores: Vitalicio Yeckle junto a sus hijos: Marcelo, Vitalicio y Juan; más los señores Marcial Gutiérrez, Virgilio Cubas, Alfonso Goicochea, Raúl Torres, Juan Alvites y Carlos Cruzado, para compartir unos tragos con multitud de carnavaleros. Avanzaron saludando esmeradamente a las señoritas Lingán, quienes retribuyeron con sonrisas y aplausos. Agradecidos llegaron al estudio fotográfico del señor Carmelo Alcántara quien tenía destapadas botellas de licor, brindaron por la amistad, cantaron coplas, uniéndolo a comitiva a su acompañante el Cabo Lucho; adelantaron hasta don Alberto Cubas, tomaron con él y sus vecinos Eusebio Vásquez y Marcial Vásquez, saludaron a la señora Filomena Vera quien miraba sonriente sentada en puerta de su casa, y luego visitaron tienda del señor Julio Vásquez Barrantes, acercándose a saludar Alcides Cubas, Víctor Bardales, Juan Mendoza Rojas, Aníbal Páucar, Héctor y Abraham Vásquez. Entre copla y trago, arribaron al barrio Zaña visitando a José Bartolo, Alejandro Deza y alcalde Telmo Quiroz, donde departieron buen momento junto al notario Luis Miranda. Pasaron a Nieves Gálvez, Carlos Sánchez, Alejandro Gálvez: rumbo a Domingo Bardales, Julio Quiroz; finalizando agotadora travesía en parte alta del populoso barrio en tiendas de don Nelson Serrano y Zenón Lozano; con gargantas enronquecidas, embriagados; decidiendo retornar  abrazados entre ellos o apoyándose de paredes o amigos en mejores condiciones ecuánimes, cuando la noche cubría con manto lúgubre y bombillas de luz  palidecían ante ennegrecida noche. A lo lejos y entre cortado tenuemente dejábase escuchar:

“Una vieja se orinó
en la gorra de un teniente,
el teniente lo tomó
creyendo que era aguardiente”.


El jueves de Carnaval, se celebraba el ‘Día de Compadres’. Es decir, las personas de común acuerdo sellaban o ratificaban su amistad valedera dándose la mano y con solo palabra de aceptación el compadrazgo, desde ese día y de manera perpetua se trataban de ‘compadres o comadres’ con afecto y cariño que la seria ceremonia había conferido.


VII

Luego del entierro del Rey Momo, el carnaval continuaba ‘parada de unshas’ en grandes árboles de aliso, en esquinas de uno u otro barrio, siendo aquellos tiempos la unsha más popular y conocida la que hacía realidad Delma Romero y familia en plena esquina de su casa. Atractivo árbol por la diversidad y seductores objetos con la que estaba ‘vestido’. Luego de bailar en su casa, ‘baldearse’ con todos los concurrentes generalmente familiares y amigos, a punto de cinco de la tarde, con participación de banda de músicos y enorme gentío, se congregaban alrededor del árbol, continuaban bailando y hacha en mano, cada quien daba un corte al tronco, la rueda continuaba hasta que poco a poco iba debilitándose tamaño aliso. La multitud iba alistándose para arrojarse sobre valiosos objetos como baldes de plástico, canastas, abanicos, pañuelos, frutas, sorpresas, etc, Hasta que la unsha cedía cayendo abruptamente, la gente desesperada cogían todo lo que les era posible alrededor de las inmensas ramas; entre tanto, desde los balcones de la indicada anfitriona llovían baldes de agua sobre los unsheros resultando totalmente bañados de pies a cabeza, pero con la alegría de haber conseguido algún presente. Las amistades continuaban bailando hasta las últimas consecuencias. Unshas aquellas que no se han vuelto a repetir.

VIII

La ‘Octava de Carnaval’ o domingo posterior a la fiesta, era conocido como ‘Día de las viejas’, cuya celebración a cargo del señor Víctor Bardales, quien contagiaba a cercana vecindad del jirón Alfonso Ugarte, donde vivía. En esquina con la calle 2 de Mayo, paraban su unsha; una comparsa disfrazada de ‘viejos’ generalmente, hacia un recorrido por dichas calles y plaza de armas, acompañada de reina, concluyendo en gran baile popular. El recuerdo de este día ha continuado con mayor fuerza y alegría convirtiendo al organizador en otro gran promotor del carnaval sanmiguelino.

Aquel tiempo, el ingenio infantil volaba por los aires y era suficiente dicha representación de la llegada, entierro de Ño Carnavalón o Día de las Viejas, para por las noches, una comparsa de niños del barrio imitara tal celebración encabezada por Jorge Pichuta, Álvaro Chita. Antuca Ramírez, Ney Reyes, Cachito Alfonso, Pescao Jhon, Mocho Hermes, Tío Juan, Gracenianio Patito, Rafael Tolito, Cholo Ermis y otros, desde la tienda de chicha de doña Encarnita –cuando ella se encontraba en misa- aparecieran disfrazados con prendas de vestir, zapatos, sombreros, cinturones, carteras hasta de la propia dueña de casa y otras que cada quien traía como pañolones, ponchos, ternos usados, anteojos, quepís, bastones, pelucas, etc. dando un recorrido por calles principales y vuelta por plaza de armas; para volver al recinto plenos de alegría y satisfacción, bailando y cantando, causando en vecinos sonrisas y felicidad; igual sucedía los días del velorio y entierro, preparaban su difunto Carnavalón velando en puerta de la misma casa, cargando igualmente hasta el panteón para finalmente quemarlo, reapareciendo el grupo imitando el día de las ‘viejas’. Cómo olvidar estos recuerdos guardados en el alma y sentimiento de cada uno de nosotros. Por ello será que el carnaval pervive muy lejos de la nostalgia en todo sanmiguelino, hoy y siempre.

IX

Con tristeza embargada en cada sanmiguelino, como es natural por la finalización de la fiesta del carnaval y luego de tanto jugar con agua, talco, serpentinas: bailar, comer, tomar, tumbar unshas: disfrazarnos, fabricar máscaras, ser invitados por familiares de reinas a departir suculentos almuerzos por ‘gratitud’, romances y otras aventuras propias; con tristeza y resignación quedaba esperar los famosos ‘warcos’ que siempre eran confeccionados en casa de don Santos Ramírez Malca ‘Chimbalcao’ por sus familiares Conshe y Gloria. Antigua costumbre donde a manera de un altar exponían diversos objetos entre botellas de vino, bizcochos, manillas de plátanos, etc. los invitados consumían sus tragos y divertían bailando, llegado un momento pedían bajen del warco tal o cual cosa de su preferencia, en especial licor para seguir divirtiéndose. Los dueños de dicho arreglo, anotaban en un cuaderno el nombre del solicitante y el objeto, con la finalidad que el año siguiente, éstos sean doblemente repuestos. La música estridente carnavalesca continuaba, los invitados uno a uno optaban por retirarse mareados luego de consumir bastante licor y comer las delicias del warco, dejando vacío el altar. Don Ángel Medina, Tirso Linares y Nilo Verástegui, plan de media noche enrumbaron a casa de doña Margarita Cienfuegos -era víspera de su cumpleaños-, nosotros los seguimos con Fernando Sanjinés y Luis Vera Bedoya; ofreciéndole clásica serenata:

“En el silencio
de esta noche hermosa
desde muy lejos
vengo yo con mi cantar
recordando tu santo en mi memoria
de alegría y felicidad.

Son tus amigos que te cantan
que te cantan serenatas y canciones
alegremos estos nobles corazones
que hoy celebran de dicha y felicidad…”

Cuando las puertas se abrieron de par en par invitándonos a pasar, saludamos y felicitamos a la homenajeada quien lucía alegre por tan importante fecha de su natal, además por la presencia de familiares y amistades que como todos los años solían reunirse. Continuaron los músicos:

Estas son las mañanitas
que cantaba el rey David
a las muchachas bonitas
que le cantamos así…

A don Nilo lo hicieron bailar con la cumpleañera y todos hicimos un ruedo y con palmas acompañamos el ritmo musical  En eso que estábamos en todo el baile, apareció doña Aurora Malca y la Jeshu con su mechero en alto, desprendiendo de un cocacho a su Bedoya de la pareja señorita Consuelo Vigo, retirándose en el acto un tanto avergonzado, sin despedirse, anduvieron buscándolo todo la noche  y por todas las calles sanmiguelinas, de fiesta en fiesta hasta que dieron con su paradero. Nunca antes su Lucho había desaparecido hasta tan tarde de la noche salió diciendo y amenazándolo castigar. Con Fernando Sanjinés aprovechamos la lumbre del candil y de lejitos encaminamos a nuestras casas temblando de la oscuridad, los chanchos con cadenas o mulas cojas que a esa hora precisamente aparecían; escuchando el sermón que le seguía regalando: ni mi Panchito me había hecho esto, seguía diciendo refiriéndose al hermano mayor. Ya verás cholo badulaque la buena tanda que te va a caer…

El siguiente carnaval había llegado y no aparecían los oferentes o donantes del warco, no se hacían presentes. Entonces había que revisar el cuaderno y saber quiénes fueron aquellos ilustres visitantes que gozaron y divirtieron a sus anchas  durante toda esa noche y hoy brillan por su ausencia. Allí estaban sus nombres y firmas para el recuerdo leyendo en voz alta sus nombres y los pocos presentes respondían luego: guardia civil fulano de tal…: ¡cambiado a Cajamarca!; profesor zutano…: ¡cambiado a Celendín!, mengano especialista del núcleo educativo comunal…: ¡cambiado a Bambamarca!, secretario de juzgado Mario Castro… ¡cambiado a Chota!... Prof. Aladino Becerra, Rafa Tello, Glover Sanjinés… ¡Presentes…, no recuerdan haber estado esa noche pero reconocen sus firmas y deudas!, respondieron; y así sucesivamente iban apareciendo otros honestos deudores. El warco tenía que levantarse de todas maneras, bailar, gozar, tomar y despedir el carnaval hasta el siguiente año, como Dios manda; con nuevos clientes que seguramente esta vez no fallarán y darán continuidad a esta costumbre que al parecer así fue porque el warco siguió durando muchos años más. Santitos Malca Chimbalcao, ordenó prendan el tocadiscos y arranque la fiesta y el trago.

X

Esta larga tradición del Carnaval Sanmiguelino, la debemos a estos y otros conocidos personajes comprometidos, de quienes el pueblo tendrá que reconocer y agradecer siempre. Gracias a ellos, perdura y cada año es obligación enriquecerlo y engrandecerlo porque en cada uno de los tiempos vividos por nosotros o nuestros ancestros, queda parte de nuestra vida, juventud, amor, alegría, inocencia, fe y esperanza; perennizándolos, revalorando y conservando nuestro patrimonio y, en especial, fraternizando y acrecentando nuestra identidad que deberá seguir imparable recorriendo calles, espíritus y corazones de la gente de San Miguel. A un año de distancia, debe designarse nueva comisión organizadora para una verdadera planificación, difusión y plena participación:

“Mañana mato mi coche silulo
no te he dar mi copocho silulo
porque tengo un desafío silulo
el martes de carnaval silulo”.

Chimbote, febrero del 2012
pisadiablo100@hotmail.com

Thursday, March 22, 2012

ICONOGRAFÍAS PREHISPÁNICAS DE ÁNCASH. Tomos I y II / Víctor Hugo Alvítez


Víctor Hugo Alvítez Moncada

ICONOGRAFÍAS DE ÁNCASH.
Identidad y salvaguarda de infinita tradición en manos de artistas y artesanos modernos


Tomo I

ICONOGRAFÍAS PREHISPÁNICAS DE ÁNCASH. Tomo I. Formato A4, 253 páginas; apareció el año 2009, como iniciativa y necesidad de artesanos por contar con instrumentos que amparen y vislumbren un buen trabajo y como tal productos de calidad; resultando el primer catálogo de iconografías del arte ancashino prehispánico, impulsado y publicado por Asociación Áncash, Consorcio de Recursos-Technoserve y Municipalidad Provincial de Huari; en tiraje de 2 000 ejemplares del primer catálogo, bajo el entusiasmo y edición de Jorge Luis Puerta y Eliana Castro,. Trabajo  enriquecido con aporte de conocidos arqueólogos: Francisco Bazán del Campo, Bebel Ibarra Asencios y Marcela Olivas Weston, a decir del editor y director ejecutivo del Proyecto Competitividad-Áncash Consorcio de Recursos Technoserve.

El manual incluye 197 iconografías del variado y diverso proceso cultural de Áncash, dividido en nueve capítulos según periodización de Jhon Rowe, del Período Precerámico Inicial (10 000 a 3 000 a C.) al Imperio Inca (1 450 d C.). Importante publicación que coloca en hábiles manos de artesanos, artistas, ilustradores, diagramadores, quienes trabajan diferentes proyectos del área de influencia de Antamina, con la finalidad de mejorar e innovar productos y nuevas creaciones sobre diversos materiales y soportes: arcilla, piedra, textil, madera, metal, cuero, etc. en búsqueda de ventajas comparativas y apertura de mercados en mundo globalizado, además de vigorizar identidad y salvaguardia de vasta tradición ancashina.

“El catálogo quiere darle el valor merecido a la imagen. Por eso, en cada ficha, la imagen vectorizada, resultado final del proceso, ocupa el lugar principal… Cada ficha registra también la información básica de espacio y tiempo en los que se produjo, y la fuente de donde se ha tomado…”

En prólogo “Áncash: el signo y la forma” por Arqlº. Marcela Olivas, coincide en señalar los objetivos principales de tan valiosa recuperación: “Este primer tomo de iconografías prehispánicas de Áncash es solo una reducida muestra dirigida a los artesanos, a los artistas, a los diseñadores en general, como fuente de inspiración y motivación creativa  en los íconos de las culturas desarrolladas en Áncash durante muchísimos años... las iconografías son felinos, serpientes y seres antropomorfos. Seres mitológicos estilizados como el ‘felino emplumado’, las cabeza trofeo que decoran los recipientes y adornan la vestimenta de los personajes antropomorfos y zoomorfos, probablemente con contenido simbólico.      En los motivos escultóricos cerámicos hay diversos personajes mitológicos, sacrificadores de cabezas, guerreros o pontífices con tocados ostentosos y de gran tamaño, flanqueados muchas veces por mujeres”.

La Enciclopedia virtual, ICONOGRAFIA define desde su procedencia latina y griega, lo siguiente: 

“Del latín iconographĭa, el concepto de iconografía hace referencia a la descripción de imágenes, cuadros, monumentos, estatuas o retratos. El término está vinculado a la colección de imágenes (en especial aquellas que son antiguas) y al tratado descriptivo sobre éstas. La iconografía, por lo tanto, es la disciplina que estudia el origen y la formación de las imágenes y sus relaciones simbólicas y alegóricas”.
“Del griego eikon y graphein ‘descripción de imágenes’. Rama de la historia del arte que tiene entre sus tareas determinar el contenido y temas de las obras de arte, los programas de ciclos y la investigación del surgimiento, difusión y transformación de los tipos de representaciones de estos temas y programas. Iconografía es la ciencia que estudia el origen y formación de las imágenes, su relación con lo alegórico y lo simbólico, así como su identificación por medio de los atributos que casi siempre les acompañan”.
Iconografías prehispánicas de Áncash, tomo I, Incluye mapa de sitios arqueológicos mencionados en referido catálogo y referencias precisas extraídas de los capítulos siguietes:

Capítulo I. Período Precerámico Inicial. (10 000 a 3 000 a.C.). Trata sobre las primeras manifestaciones artísticas del hombre. Como conocemos los primeros grupos de recolectores, pescadores y cazadores se establecieron en los Andes, ocupando distintos pisos ecológicos y aprovechando  cuevas en las alturas donde plasmaron pinturas de animales que conocieron, rescatándose además textilería: cordeles, redes, cestas, más presencia de maíz, frijol y ají, según hallazgos de Thomas Lynch en Cueva del Guitarrero. 
 

Capítulo II, Período Precerámico Tardío (3 000 a 1 600 a C.), “ya existía un arte maduro expresado en tejidos entrelazados y petroglifos cuya iconografía se regía por convenciones que perdurarían en todo el pasado andino prehispánico”, caso La Galgada. La representación de la serpiente era frecuente, composiciones antropomorfas y aves.

Capítulo III, Período Inicial (1 800 a.C. – 200 d.C.). El culto marino a través de la iconografía de Sechín. “Las imágenes del edificio del Cerro Sechín, (1 400 – 1 300 a.C.) Representan parte de una ceremonia religiosa que solo puede ser entendida si se consideran, además de sus relaciones y su contexto arquitectónico, en entorno geográfico donde se ubican los templos que fueron el teatro de dichas ceremonias”. Están presentes: sacerdotes, guerreros, cabeza degollada, hombre sacrificado, ídolo de barro; pez marino, ser natural con rasgos ictiomorfos, cangrejos, seres mitológicos; abstractos, petroglifos, etc.

Capítulo IV. Horizonte Temprano (1 000 a C. -200 d C.). El arte de Chavín. “Plasmadas en su lítica y alfarería se muestran complejas y difíciles de entender, porque estamos tratando de un arte religioso cuyas convenciones artísticas, escenas, personajes, seres mitológicos y contenidos ideológicos son muy distintos de nuestro pensamiento cristiano y occidental”. Aquí se muestran iconografías de sacerdotes, sacerdotes felinizados, lápidas antropomorfas, felinos, lechuzas, felino volador, peces, aves, plantas alucinógenas, flores, seres mitológicos; vasijas, morteros, columna monolítica, hileras de felinos, entre otras.

Capítulo V. Intermedio Temprano (200 a 600 d.C.). El arte de la Cultura Recuay. “Los personajes principales y los artesanos de esta cultura cultivaron un arte religioso y funerario, con una iconografía particular plasmada en la alfarería, escultura, tejidos y metales”. Tuvo su desarrollo durante los siglos III y VIII de nuestra era, legándonos resaltantes motivos iconográficos de seres naturales, rostros frontales radiantes, vasijas, botellas o ‘pacchas’; felinos, seres híbridos, dragones, motivos zoomorfos, serpientes bicéfalas, versiones geométricas, monolitos, guerreros, lápidas, aves, lápidas zoomorfas, etc.

Capítulo VI. Horizonte Medio (100 a.C. – 1200 d.C.). Época de cambios. “se caracterizó por ser un tiempo de numerosos cambios culturales en lo social, económico, político, religioso y por ende, también en el arte”: Escenas de deidades copulando, connubio entre deidades, composiciones de seres sobrenaturales, estelas de felino y relieve en piedra.

Capítulo VII. Intermedio Tardío (Reinos y señoríos) 700 – 1 400 d. C. La ocupación Chimú de Casma. “Cuando el estado Chimú ocupó el valle de Casma en una etapa avanzada del período Intermedio Tardío (1 300 d.C.), se edificó Manchán, un centro administrativo regional, al sur del largo territorio dominado por los reyes del Chimú”. Resaltan esquemas de peces, camélidos, aves, pintura rupestre, motivos zoomorfos y antropomorfos

Capítulo VIII. Imperio Inca (1 450 d.C.). Los estilos Casma y Aquilpo. “Este período no se caracteriza por sus grandes logros en el campo artístico”. Expone diseños decorativos, rosetas, diseños sobre cerámica.

 

Capitulo IX. Por determinar o sin filiación cultural ni datación exacta. 1 450 d.C.: representaciones de camélidos, guerreros con escudo, degollador, tortuga marina y pinturas rupestres zoomorfas.

Dice en epílogo: “Hoy, all inicio del Siglo XXI, la cerámica tradicional del Callejón de Huaylas casi se ha perdido, si entendemos por cerámica tradicional aquella que es producto de un largo proceso de maduración y evolución local, con formas y técnicas características que la distinguen de la alfarería de otras zonas o regiones”; glosario de términos utilizados y referencias bibliográficas. Catálogo que inmediatamente de su publicación dio valiosos frutos, dichas iconografías inspiraron finos e innovadores trabajos artesanales en cuero, tejido, cerámica, joyería, souvenirs, etc. a nueva generación de artesanos ancashinos, como fuentes de ingresos económicos y mejores condiciones de vida; motivando además continuidad de nueva publicación de íconos culturales que servirán de herramienta de trabajo, expansión de productos e inclusión de artistas, artesanos y familiares en significativos avances económicos e identidad, alegría y experiencias que comparten beneficiarios, encaminados indudables en halagüeño futuro promisorio.

Tomo II

 

ICONOGRAFÍAS PREHISPÁNICAS DE ÁNCASH. Cultura Recuay. Tomo II. Renovado libro a cargo de reconocido Arqueólogo Steven A. Wegner, aparece en 318 páginas a color y fino papel couché, formato A4, donde resaltan iconografías más importantes de cada motivo; tapas duras y anillado para mejor uso y aprovechamiento de nuestros artesanos, artistas, diseñadores y de todo aquel quien desee expresarlas en distintos soportes y libre albedrío. Ilustrado de felino natural, rostro mitológico y figura antropomorfa sobrenatural; excelente edición del Consorcio de Recursos-Technoserve y Asociación Áncash. Lima, diciembre 2 011.

Con olor a tinta, energía y aroma del Ande ancashino, llegó a nuestras manos tan preciado tratado por gentileza de su editor; dedicado exclusivamente a la Cultura Recuay y en cuyo  prólogo dice el prestigioso arqueólogo inglés, ferviente investigador de esta cultura y apasionado autor afincado en nuestro territorio,  lo siguiente: “El objetivo principal de este libro es poner a la disposición de los artesanos y artistas un conjunto de 245 figuras derivadas de objetos auténticos con iconografía de la cultura Recuay para que puedan apreciarlos, asimilarlos y usarlos directamente o con cierta licencia artística en su producción creativa. Un segundo objetivo es señalar las creaciones artísticas de una importante cultura prehispánica de Áncash que ha sido olvidada por demasiado tiempo...  Sobre la cultura prehispánica llamada Recuay, el público en general sabe muy poco. Todavía no se ha incorporado mucha información en los textos escolares o populares y, a veces, ni siquiera se menciona en los libros, al hablar de las grandes culturas del período llamado ‘Intermedio Temprano’, ‘Desarrollo Regionales’ o ‘Maestros Artesanos’, cuando se desarrollaron otras culturas distintivas como Moche y Nasca… El primer gran hallazgo de cerámica del estilo Recuay ocurrió a fines de la década 1 870 y dio origen a este término, precisamente porque se encontró en el distrito de Recuay de la provincia de Huaraz…”. 

El esmerado y meritorio libro Iconografías prehispánicas de Áncash, tomo II, contiene: presentaciones de Asociación Áncash y editores, prólogo; La Cultura Recuay, sitios arqueológicos (mapa); los mismos dan paso a ocho importantes capítulos con sus respectivas explicaciones técnicas y científicas a saber: Antecedentes del arte Recuay, Rostros mitológicos, Animales bicéfalos, Felinos, Figuras antropomorfas, Aves, Serpientes y, Diseños geométricos. Cierra el tomo minucioso epílogo, además de muestra de artesanía moderna o nuevos productos generados en base a motivos iconográficos Recuay, en tejidos, cerámica, cueros y otros soportes confeccionados por finas manos herederas y genios creadores de esta gran cultura que merecerá seguir estudiándola y conociéndola con mayor profundidad, aparte de indispensable empoderamiento para orgullo nuestro e inspiración de nuevos productos artesanales y comerciales en beneficio de todos.

“La Asociación Áncash es una organización civil sin fines de lucro, creada  el 2 002 por la Compañía Minera Antamina S.A., como parte de su compromiso social con la región, con el propósito de promover la conservación del patrimonio histórico y natural y fomentar su desarrollo sostenible. Orienta su intervención en tres líneas prioritarias: turismo, conservación de recursos naturales y revaloración de la cultura local… Con este nuevo producto cultural pretendemos reafirmar en la memoria de los ancashinos la inmensa calidad creativa, representativa y artística que ha sido recogida con tanto esmero y durante muchos años de investigación por lo que estamos seguros será innovadoramente utilizado en beneficio de la región”: refiere Abraham Chahuan, presidente y gerente general de Minera y presidente directorio Asociación Áncash, en su presentación.

Cada iconografía seleccionada, aparece realzada en primer plano y a media página en cada hoja del libro, color negro en su gran mayoría o combinadas de acuerdo a las imágenes; en plano inferior acompaña ficha del motivo con información científica respectiva: contexto, diseño, técnica, antigüedad, procedencia, fuente; además de fotografía o figura de la fuente oriunda extraída:  ceramio, textil, petroglifo u otros, sin escatimar esfuerzos donde éstos se encuentren dispersos, dígase museos de Áncash, Lima, Trujillo; Alemania, Estados Unidos; municipalidades, colegios, parroquias, universidades, instituciones locales, colecciones particulares en varias provincias, etc.

En Capítulo 1: Antecedentes del arte Recuay, corresponde a iconografías de rostros mitológicos, X con líneas verticales y crespos, grupos de líneas diagonales, greca enroscada, zaigzag con zonas triangulares, rombos concéntricos con crespos y zigzag cn crespos en los vértices.

Capítulo 2. Rostros mitológicos en el arte Recuay. Se dice que éstos son los más importantes pero los menos abundantes, expresados en tejidos, lajas, jarras, vasijas, cántaros, pacchas o botellas, esculturas, cancheros.

Capítulo 3. Animales bicéfalos en el arte Recuay. Constituye una de las figuras más novedosas de la iconografía Recuay: animales bicéfalos antropomorfos, con el rostro mitológico, cabeza estilizada con dos bocas, etc.

Capítulo 4. Felinos en el arte Recuay. “El felino es el más presente en iconografía Recuay por su abundancia y por su aspecto feroz con las fauces abiertas y dientes prominentes. Esto puede reflejar una importancia especial en cuanto a la identidad cultural de esta sociedad”: felinos naturales, felinos antropomorfos, felino (gato montés) natural, felinos de perfil con cara de frente, felino o zorro natural, cabeza de felino sobrenatural, felino serpientes, felinos naturales estilizados, felino serpentiforme sobrenatural, figura antropomorfa natural y felinos,

Capítulo 5. Figuras antropomorfas en el arte Recuay. “Este capítulo incluye figuras de dos tipos algo diferentes: las que parecen ser humanas por la configuración del cuerpo y detalles de su atuendo, aunque todavía puedan tener significados sobrenaturales, y otras figuras antropomorfas que tienen atributos obviamente sobrenaturales, tales como apéndices cefálicos, una cruz en el centro del vientre o colmillos alargados. Las figuras antropomorfas son abundantes en la escultura lítica y también en la cerámica Recuay, mayormente en las botellas paccha. Las esculturas probablemente sirvieron para adornar edificios, plataformas y muros o para señalar lugares importantes, tal vez áreas de tumbas subterráneas o de chullpas funerarias: figuras antropomorfas sobrenaturales en lajas talladas por un lado, estatua antropomorfa tallada en tres dimensiones, figuras en pacchas, cuencos, copas, laja vertical; cabezas y rostros antropomorfos, mitológicos, estilizados, sobrenaturales; cabezas trofeo, etc.

Capítulo 6. Aves en el arte Recuay. “Las aves en el estilo Recuay tienden a ser muy simples, estilizadas y uniformes. Las figuras en perfil resaltan el pico, el ojo, las garras, un ala y la cola, con pocas excepciones. El pico generalmente lleva una protuberancia redondeada que puede representar la carúncula o extensión carnosa de algún ave rapaz… Empero una representación ornitológica más específica es el búho. En Pashas (Cabana), los alfareros, picapedreros y orfebres de la cultura Recuay exageraron el tamaño de los ojos del búho y mostraron la cabeza de frente, no de perfil, maximizando el impacto de los ojos. Particularmente impresionantes son las cabezas clava de esta ave debido a las grandes proporciones de los ojos (Grieder, 1978)”: aves de rapiña, estilizadas y rostros mitológicos, naturales, sobrenaturales; rostros naturales con aves, ave felínica, rostro circular con felinos y aves, búho, etc.

Capítulo 7. Serpientes en el arte Recuay. “En el arte Recuay es raro encontrar formas estrictamente ofídicas o serpentiformes cn todos sus atributos principales, incluyendo la cabeza, el cuerpo y la cola. El arte cerámico sólo muestra algunas serpientes simples que decoran el borde ancho de un cuenco, los tubos verticales de una botella con cuello trífido, o el asa de una cuchara… Hay una forma muy estilizada de la serpiente en dnde la cabeza está simplificada a sólo un triángulo cn dos ojos, una forma derivada de una milenaria tradición decorativa textilera que se extendió a otros varios medios incluyendo la cerámica y formó un diseño complejo conocido como entrelazado o ‘interlocking’ por el término en inglés. Consistía en varias serpientes estilizadas unidas en una composición geométrica alternando su orientación de izquierda a derecha o de arriba a abajo. En forma individual, esta serpiente puede formar un apéndice de la cabeza, la lengua u otras partes de felinos sobrenaturales y otras figuras”: serpientes naturales, estilizadas; cabezas triangulares y estilizadas, etc.

Capítulo 8. Diseños geométricos en el arte Recuay. “Hay una gran cantidad de diseños diferentes agrupados en esta categoría de ‘geométricos’, algunos que tienen aspectos figurativos y muchos que consisten en círculos, triángulos, cuadrados, rectángulos, cruces, diseños en forma de una S, líneas zigzagueantes, grecas escalonadas, zonas reticuladas (en forma de red), diseños concéntricos o paralelas, etc. La diversidad de diseños lineales incluye verticales, horizontales, diagonales, paralelas, onduladas, interrumpidas, en zigzag, etc. Estos diseños se usaron solos y en diversas combinaciones en la cerámica Recuay… Ciertos diseños pueden tener su origen en el arte textil: pequeños elementos gráficos con aspectos lineales producidos por la urdimbre y la trama perpendicular del telar”…: grecas escalonadas, hélices de cuatro y seis aletas, círculo con rayos, semicírculo con crespos, cabezas triangulares de serpiente, diseños horizontales en S, semicírculos simples y ondulados, líneas en zigzag, rombos en serie, rombos concéntricos y triángulos con cruces, líneas entrecruzadas, ángulos combinados, líneas combinadas, entre otros.

El Epílogo de esta loable obra explica: “En la arqueología, los conceptos de cultura y estilo de arte están íntimamente relacionados; así es cuando hablamos de las culturas y los estilos de Chavín, Paracas, Recuay, Nasca, Moche, Chimú, Inca, etc. Como todos los estilos de cerámica y otras artes de la época prehispánica, el estilo Recuay tuvo su origen o desarrollo inicial, su evolución o desarrollo principal, y su ocaso o desaparición… Los orígenes de ese estilo se remontan a los años 100 ó 200 d.C. con posibles contribuciones complejas de otras culturas antecedentes y sus estilos de cerámica y arte lítico… El desarrollo principal de la cultura Recuay sucedió entre 200 y 600 años d.C. produciendo abundantes muestras de una ideología, iconografía, arte y tecnología vigorosas y compartidas sobre la mayoría del territorio del actual departamento de Áncash y zonas aledañas de Huánuco y La Libertad. Tenemos evidencias diversas de su arquitectura pública, ceremonial, doméstica, funeraria y defensiva en distintos sitios desde Pashas (Cabana), Yayno (Pomabamba), Aukis Pukio y Pueblo Viejo de Huandi (provincia de Huaylas) a Jancu (Huaraz), Roko Amá (Cátac) y Chuchun Punta (Aija)… El ocaso y desaparición de esta cultura y su estilo de arte sucedió entre 600 y 800 años d.C. posiblemente con variaciones regionales en el cambio o persistencia de las manifestaciones artísticas”.

Remata con atractiva exposición de productos “Artesanía moderna”, con rescate o revaloración de motivos iconográficos Recuay, en impresos para actividades culturales, textiles, cerámica; cántaros, jarrones, botellas paccha; botellas efigie, vasijas, platos, esculturas; pines, sellos; cuero repujado, de conejo, etc.
 

Debemos indicar que durante la segunda mitad del Siglo XX se tejieron varias hipótesis, defensa, enriquecedoras discusiones y propuestas sobre el nombre de esta cultura: Recuay, Callejón de Huaylas o Santa. Rafael Larco Hoyle, en breve artículo “La Cultura Santa” difundido en Antiguo Perú, espacio y tiempo (1 960); trabajos presentados a la Semana de la Arqueología Peruana (9 – 14 de noviembre de 1 959), expone: “La Cultura Recuay o Callejón de Huaylas, ha sido considerada siempre de origen serrano y se ha fijado su centro principal a lo largo del Callejón de Huaylas. El hecho que la cerámica de esta cultura no se encontrara en Recuay, a pesar de que se sostiene que los vasos de la colección Macedo, que se encuentra en Alemania, son de esta procedencia, me indujo a cambiar el nombre de Recuay por el de Callejón de Huaylas. Según los estudios que realicé años atrás, se habían extraído vasos de esta cultura de tumbas halladas en las cerámicas de Caraz, Yungay, Carhuaz y Huaraz… Entre los años 1 943 y 1 944 comprobé la existencia de cerámica del Callejón en Pur-Pur y Tomabal, en los valles de Virú y Chao y en las haciendas Guadalupito o Santa Clara y Tanguchi, en el valle de Santa. El estudio realizado en este último valle demostraba la existencia de cementerios pertenecientes a esta cultura en todo el valle y que, por lo tanto había una capa estratigráfica del Callejón… Había demostrado, pues, que los hombres de Santa no sólo habían ocupado la zona del Callejón de Huaylas sino que en el valle de Santa tenían un centro, tanto o más importante, que el mismo del Callejón. Puedo decir que la cerámica encontrada  en la Costa es tan buena, o superior, a la que se dice haber sido extraída del Callejón de Huaylas… Magníficos ceramistas y escultores de gran imaginación, escogieron el caolín que encontramos en los lugares cercanos a Suchimansillo para confeccionar la cerámica blanca de excelente cochura. El escultor, notable creador de formas, se lanza en el intrincado problema de la escultura escenográfica y nos deja, posiblemente, los más bellos ejemplares que conocemos de las antiguas culturas pre-colombinas. Son escultores de tipo moderno. Hay gran inocencia en sus creaciones, que se contrastan con los motivos pictóricos abigarrados que cubren los vasos…”.

El Diccionario Arqueológico del Perú, de César García Rosell (1 964), refiere que el nombre Recuay: “recuerda y tipifica una de las grandes culturas o estilos del antiguo Perú, fácil de identificar en el arte lítico y en la cerámica… La vasija Recuay es inconfundible con la de otras regiones del Perú. Es escenográfica,  con representaciones plásticas de grupos humanos, escenas domésticas actividades agrícolas y animales totémicos… Hoy, el estilo Recuay lleva además de la denominación tradicional, el nombre de COPA o SANTA, por la abundancia de ceramios de esa cultura hallados en este último lugar…”. Entre tanto, el maestro y recordado amigo Wilfredo Gambini Escudero, cinco veces reelecto alcalde del distrito Cáceres de Perú - Jimbe, provincia Del Santa, en su conocida obra: Santa y Nepeña. Dos valles / dos culturas, (1 984), con respecto a la cerámica, dice: “Caracterizada por el empleo de la caolinítica, reducida a pastas delgadas, peso liviano, formas y estilizaciones diversificadas, ha promovido controversia entre los investigadores para ubicarlo en el lugar-origen real del departamento ancashino… A pesar de su amplia dispersión y diversidad tipológica en suelo santeño, se aferra la mayoría en seguir llamándolo “Recuay”, contra la opinión de Rafael Larco Hoyle que le asigna origen santeño y al que nosotros nos sumamos porque creemos, sin apasionamiento, que efectivamente el valle de Santa fue cuna de la cerámica blanca, como se fundamentará después…”.
 

Finalmente, exquisitas iconografías puestas en valor que sin duda alguna enriquecerán ancestral espíritu forjador y creador de hombres, mujeres y niños, ancashinos en especial, apuntando devenir con mayor esperanza y derrota a la pobreza en cuantos casos, herramienta indispensable que debería extender su  verdadero accionar a todos los confines de esta rica e inquietante región en búsqueda de otros elementos y soportes, paralelo a forja de más identidad y reencuentro con lo nuestro. Aparte de logros alcanzados en producción artesanal, soñamos  verlos en escudos, banderas y logotipos de instituciones tutelares públicas y privadas; vestuario característico de autoridades y poblador de Ancash, danzantes, músicos, artes plásticas y muchas formas de expresar nuestra pertenencia; volcando a impresos en toda laya de documentos, invitaciones culturales; fuentes de estudio. Sin duda, esperemos que día a día siga esclareciéndose la riqueza patrimonial ancashina en todas sus provincias y áreas de influencia, incorporar esta fabulosa cultura en contenidos curriculares y libros para mayor conocimiento y difusión. Desde esta playa, nos sentimos muy complacidos y agradecidos por brindar este bagaje cultural de primer nivel y perplejos seguimos admirando el conocimiento legado por nuestros antepasados quedando prestos a emular y seguir su empeño, engrandeciendo y perennizando su monumental obra en el tiempo, distancia y recuerdo.

Discretamente nos detenemos a pensar que esta colosal labor editorial debe continuar e imaginariamente repasamos vasta iconografía del templo palacio Sechín, Palamenco, Punkurí y todo lo que tenga que ver con el caudal patrimonial costero de Áncash, entonces volveremos a mirar en inacabables senderos: sacerdotes, guerreros, astros, estaciones climáticas; felinos, aves, serpientes, peces, seres mitológicos o divinidades encarnadas para siempre en nuestros propios sentimientos y memoria colectiva de esta gran Región.

Chimbote, 20 de marzo del 2 012
 

DANIEL CORTEZ BELUPÚ: Patrimonio Cultural Vivo de Áncash


Cultura viva de nuestro Puerto


Homenaje al Maestro:
“DANIEL CORTEZ BELUPÚ y la fantasía enternecedora de una trompeta”.
Declaran “Patrimonio Cultural Vivo de Áncash”.

Víctor Hugo Alvítez Moncada


La noche del viernes 16 de marzo, cuando Google recordaba al mundo 120 años del Nacimiento del Poeta Universal César Abraham Vallejo Mendoza, en el inagotable Puerto de Chimbote, fuente inspiradora de muchos artistas y actos culturales permanentes, el Centro Cultural Centenario, rindió merecido homenaje al Maestro de la música SANTOS DIONISIO CORTEZ BELUPÚ, más conocido como DANIEL CORTEZ o “Cholo” como lo llamaban desde las tribunas cercanos amigos; dando inicio así a ambicioso ciclo de homenajes denominado “Cultura viva de nuestro Puerto”.

El reconocido artista quien nació en la cálida provincia de Sechura (Piura), en 1947, al norte del Perú, llegó muy joven a Chimbote, incorporándose al mundo porteño y vida musical a través de la Orquesta del Chiquito La Rosa. Continuó estudios en el Colegio Nacional “San Pedro” de esta ciudad y Escuela Regional de Música “Carlos Valderrama” de Trujillo, donde compartió su estancia estudiantil dentro de las más prestigiosas orquestas de la ciudad primaveral de esa época.

A dicha celebración llegó acompañado de su señora esposa Angélica Montero Sánchez, natural de Huallanca (Huaylas), de progenitores oriundos de Sihuas; sus hijos Anny, Anyela, Kelly y Daniel, más un jardín de nietos, o “Gran Familia” nombre posterior de su consagrada orquesta; parientes, amigos y sin número de admiradores que colmaron instalaciones del Centro Cultural para volver aplaudir recordando aquella inolvidable trompeta de oro que continúa delirando con tantos temas del recuerdo y agigantando el corazón, o cuando entona “A Chimbote” tema de su innata inspiración que ha perennizado cual himno bendito de este Puerto.

Hemos dicho que la década sesenta vestía las noches porteñas alucinantes, el boom pesquero asomaba por las cuatro esquinas, la ciudad se transfiguraba y fumarolas incontenibles de fábricas con olor a fortuna arrebataban poblaciones inmensas de emigrantes devastando regiones del Ande especialmente norteño, soñando con el fabuloso “Puerto de Oro”, bajo las redes de Luis Banchero Rossi; transformando Chimbote en “Primer Puerto Pesquero del Mundo” de la noche a la mañana, gracias a sus ingentes recursos marinos,  hoy a punto del colapso y desaparición. Movilizaciones y reclamos sindicales clasistas de pescadores y siderúrgicos eran pan de todos los días hasta incluso el martirologio de compañeros. José María Arguedas, el Loco Moncada, la Tía Sara Sarandonga y otros personajes aparecieron también en tal escena. La música, bohemia, luces de colores, invitaban al desenfreno y festejo: “Chimbote es una olla enorme donde se ha echado de todo. Una de esas parihuelas que preparan los pescadores, y está hirviendo y no se sabe exactamente que va a salir, ni que sabor va a tener”, ratificaba Arguedas en su póstuma novela El zorro de arriba y el zorro de abajo.

Daniel Cortez, contagiaba públicos, instituciones, centros nocturnos con el espejismo y animosidad de su maestría -que duda cabe, uno de los mejores trompetistas del Perú- así conoce a los traviesos muchachos: Germán Electo, Erasmo Gonzáles, Luis Oliva y Lucio Reynalte Coral, amantes del arte como él, siendo invitado a formar parte de “Los Rumbaney” orquesta emblemática porteña de larga trayectoria y evocación permanente, en calidad de arreglista y director musical por muchos años. Por aquel tiempo, Chimbote lucía nombres rimbombantes y era época triunfadora: en la selección nacional de voleibol brillaban Mercedes Gonzáles y Maruja Ostolaza, en fútbol el popular “José Gálvez” con César Cueto, “el poeta de la zurda” y en música “Los Rumbaney” quienes alzaron un Disco de Oro en el Festival Nacional de Salsa, realizado en el Callao; entonces, con fuerza afloró el tema “A Chimbote” letra y música del maestro Cortez, en retribución a nuestro Puerto y brazos abiertos de los chimboteros quienes continuamos elogiándolo por no haber cejado en cantarle himnos inmortales como el que nuestros oídos y cimientos se estremecen diariamente cuando radios, televisoras, emisoras de mercados; fondos publicitarios, comerciales, políticos; reuniones sociales -con o sin autorización alguna, reconocimiento a la propiedad intelectual o derechos de autor- a todo volumen oímos la hermosa, contagiante y alegre sinfonía que al final, constituirá patrimonio del pueblo; es decir pertenece al pueblo y “la voz del pueblo es la voz de Dios”, sin reclamo, murmuraciones ni egoísmos, en paraíso celeste de ilusiones y esperanzas, esta canción seguiremos cantándola por siempre:

A Chimbote, tierra bella
hoy te canto para ti
Primer Puerto Pesquero del Mundo
y  tu bahía sin igual.

Tierra de lindas mujeres
y tu ambiente tropical
donde nacen las estrellas
para el arte nacional.

En música los Rumbaney
en voley la selección
en fútbol el José Gálvez
José Gálvez es campeón.

A Chimbote canto yo
porque tú eres ideal
te cantamos para ti
bella tierra tropical.

 

Debemos recordar también su presencia en los embelesados “Pasteles Verdes”, invitado como arreglista y participar de una gira de tres meses por Centro América y Norte América, gira que duró dos años encandilando al mundo con temas románticos del prestigiado grupo y llevando en lo más alto de los mástiles el nombre del Puerto de Chimbote.

El programa bajo la atractiva conducción del maestro Jorge Álvarez Bocanegra,  inició con palabras de saludo y bienvenida del señor Arturo Torres Calderón en representación del anfitrión Centro Cultura Centenario. Justo homenaje para un hombre noble, bueno, generoso, sencillo y amigo de todo el mundo, aquella imperecedera e histórica noche Daniel Cortez, ofreció excelente concierto en solo de trompeta y cuyas reconocidas canciones seleccionados dan muestra de su maestría, dominio, experiencia y trayectoria al dejarnos escuchar en dos partes, la siguiente relación de temas: ‘La barca’, ‘Secreto de amor’, ‘Murió la flor’, ‘Amor por ti’, ‘Amigo’, ‘Hola Soledad’ y ‘Dos almas’ este último dedicado a su esposa y eterna compañera.  Luego, quien escribe estas líneas, emocionado entregó una semblanza del homenajeado, dando paso al reconocimiento de “Patrimonio Cultural Vivo de Ancash” mediante Resolución N° 0016/DRC-ANC / MC expedida por la Dirección Regional de Cultura de nuestra región a cargo de su director Mg. José Antonio Salazar Mejía. Daniel Cortez, con tal digna distinción establecida por el entonces Instituto Nacional de Cultura hoy Ministerio de Cultura que ostentan muchos ancashinos, mujeres y hombres de bien con valiosos aportes al desarrollo de nuestra cultura, fue entregada por primera vez en Chimbote y dentro de un acto tan trascendental. El festejado nuevamente levantó su trompeta de oro, se dirigió a las partituras regalando la segunda parte del concierto, esta vez para deleitar al gran público con temas del sentir nacional y local: ‘El plebeyo’, ‘Cuando llora mi guitarra’, ‘Cholo soy’, ‘Recuerdos de una noche’, ‘Hipocresía’, ‘Llora corazón’, su clásica creación ‘A Chimbote’, cerrando con la marinera ‘De Chimbote corazón’ bailada por una pareja de niños porteños campeones de la última versión del Concurso de Marinera de Trujillo. El Centro Cultural Centenario, agradeció y reconoció el talento y entrega de Daniel Cortez, mediante un trofeo en nombre del pueblo de Chimbote.

Las nuevas generaciones tuvieron oportunidad de conocer y escuchar en vivo y directo al Maestro de la Música y artífice del desarrollo cultural Daniel Cortez Belupú, entre tanto, las viejas glorias y admiradores de siempre, aplaudieron sin cesar cada una de sus intervenciones trasladándolos en alas del tiempo a mejores momentos de sus vidas con corazones latentes insuflados de recuerdos, nostalgia  y felicidad. El Maestro, agradeció a la multitud, instando una vez más a autoridades creación de una escuela superior de música, construcción del teatro municipal, apoyo a manifestaciones del alma: danzas, música, teatro, artes plásticas y aporte decidido y compromiso hacia la cultura porteña. Llovieron aplausos, abrazos, memorias, fotografías y lo más importante gratitud del pueblo enfervorizado junto al celebrado ídolo, evocando otros tiempos y esperanzas de nuevas alboradas, vuelo de gaviotas y halagos al Hacedor por las virtudes concedidas. ¡Así sea!

Chimbote, 17 de marzo del 2 012
pisadiablo100@hotmail.com
 
DANIEL CORTEZ y la fantasía enternecedora de una trompeta